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sábado, 14 de diciembre de 2013

Concurso de Sueños: El Barco de los Animales


Una vez soñé que estaba en un barco cuyos ocupantes eran todos animales que hablaban. Su capitán era un gran león blanco con ojos azules, que siempre iba acompañado por su ayudante, un gran hipopótamo rosa que llevaba un traje azul oscuro y que andaba con mucha elegancia.

Cuando me desperté en aquel barco, estaba rodeada de todos aquellos seres, que me miraban con cara de misterio. Cuando conseguí levantarme, el capitán me preguntó cómo estaba, y me extrañó que hablara mi idioma. Pasados unos segundos, conseguí responderle con un «estoy bien, gracias». Después me llevaron a un camarote de color rosa con muchos cuadros colgados, y con una enorme cama rosa llena de cojines blancos.

Durante unos cuantos días permanecí en aquel barco con aquellos animales, que resultaron ser muy simpáticos y agradables. Hice amistad con un pelícano azul de ojos rosas llamado Martín.

Un día mientras estaba en mi camarote me pareció escuchar gritos que provenían de la cubierta. Subí corriendo y cuando llegué, me encontré con que numerosos animales estaban mirando hacia un lugar y lloraban de felicidad. De repente, Martín vino hacia mí y me dijo: «¡Mira, hemos encontrado una isla!». Después de que me lo dijera, giré la cabeza hacia un lado y me pareció ver lo que era una isla.

Pasados unos minutos, atracamos en aquella isla. Conseguimos montar un campamento antes de que anocheciera, y allí pasamos la noche. Al día siguiente, nos levantamos pronto y fuimos a inspeccionar el terreno.

La isla estaba repleta de exóticas plantas y de hermosas flores de diversos colores.

Un día, mientras los demás estaban durmiendo la siesta, el capitán y yo salimos a dar una vuelta. De repente, nos asaltaron unas bestias enormes, con grandes colmillos, de los que goteaba sangre.  Después de ver a aquellos monstruos, salí corriendo. Cuando ya estaba a unos cuantos metros de aquel lugar, vi que los monstruos se habían abalanzado sobre el capitán y se lo estaban comiendo.

Aterrada, corrí lo más que pude hasta llegar al campamento y allí avisé a todos los animales. Seguido de esto, recogimos todo y salimos corriendo hacia el barco. Pero de repente, noté que alguien me agarraba con fuerza del brazo. Me di la vuelta y me aterré al ver a un monstruo enorme abalanzarse sobre mí con la intención de comerme. Cuando estaba a punto de comerme, me desperté.

Concurso de sueños: El Concurso Extravagante


Llegué a casa y me tiré en la cama, pronto cerré los ojos y soñé lo siguiente: yo estaba en la plaza de mi pueblo, la cual tenía una fuente en el medio con formas florales y a un lado de la plaza había un escenario, con suelo de tarima y una manta roja que tapaba los barrotes que lo sostenían.

Allí se estaba celebrando un concurso. Lo más extraño era que el concurso era de gatos, pero no por su belleza se elegía al ganador, sino por su extravagancia. De los que recuerdo, unos tenían colores que no había visto nunca en un animal, otros tenían paraguas por cola, algunos tenían tres ojos. Lo que más me llamó la atención fue el ganador, era una mezcla entre gato y dragón, tenía alas, echaba fuego por la boca y su piel era escamosa.

Más tarde, empezó la recogida de premios, que fueron estos: el primero, el segundo y el tercero se llevaron un gato de oro, uno de plata y uno de bronce, respectivamente. Lo más raro fue que estos se movían, es decir, que eran gatos bañados en estos tres metales.

La verdad es que yo no sabía que hacía allí, pero cuando me di cuenta, no me lo creía: ¡yo también era un gato! Me miraba de arriba a abajo y no me lo creía, pero yo era el único normal, o por lo menos eso creía, y si no lo era  no lo descubrí, porque cuando me di cuenta un perro de raza grande entraba en la plaza, todos echamos a correr, aunque le superábamos en número. Cada vez corría más y yo me encontraba exhausto y cuando me alcanzó y veía mi final, delante de esa boca con dientes como cuchillos, ¡me desperté!

Había tenido sudores fríos toda la noche según mi madre, pero de todas formas me obligó a ir al instituto y ahora estoy escribiendo esto para mi profesor de Lengua.

Concurso de sueños: La Isla


El otro día, mientras me relajaba en mi jardín contemplando el intenso color azul del cielo, pude observar que sus tonalidades iban variando ligeramente hacia el rosa y el dorado, de pronto todo mi jardín creció a una velocidad de vértigo, las plantas alcanzaron alturas inverosímiles y las flores que decoraban sus gruesos tallos adquirieron unos colores muy intensos, y toda la estancia se impregnó de un olor muy dulce, quizás demasiado dulce para unas plantas normales. Mientras intentaba salir de aquella selva en la cual se había convertido mi modesto jardín, tuve la impresión de que alguien me observaba y me giré muy bruscamente para sorprender a mi supuesto acosador, con tan mala suerte que caí en un pequeño charco que se fue agrandando más y más hasta convertirse en un gigantesco mar.

Aunque seguía teniendo la sensación de que me observaban, esto ya no me preocupaba tanto, pues si era verdad mi suposición, me vendrían a recoger pronto. Mientras nadaba para intentar llegar a una pequeñísima isla que se podía ver a lo lejos, algo salió bajo el mar elevándome y creándome un estado de nervios muy elevado. Cuando por fin me creía a salvo, me di cuenta de que extraños seres se reunían a mi alrededor, y no solo eso, sino que hablaban en un idioma bastante raro, aunque curiosamente yo era capaz de entenderles. De repente, uno de los extraños seres se dirigió directamente a mí y me preguntó quién era yo y como había encontrado su isla.

Lógicamente, les conté mi relato, pues los seres, fuertes y aparentemente inteligentes, me imponían mucho respeto. Cuando terminé de contarles mi increíble historia, ellos empezaron a cantar lo que parecía una serie de rezos algo enrevesados. Entonces, el más alto y apuesto de esos seres se dirigió hacia mí con un cuchillo y me cortó en el dorso de mi mano. Otro individuo, más bajo que el primero, aunque al parecer mas ágil, pudo recoger todas y cada una de las gotas de sangre que caían. De repente, los dos individuos se reunieron con sus compañeros y fueron a por unos extraños productos y un enorme libro con una preciosa encuadernación de cuero, el cual se cerraba con una enorme hebilla dorada, que se abría con una combinación de signos que al parecer solo tres individuos conocían.

Cuando abrieron el libro, se pusieron rápidamente a buscar algo en su interior, pues no guardaban apuntes ni recetas en él sino un montón de extraños productos que no había visto en mi vida. Comenzaron a mezclar algunos de los productos que habían traído con los del libro y los echaron todos en el cuenco donde estaba mi sangre. Cuando terminaron, el más anciano de todos me atrajo hacia ellos y comenzó a pintar extraños símbolos por mis brazos con el ungüento obtenido, mientras el ser apuesto me explicaba todo lo que estaba pasando: al parecer. querían que regresase a mi tierra y por eso estaban realizando esa especie de conjuro, pues no era la primera vez que alguien acudía a ellos con ese relato.

Cuando el anciano terminó con el ritual, sin previo aviso me desplomé hacia atrás y cuando abrí los ojos todo estaba como siempre, al cabo de unos minutos comprendí que había sido un sueño, muy realista, pero al fin y al cabo un sueño, aunque curiosamente me escocía allí donde el ser ágil y más bajo que el resto me había cortado.

Concurso de sueños: Bosque Adentro


Hace un tiempo soñé con un lugar mágico. Aparecí yo de repente en medio de un inmenso bosque cuya vegetación y flora era extraña y muy colorida. Frondosos y enormes árboles había mirase donde mirase, parecía imposible encontrar la salida de aquel lugar.

Me dispuse a caminar bosque adentro en busca de esa improbable salida, encontrándome así con una majestuosa cascada que caía sobre una enorme charca. Misteriosos animales nunca vistos deambulaban por la zona, trepando por los árboles, saltando a la charca y divirtiéndose. Eran inofensivos, un extraño pájaro se posó sobre mi hombro y comenzó a silbar, provocando que más pájaros se acercaran. Era un lugar increíble. Me dispuse a inspeccionar la charca, pudiendo observar en su interior cientos de peces de todos los colores. Justo en ese momento en el que todo parecía tranquilo, se desprendió una roca bajo mis pies, haciendo que cayera en la charca, momento en el que desperté.

Concurso de sueños: La Ciudad Multicolor


Me levanté muy temprano, me asomé a la ventana de mi habitación. Todo estaba cubierto de hielo y vi varios coches aparcados en la calle. Entonces recordé el sueño que había tenido esa noche.

Era un sueño raro pero a la vez divertido. Mis amigos y yo íbamos por una acera, algo nos deslumbró y nos llamó la atención. Del escaparate de una tienda de automóviles salían luces de colores. AI pasar por Ia puerta, esta se abrió sola y uno detrás de otro fuimos entrando al concesionario. Era enorme, parecía una gran ciudad.

Los coches eran de distintos colores, rojos, amarillos, blancos... todos eran deportivos, colocados en fila.

Había un vehículo para cada uno de nosotros. Nos montamos en los coches. Yo elegí el rojo. Hicimos carreras dentro del local, la meta era la mesa del vendedor, donde había revistas de publicidad, bolígrafos y cuademos de notas. Las sillas y tas plantas de decoración nos sirvieron de obstáculos para el circuito que nosotros deberíamos superar. No recuerdo su forma exacta pero sí sé que era muy largo. El suelo, que era de mármol, hacía que las ruedas patinaran, quedó con marcas de derrape. Al frenar y acelerar, los coches iban carnbiando de color e iluminándose. Algunos se transformaban en camiones y otros en motos.

Estuvimos allí durante mucho tiempo, luego decidimos cambiar el aspecto de esos coches. Los pintamos a nuestro gusto y los diseñamos. Al mío le puse un alerón y una franja blanca en el medio.

Más tarde comenzaron a llegar clientes y se quedaron sorprendidos con lo que habíamos hecho. Empezaron a preguntar dónde estaba el encargado, en ese momento sonó el teléfono, no sé si fue el del concesionario o el de mi casa, pero yo me desperté.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: El Dragón Negro


Hace no mucho que tuve un sueño, con mis fantasías desatadas en él. Ocurrió de la siguiente manera: una luz me despertó y, al abrir los ojos, pude ve un lugar nada parecido a mi habitación. Era una habitación como de otra época, como aquellas que se pueden ver en la televisión que son de un castillo.

Me asomé al balcón y, efectivamente, era un enorme castillo de piedra grisácea. También pude vislumbrar un hermoso valle atravesado por un río que lucía debido al reflejo del sol.

Tras unos minutos de vista de aquel paisaje, quise salir de la habitación, pero vi una figura a lo lejos sobrevolando el valle. Poco tiempo después, vi acercarse un enorme dragón negro, que se quedó delante mirando, y tras una enorme tensión acumulada, decidí intentar montarme.

Y así lo hice, sobrevolé todo el valle y crucé una colina. La sorpresa me la llevé al ver un enorme y numeroso ejército situado detrás de la colina. Intentaron alcanzarme con sus flechas, pero mi dragón empezó a escupir fuego y arrasó con todas las personas, dejando solo a una hermosa doncella que dirigía el ejército.

Su belleza era tal que contraí matrimonio con ella. Una tarde después de la ceremonia, volaba en mi dragón cuando, de repente, se esfumó y caí al vacío. Cuando parecía que iba a tomar contacto con el suelo, desperté en mi cama.