Marwan es uno de los autores más carismáticos y representativos de una nueva corriente de poesía que ha tocado la fibra sensible (e intelectural) de nuestros lectores más jóvenes. Sara y Javier (de 4ºB y 1ºB) nos recitan aquí uno de sus textos.
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martes, 28 de marzo de 2017
La caja de Pandora: Te valdrá (Marwan)
Marwan es uno de los autores más carismáticos y representativos de una nueva corriente de poesía que ha tocado la fibra sensible (e intelectural) de nuestros lectores más jóvenes. Sara y Javier (de 4ºB y 1ºB) nos recitan aquí uno de sus textos.
lunes, 30 de enero de 2017
La caja de Pandora: Canción del pirata
Que es mi barco mi tesoro, / que es mi Dios la libertad... No hay escolar español que no haya subido un rato al bergantín de Espronceda (casi tan famoso como el barco ebrio de Rimbaud) a recorrer en plan dominador las costas del mundo, burlándose de reyes y verdugos y durmiéndose al son de la galerna. En esta ocasión, cuatro alumnas de 1º de ESO (Ainara, Amelia, Celia y Natalia) nos recitan con entrega este poema inmortal.
miércoles, 18 de enero de 2017
La caja de Pandora: Mapas (Concha Méndez)
Concha Méndez es una de las 'Sinsombrero', un grupo de escritoras que pertenecen con todo derecho a la generación del 27 pero que rara vez, hasta ahora, han encontrado el sitio que merecen en las antologías, libros de texto y estudios. Alberto García, de 1º de ESO B, recita para nosotros uno de sus poemas, incluido en la La rosa de los vientos, un libro de versos maravilloso que abre muchas puertas a sus jóvenes lectores, pues incluye a autores justamente célebres como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Lope de Vega, pero también (en menor medida, todo hay que decirlo) a autoras por descubrir y explorar, como Ángela Figuera, Celia Viñas y Concha Méndez.
lunes, 8 de junio de 2015
viernes, 5 de junio de 2015
Las diez cosas que no le gustan nada a Celia Campos
Hoy estoy aquí para contaros las diez cosas que más odio en el mundo.
1. Los saltamontes. No sé si es que soy yo la que tengo una obsesión por los saltamontes, pues siempre que los veo pienso que me van a saltar a la cara y se me van a quedar pegados en ella, mientras yo pego saltos haciendo el ridículo en cualquier parte.
2. La coleta. Odio cuando llevo prisa y se me olvida quitarme el reloj para hacerme la coleta, pues el pelo se engancha en el reloj y se me despeina completamente. A priori es un poco difícil de entender, pero estoy segura de que muchas personas me entienden.
3. "El desobediente". Una de las cosas que más me enfada es cuando mi perro no me hace caso, ¡Me enerva mucho! Menos mal que al fin y al cabo es bueno y cariñoso. La mayoría de veces me
hace caso, y eso me gusta, pero cuando no. . .
4. Madrugar. Esas típicas mañanas de instituto en las que te tienes que levantar a las siete y media. Te levantas con los ojos cerrados, vas al baño a lavarte la cara, das la luz y... ¡Deslumbre mañanero! Esas mañanas no me gustan nada.
5. Las elecciones. En la semana anterior a las elecciones entras a cualquier sitio público y de lo único que hablan es:
—¿Quién ganará las elecciones?
Y otra persona dice:
—Yo creo que ganará.
Etc. Esas conversaciones me parecen meras elucubraciones mentales que no llegan a ningún sitio. Las odio.
6. El arroz caldoso. Hay un arroz que prepara mi abuela que se condimenta con un caldo de pescado y chirlas con gambas y cosas así. Esa comida me da ganas de vomitar. No puedo comerme eso. No me gusta.
7. Risa acuática. Esas conversaciones con amigos graciosos mientras bebes agua, que en el momento más inoportuno te hacen reír y escupes todo el agua a modo misil. Lo peor es cuando te pasa en un lugar cerrado y formas un charquito en el suelo.
8. No me gusta cuando estás construyendo una torre de fichas de dominó, vas a poner la última
pieza y la torrecita se derrumba entera haciendo un fuerte estruendo que ensordece a todos los ocupantes de una sala.
9. Tauromaquia. Odio las corridas de toros porque me parece que el pobre animal no merece una muerte violenta, mientras los espectadores se ríen y disfrutan de esta.
10. Las películas de terror. Depende de las que sean, pero normalmente me da reparo verlas porque luego me arrepiento y me da un poquillo de miedo.
Las diez cosas que no le gustan a Sergio Barbero
1. Cuando mis vecinos hacen ruido.
2. Cuando me suena el despertador.
3. Cuando me echo en un vaso algún refresco, voy a hacer otra cosa y cuando llego no hay nada.
4. Cuando estudio mucho para un examen y saco una nota mala.
S. Cuando una persona que odio hace las cosas mejor que yo.
6. A los deportistas prepotentes.
7. Cuando me riñen por algo que no he hecho.
8. Cuando en los restaurantes ponen cuchillos que no cortan.
9. El regetón.
10. Cuando en el móvil pone batería baja.
2. Cuando me suena el despertador.
3. Cuando me echo en un vaso algún refresco, voy a hacer otra cosa y cuando llego no hay nada.
4. Cuando estudio mucho para un examen y saco una nota mala.
S. Cuando una persona que odio hace las cosas mejor que yo.
6. A los deportistas prepotentes.
7. Cuando me riñen por algo que no he hecho.
8. Cuando en los restaurantes ponen cuchillos que no cortan.
9. El regetón.
10. Cuando en el móvil pone batería baja.
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La diez cosas que más odia Esther Almoharín
Bueno, hoy os voy a contar una historia para enseñaros las diez cosas que más odio en este mundo...
Era un día lluvioso y mis amigos y pensábamos qué hacer hasta que se oyó una voz a lo lejos:
—iVamos a jugar al escondite! —dijo mi amiga Lara.
—iGenial! —dijimos todos al mismo tiempo. Y así nos pusimos a jugar... Yo pensaba que todo era perfecto, pero en realidad me equivocaba. Cuando iba a salvarme tocando la pared, Juan, un chico de mi clase, me empujó y me tiró al suelo y claro, me llenó la falda entera de barro.
1ª cosa que más odio en este mundo: jugar al escondite en un día lluvioso y con una falda.
Como me había manchado toda la falda de barro, decidí ir a casa a cambiarme. Cuando llegué, mis padres estaban histéricos porque no les habían mandado la invitación tan importante que tenía que llegar ese mismo día. Como tampoco me importaba mucho todo eso, subía la habitación con sigilo para cambiarme, pero cuando iba a bajar mi madre no me vio y me tiró una tarta de queso encima.
2ª cosa que más odio en este mundo: !a tarta de queso desde aquel preciso instante.
Mi camisa favorita se había echado a perder, decidí subir a cambiarme de ropa por segunda vez consecutiva y me puse un pantalón de chándal viejo y una sudadera sucia y vieja para no volver a mancharme. Cuando bajé, las amiguitas de mi hermana estaban en el jardín jugando con pistolas de agua. Como era de esperar, mi hermana gritó:
—iA por ella! —y claro, como era de esperar también, yo acabé empapada.
3ª cosa que más odio en este mundo: las estúpidas pistolitas de agua.
Yo ya di por perdida mi paciencia y decidí no volver a cambiarme pasara lo que pasara... Me fui de casa con el alma por los suelos y me fui al parque a ver si mis amigos seguían allí. En eso sí que acerté, pero cuando vi qué amigos estaban me di cuenta de que el chico que me gustaba y cuyo nombre no voy a mencionar estaba allí también. Él vino hacia mi contento y yo estaba sucia y despeinada.
4ª cosa que más odio en este mundo: salir de casa sin arreglarme por si las moscas.
Para mi asombro, él me preguntó:
—Esther, ¿querrías venir a tomar un helado conmigo? —yo me quedé tan petrificada
que no pude responder.
5ª cosa que más odio en este mundo: quedarme petrificada delante del chico que me
gusta. ¿Por qué soy tan tonta?
Después de que pasara un rato, al final le respondí:
—Sí, claro. Pero primero me tengo que cambiar, voy a casa y ahora vuelvo.
Pero él dijo:
—No te preocupes, te acompaño.
Yo sonreí y los dos nos pusimos en marcha a mi casa. Cuando llegamos, mi hermana y sus amigas empezaron a tirarnos globos de agua.
6ª cosa que odio en este mundo: traer al chico que me gusta a casa.
7ª cosa que odio en este mundo: los dichosos globitos de agua.
Yo le dije:
—De verdad, lo siento mucho.
A él no pareció importarle mucho y me sonrió.
Rápidamente subí a mi habitación, me puse mi ropa más bonita y bajé pero, icómo no!, mi madre ya se había puesto a charlar con él.
8ª cosa que más odio en este mundo: que el chico que me gusta conozca a mi madre.
Mi padre vino también al rato y también se puso a hablar con él y a hacerle preguntas
9ª cosa que más odio en este mund: que el chico que me gusta conozca a mi padre.
Al final salimos de casa, sanos y salvos, y nos fuimos a !a heladería. El chico que me gusta lentamente me cogió de la mano y estuvimos así hasta que llegamos a la heladería.
Cuando llegamos allí, nos pedimos un helado de menta y chocolate y nos Io tomamos, pero como tenía que pasarme algo malo, el helado se me cayó encima.
10ª cosa que más odio en este mundo: iser tan patosa!
Pero a él no le importó, porque me cogió de la mano y me dio un beso en la mejilla...
Al final mi día no estuvo tan mal...
Esther Almoharín Sarró
1ºB
martes, 7 de abril de 2015
A mi hermano
Y este es el otro trabajo premiado en la categoría de declaraciones de amor, presentado por Sergio Orgaz Bravo, de 1ºB.
*
El día que naciste fue un día muy esperado, tenía tantas ganas de tener un hermanito, un amigo y un compañero con quien jugar, reír, divertirme y reñir. ¡Por fin llegó! ¡Ahí estabas tú! Tan parecido a mí físicamente, fuiste creciendo, y ahora compartimos juegos, alegrías y secretos.
Hermano querido, personita incomparable, cómo describir lo orgulloso que estoy de tenerte como hermano. Eres esa personita que siempre haces sonreír, el que con tu simpatía alegras la casa, nos llenas a todos con tus besos y abrazos, cariñoso y de carácter noble.
Qué decirte hermano, siempre estaré ahí para protegerte y enseñarte todo lo bueno que he aprendido, por mucho que pase el tiempo y nos hagamos mayores siempre estaré ahí como hermano mayor para protegerte.
Hermano, has de saber que tu lugar nadie lo ocupará, te quiero y te querré siempre.
Nesquik
Vamos ahora con los trabajos premiados en la categoría de Cartas de amor. Este es el primero de ellos: una original declaración de amor al Nesquik.
Yo me rendí
Y este es el otro trabajo ganador en la categoría de cartas de despedida.
*
Yo me rendí cuando empezaste a doler, cuando sangraba por dentro, cuando llamaba a otros por tu nombre, cuando eras tú antes que yo.
Me rendí por no volver a caer en el pozo sin fondo de siempre, por prevenir antes que curar, y aun así sigo estando de baja.
Me rendí cuando vi que era algo importante, me rendí por miedo al dolor, y sangrar sangro igual.
He intentado engancharme a todo lo que he podido con tal de que no vuelvas a ser tú.
Soy una payasa 10 horas al día, un intento de chula y dura 5, una pasota 2 y en las 7 restantes duermo, pienso, lloro y sigo sangrando por ti, o a saber por qué.
Me rendí cuando noté que empezaste a escocer, me rendí por mí.
Porque lo que no te mata, te hace más fuerte, y yo ya soy de piedra y no quería caer por las consecuencias.
Y en verdad, no sé si decidí marcharme por valiente o por cobarde. Solo sé que tenerlo a medias dolía igual que no tenerlo.
Porque me ha dado por escribirte en prosa, aunque de igual forma no llegarás a leerme. Ni siquiera escucharás mi grito en un vacío pronunciado de tu nombre. Porque tú no eres de querer a la larga, te va más lo inestable, lo perfecto, y tengo asumido que yo no lo soy, y que nunca podré llegar a serlo.
No te van las historias de bailar bajo la lluvia mientras suena de fondo una canción, la nuestra, besarnos al compás de la melodía hasta quedarnos sin aire en los pulmones, hacer una pausa y reanudarlo todo de nuevo. lgnorar al resto del mundo y pasar de todo, estar solo nosotros.
He escuchado tantos lo prometo salir de tus labios, que ahora me pregunto cuántos de ellos fueron verdad. Si a ti esto también te parte el alma, dejarlo todo y desaparecer para siempre, o si solo soy yo la que pasará bastantes noches pensando en ti, y en cómo podrían haber sido las cosas si te hubieras quedado un poco más.
Aun recuerdo cuando decías te amo, cuando decías que no querías perderme nunca, que era lo más importante para ti, y que no sabías qué harías si yo no estuviese en tu vida. Cuando decías que yo era de ti y tú de mí. Pero a fin de cuentas solo fueron eso, palabras que se fueron borrando con el tiempo.
Recuerdo cómo dormías escuchando mi voz, cuando nos reíamos de todo y de todos, cuando inventábamos nuestro propio lenguaje raro y único. Recuerdo cada texto que leí y también cada canción que te canté, recuerdo incluso las peleas que se convirtieron en reconciliaciones perfectas, recuerdo todos nuestros desvelos nocturnos sin fin, recuerdo todo lo bueno que un día me brindaste.
Y ahora, aquí estamos, tú siguiendo tu vida y yo la mía, como dos completos extraños, como si nunca nos hubiéramos conocido, como si nunca hubiésemos sentido algo tan fuerte.
Olvidamos cómo seguir juntos, simplemente olvidamos cómo amarnos. Tú fuiste siempre más que un pronombre, tú fuiste todo para mí.
Pude haber estado con muchas personas más pero... yo siempre esperé una llamada, un mensaje, lo que fuera... pero eso jamás pasó. Te rendiste, te marchaste cuando más te necesitaba... pero sé muy bien que esto terminó, que ya no volverás y que nunca leerás esto. Ya ha pasado tiempo y sé que es hora de seguir adelante, es por eso que hoy te dejo atrás. Hoy termino con mi tristeza, y dejo de vivir de recuerdos. Hoy guardo todos los momentos que me regalaste y te vuelves un recuerdo memorable. Hoy transformo mi dolor en esperanza, porque sé que voy a salir adelante. Hoy me doy por vencida, porque es lo mejor para ambas vidas. Hoy te digo adiós, aunque dejas un gran vacío en mi corazón.
Adiós, amor.
lunes, 6 de abril de 2015
Amor, cómo hacer para olvidarte
Este año, ha sido especialmente difícil elegir los mejores trabajos presentados a los concursos de sueños y de amor, por su calidad y variedad. En las siguientes entradas, vamos a ir publicando los que han recibido los premios. Comenzamos con la modalidad de cartas de despedida: esta es una de las dos premiadas, obra de Akram Aissa, de 1º ESO B.
Amor, cómo hacer para olvidarte
¿Cómo hacer para olvidarte?
Estás en mi piel, en mi mente, en mi alma, en mi corazón. Estás por toda la ciudad, en la tienda, en el semáforo, en la carretera, en la cafetería, en cada esquina, en las nubes, en la radio, en mis libros, en la tv, en la noche y en la mañana, en el cielo y en mi infierno. Estás presente sin pausa, sin prisa, estás aqui, estás en mí.
Estás incluso en mi oscuridad.
Decirte adiós no ha sido fácil, decirte adiós fue solo necesario. Vivo suspendido en el aire, sin gravedad, me gustaría poder caer de una vez y no sufrir más. Respiro con dificultad cuando te pienso, y te pienso demasiado, te pienso siempre. Te pienso en todos lados.
Cierro los ojos y te veo, veo tu sonrisa, veo tu mirada, siento tus manos que me recorren palmo a palmo, entonces me despierto para no verte, pero te veo igualmente . Es una tortura amarte sin poder tenerte.
Decidir que el olvido era la solución para este amor sin destino me sabe a masoquismo puro.
Pero este sentimiento no debe ser, no debe vivir más dentro de mí. Sin embargo, quisiera ir a buscarte, quisiera decirte que no puedo más, que te necesito, que quiero verte, abrazarte, besarte y amarte una vez más, pero luego me detengo porque sé que te haria mucho daño, porque estamos prohibidos.
Viviré en tu recuerdo día a día y tú vivirás en el mío, hasta que se desvanezcan tu recuerdo y el mío, puede ser dentro de pocos meses o puede ser nunca.
Este es el riesgo que juntos hemos corrido.
lunes, 11 de febrero de 2013
Concurso de sueños: El sueño de Willy (Pablo Fernández)
El sueño de Willy
Había una vez un niño llamado Willy que vivía en Inglaterra. Willy nació el 18 de diciembre de 1984. Tocaba la guitarra eléctrica, y aunque no tenía madre, su padre le apoyaba un montón. Su ídolo era un grupo de rock llamado The Rolling Stones. Su preferido era Mick Jagger, que tocaba la guitarra eléctrica, cantaba, era bajista y también tocaba la armónica. Incluso tenía una igual que la de Willy.
Willy iba a clase de guitarra todos los días, una hora. Es decir, tocaba siete horas a la semana. Un día que iba a clase, encontró una pitonisa y esta le leyó el futuro. Le dijo que le iba a ir mal con lo que más le gustaba. Willy pensó y vio la guitarra que llevaba a la espalda. Entonces se deprimió un montón. Ese día tocó muy mal, según su profesor. Este se lo contó al padre de Willy y su padre le preguntó qué le pasaba. Willy respondió:
—¡Queréis que sea perfecto! ¡Pues no, nadie lo es, y a veces fallo!
Willy se fue llorando a su habitación y su padre le consoló.
—Y ahora cuéntame —dijo.
—Cuando iba a clases de guitarra me encontré con una pitonisa y me dijo que me iba a ir mal con lo que más me gustaba, y eso es la música. ¡Eso es!
—Pero no te puedes deprimir por eso, es una farsa.
Al día siguiente era el cumpleaños de Willy y tenía clases por la mañana. Antes de irse, su padre le dijo:
—Willy, de mayor vas a ser muy grande.
Cuando llegó a las clases su profesor le dijo:
—Willy, de mayor vas a ser muy grande. Tu padre me lo ha contado todo —dijo—, y como es tu cumpleaños tocaremos la de Smoke on the Water de Deep Purple. Primero empezaremos con los acordes.
—Vale —dijo Willy.
Cuando salió de clase estaba muy feliz. Por su cumpleaños su padre le regaló una guitarra nueva, un pedal, un atril y un afinador.
—¡Es lo que quería! —dijo Willy muy contento.
Esa noche Willy soñó que le admitían para tocar con los Rolling Stones. Tenían que practicar cinco horas cada día de la semana, y se fueron de gira por todo el mundo. Pero Willy se aburrió de practicar siempre las mismas canciones y dejó de practicar. Los compañeros le echaron del grupo, y formó uno con sus amigos: Charlie, el cantante y guitarrista; Jimmy, el batería; Johnny, el bajista; y Willy, el guitarrista. Se fueron de gira por América, Europa y Asia. Pero por África no, porque no había muchos fans suyos. Y tuvieron muchos fans en Alemania, se quedaron allí. Pero consiguieron más fans en Italia, y allí se quedaron.
Fueron más famosos que los Rolling Stones. Y justo en ese momento se despertó. Willy le buscó una moraleja al sueño. Y la encontró: «si no te esfuerzas, no consigues nada».
En 2012, Willy tenía 28 años. Formó un grupo llamado Poings de Fer y se instalaron en Francia, aunque no eran tan famosos como en el sueño de Willy.
domingo, 10 de febrero de 2013
Concurso de sueños: Tengo un sueño (Cristina Pino)
En un mundo en el que solo habito yo ocurren sueños y pesadillas; pesadillas como esta.
En el momento en que me quedé dormida aparecí en un pueblo oscuro, tenebroso y lúgubre en el que no se veía a nadie ni a nada por la calle. Todo estaba muy solitario, manejado por unos seres inhumanos y crueles cuyas reglas eran insoportables. Nadie podía salir a la calle, entonces me tuve que refugiar en una casa enorme, pero desgastada por fuera y por dentro. Apenas pasaron quince minutos y aquello se me hizo inaguantable. Me encontraba sola sin nadie con quien hablar, sin nada con lo que entretenerme, excepto acurrucarme en una esquina del salón esperando a que todo esto pasara; pero no ocurría. Decidí salir, a pesar de las consecuencias. Los diez primeros minutos todo parecía tranquilo, hasta que apareció un no sé qué cubierto de pelo, babeando y con una cabeza de oveja, que parecía estar devorándola. Yo me horroricé y sin saber qué hacer me desmayé. De repente desperté. Eran las tres de la madrugada, y me dispuse a dormir tranquilamente, aunque no fue así; aparecí en ese mismo instante ya consciente. Una vez más me asusté, pero esta vez salí corriendo y apareció otro bicho raro; me encontré rodeada de monstruos. Me puse a llorar como una histérica. Un instante después escuché la voz de mi madre y vi a los monstruos alejarse; desperté. Resulta que tenía que ir al colegio. Dando gracias a esto, abracé a mi madre. Ya no tengo miedo de las pesadillas, porque sé que alguien estará para salvarme de todo peligro, tanto en mis sueños como en la vida real.
sábado, 9 de febrero de 2013
Concurso de sueños: Mis sueños (Irene Rodríguez)
Mis Sueños
En mis sueños, sueño que estoy tranquilamente en mi casa cuando de pronto veo una luz muy intensa. Entonces, me adentro en ella y salgo a un mundo mágico que está dividido en dos partes, la iluminada y la oscura. Entonces, una especie de bruja me hace una serie de preguntas muy raras, que al despertarme nunca puedo recordar, y me dice a qué parte del mundo mágico debo ir para poder encontrar el camino de vuelta a casa.
Este sueño se repite continuamente cada noche y cuando he tenido un día malo me envía a la parte iluminada y si he tenido un día bueno, me envía a la parte oscura. Siempre sigo el camino que me indica en este caso, hoy la parte oscura, ando un rato y me encuentro una serie de pruebas para poder seguir el camino. No son muy agradables: en la primera he de correr para no ser devorada por unos perros, en la segunda tengo que concentrarme para que un mago no me hipnotice, en la tercera tengo que elegir entre alguien querido o algo material, en la cuarta tengo que luchar contra todos mis miedos (en esta muchas veces me despierto sudando y luego no soy capaz de dormir); en la quinta y normalmente última tengo que hacer unas pruebas físicas y si no lo consigo... no sé qué ocurre, pues cuando sucede, ya oigo a mi madre cómo intenta levantarme y nunca soy capaz de adivinar lo que finalmente ocurrirá. En cambio, cuando algún día me voy a la parte iluminada, nunca recuerdo lo que sucede. Pero duermo muy bien, algún día descubriré todos los misterios de mis sueños.
Concurso de sueños: Mi viaje al Reino de los Unicornios (Sara Castaño)
Mi viaje al Reino de los Unicornios
Un día soñé que estaba en un mundo nuevo y mágico. Me encontraba en el Reino de los unicornios, un país totalmente desconocido por el ser humano.
De pronto me encontré pisando el sueño más blando y esponjoso que se puede pisar, claro, estaba en una nube. De repente, la camiseta azul , los pantalones blancos y los zapatos rojos que llevaba puestos, desaparecieron de mi cuerpo. Ahora tenía un vestido rosado brillante y unos zapatos de tacón rosa. Y en vez de llevar en el pelo mi prendedor de flores, llevaba un corona de oro con perlas y diamantes de colores. La chocolatina que estaba comiendo desapareció de mi mano, y se dibujó una varita con una estrella dorada. Me había convertido en una princesa. Me acerqué a un charco con agua clara y fresca y con muchos pétalos de rosa. Un sapo que nadaba feliz, salió para explicarme que pasaba:
—Estás en el Reino de los unicornios, pronto vendrá uno para conocerte y llevarte por todo el Reino. No te preocupes y si algo te da miedo, no grites, pronto te despertarás, estás soñando —dijo—.
Y yo le contesté:
—Pero, ¿cómo puedo salir de aquí? Yo quiero estar en mi casa, aunque por otro lado, esto me gusta. Es donde siempre he querido estar.
—Entonces, si te gusta este lugar, no te vayas ahora, disfrútalo un poco más -dijo el sapo-.
El sapo se metió en la charca sin decir nada más. Así que me lo pensé. Pero poco tuve que pensar, porque un rato después vino un unicornio blanco, con un pelo suave y perfumado, un cuerno largo y una perla debajo de éste. El unicornio me convenció totalmente de quedarme. Me dijo que podía ir a cualquier parte del reino desplazándome en la nube algodonosa en la que estaba. Luego iríamos a merendar al jardín del reino, veríamos una película en el cine del extrarradio del reino y, por último, iríamos al castillo donde se encontraba el unicornio jefe, el que gobernaba el reino, para ponerme un sello para poder volver a entrar en el próximo sueño.
Pensé que era un buen plan, así que hice todo lo que el unicornio me propuso. Incluso comí en el “Burger-Cornio”, el restaurante de hamburguesas del reino. Finalmente, cuando se hizo de noche, el unicornio vino para decirme que había sido un placer haber estado en el reino de los unicornios durante mi sueño, y me regaló un anillo con un diamante rojo, el mejor recuerdo del reino, porque si pulsabas un botoncito que tenía, se veían las fotos que me había hecho en los lugares del reino en los que había estado.
El sapo salió de la charca y me dijo que le diese un beso. Al hacerlo, se convirtió en un príncipe, y nos fuimos los dos juntos del maravilloso y mágico reino de los unicornios, de nuevo a la realidad, porque todo esto había sido un hermoso sueño.
Concurso de sueños: El Tsunami veraneador (Hala Bourazza)
EL TSUNAMI VERANEADOR
Un día por la noche soñé una cosa rara. Mi familia y yo estábamos jugando en la playa. No nos estábamos bañando, no sé por qué. Quizá por instinto, porque cuando vi el mar se me paró el corazón. Lo que vi era terrible. Una ola de diez metros, grande e inmensa. Por un momento pensé que era un espejismo, por el color. Pero allí estaba: ¡un tsunami! Amenazaba a todo aquel veraneador. Mi hermano, jadeando nos dijo:
—Si corremos hacia adelante nos perseguirá el agua y nos ahogaremos, así que vamos a correr a algún lado y la habremos dejado atrás.
Y empezamos a correr... ¡Nos salvamos! Me di la vuelta para ver el tsunami. ¿Qué? ¿qué? Que no estaba. ¿ En realidad había sido todo un espejismo? No, porque luego me di cuenta. El agua había arrasado media playa. Después de aquello, nos largamos. Entramos en un túnel “herbáceo”, es decir, cubierto por hierba, hiedra y flores. Era muy largo. Yo, no sé por qué, llevaba una carretilla, pero como mi hermano seguía jadeando, le dije que se sentara encima y yo correría con él. Pero me dijo que no.
—Pues tú te lo pierdes.
¿Qué más da? Entorné los ojos y seguimos corriendo hacia la rampa. Llegamos a la salida. Había un desierto en el que la arena eran caramelos y lápices. A mis hermanos pequeños se les hizo la boca agua de la sorpresa y en seguida cogieron suma cantidad. Yo recogí los colores más bonitos que veía, sabed que me encanta dibujar. Echamos todo sobre la carretilla. Nos metimos en el centro de la llanura desértica y proseguimos el camino hasta llegar a una vieja casa. La puerta estaba abierta, así que entramos. El interior estaba lleno de telarañas y las ventanas estaban hechas de ámbar o plásticos amarillos y duros. Yo dije que podíamos quedarnos hasta que se arreglase la catástrofe del tsunami y pasando varias semanas lo reformaríamos. Y así quedó:
De todas formas, seguimos viviendo en ella porque nos gusta. Comparada con aquella de antes... todo ha cambiado, ¿no creéis, chicos?
viernes, 8 de febrero de 2013
Concurso de sueños: Mi sueño (Alejandro Barrios)
MI SUEÑO
Cuando me fui a dormir
en mi cama naranja y verde
haría que esa noche
siempre la recuerde.
Tardé poco en dormirme
pues estaba mareado
porque había sido
un día muy cansado.
Lo primero que vi
fue un inmenso mar
en el que había:
un delfín,
una medusa y un pequeño calamar.
Tras una hora
metido en el agua
divisé a lo lejos
una hermosa fragua.
Salí del agua
y me dirigí a ella,
pero me cortó el paso
una joven muy bella.
Ella me dijo:
—Sigue a esa bandada,
no vayas a la fragua,
pues está encantada.
La joven me dio una botella
para que la bebiera
y seguí a la bandada,
que de pájaros era.
Tras unos quince minutos
llegamos a una pradera
y como estaba cansado,
los pájaros
me hicieron que bebiera.
Levanté la cabeza
y vi unos palos
pero de repente se convirtieron
en chucherías y regalos.
Me lancé a los regalos
y allí estaba mi obsequio más querido
que, cómo no, era
un coche
teledirigido.
Luego fui
a comer gominolas.
Pero de pronto se convirtieron
en hermosas amapolas.
De repente, me desperté
con una gran desilusión
porque se había acabado el sueño
y me había gustado un montón.
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