lunes, 9 de junio de 2025
domingo, 8 de junio de 2025
Concurso de mitos: ¿Por qué la cebolla nos hace llorar?
Hace años, la primera cebolla no era una planta, sino una niña que vivía en un pueblo donde nadie sabía llorar. Cuando alguien sentía tristeza, la escondía bajo la lengua. Cuando alguien perdía algo, apretaba los puños y seguía caminando.
La niña veía como el dolor se les pudría dentro. Ella, sin embargo, lloraba por todos: por los abuelos que ya no estaban, por los perros abandonados, por las palabras que no se decían. Lloraba tanto que sus lágrimas empezaron a brotarle por la piel, hasta que un día se convirtió en una cebolla: muchas capas, muchas lágrimas guardadas.
Los dioses decidieron que cada vez que alguien la cortara, su llanto saldría por los ojos de quien la tocaba, para recordarles que llorar no es debilidad, sino un acto de amor.
Desde entonces, la cebolla hace llorar.
No por dolor, sino por memoria.
Concurso de mitos: ¿Por qué la goma borra?
Todo comenzó en una escuela olvidada al borde del bosque, un lugar antiguo donde el tiempo pasaba lento y los árboles rodeaban los muros como si cuidaran un secreto.
Un día, un alumno llevó consigo un objeto que nadie había visto antes. Él lo llamaba goma, pero ni el profesor más viejo y sabio de la escuela supo decir qué era ni para qué servía. El objeto era blando, sin filo, y no parecía útil a simple vista.
A los pocos días, el muchacho regresó con una historia que le había contado su abuelo. Según dijo, cada goma estaba encantada por un mago antiguo, y al frotarla se activaba un hechizo capaz de hacer desaparecer lo escrito, como si nunca hubiera estado allí.
Desde entonces, los alumnos miraban aquel objeto con nuevos ojos. Ya no era solo una herramienta desconocida, sino una pieza de magia escondida entre lo cotidiano.