Mostrando entradas con la etiqueta Biblioteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biblioteca. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de mayo de 2012

Qué tal se nos ha dado el baile




Aunque el curso no termina hasta junio (y, con los nuevos aires que llegan, quién sabe si hasta julio), mayo es ya tiempo de cierre para algunas actividades del instituto: terminan el curso nuestros queridos alumnos de 2º de Bachillerato (desde aquí les deseamos mucha suerte a todos, y le enviamos un saludo especial a Elena y Míriam, que han colaborado este año en el blog) y cierra también sus actividades el grupo de trabajo de la Biblioteca. En nuestra última reunión hemos hecho un balance de lo que ha funcionado bien y no tan bien este curso y las perspectivas que tenemos de cara al próximo, y me ha parecido oportuno compartirlo con todos los lectores del blog. ¡Un abrazo a todos!


*

Balance de la actividad del grupo de Biblioteca en el curso 2011/2012 

Lo que ha funcionado bien 
  1. El trabajo en equipos pequeños que se distribuyen las responsabilidades. 
  2. La catalogación de las películas (prácticamente ha concluido, y todas las catalogadas ya están disponibles para préstamo). 
  3. La catalogación de los fondos. Se han catalogado todas las adquisiciones. Faltan unos pocos libros donados por instituciones, de interés variable. 
  4. El boletín de la Biblioteca (se ha editado prácticamente todos los meses). 
  5. Los concursos: cartas de amor y microrrelatos (mención especial a Marta Víctor). 
  6. El blog de la Biblioteca (con aportaciones de los chavales y de los profesores: David, Ana, Marisol y Juan Pizarro especialmente). 
  7. La actividad Libros que son canciones, canciones que son libros: se han ido subiendo al blog los mejores trabajos. Destacan los relacionados con la Odisea, que ha inspirado a artistas tan distintos comoJavier Krahe, Joan Manuel Serrat y Maná. 
  8. La actividad de recopilación de leyendas (gracias en especial a Marta y David).
  9. La actividad de Lo que me pasa por la cabeza: no ha sido fácil tirar de la lengua a sus alumnos, pero Juan Carlos se ha empeñado con éxito. 
  10. El autor del mes: gracias a Mariví, hemos tenido ocasión de descubrir o volver a visitar a Tomás Segovia, Nicanor Parra y Carmen Jodrá Davo. 
  11. Los ordenadores: tras algún gusto inicial, Miguel Ángel se ha asegurado de que tanto el que utilizamos para el ABIES como los que utilizan los alumnos funcionen de manera estable y sin problemas. 
  12. La adquisición de nuevos fondos: se han atendido prácticamente y con prontitud todas las sugerencias de los alumnos y los compañeros. 
  13. La actividad de reparación de libros dañados y forrado de novedades (mil gracias, Marián). 
  14. El expurgo de materiales desfasados, que además se reciclaron. (Gracias, Marián.) 
  15. Las actividades de celebración de la Semana Cultural: exposición de libros antiguos y curiosos, presentaciones sobre la historia de la escritura y el libro, carteles. 
  16. La coordinación con el CPR (gracias a Marta Diana): todo han sido facilidades y hasta nos invitaron a participar en un seminario contando nuestra experiencia. 
  17. El uso de los tablones de la Biblioteca (además de leyendas, convocatorias de concursos, etc., han alojado el trabajo sobre fractales de los alumnos de Juan Pizarro). 
  18. La colaboración con la AMPA, que ha donado a la Biblioteca una colección completa (Cuentos y leyendas, de Anaya). 
  19. Ha funcionado bien el sistema que propuso Miguel Ángel del 'carnet residente'. 
  20. La colaboración con el equipo directivo: todo han sido facilidades y apoyo a las iniciativas. 
 Lo que podría ir mejor 
  1. Sigue habiendo un retraso importante en la devolución de los libros. (¡Aún quedan por devolver algunos prestados en el 2011!) Carolina sugiere que se implique más a los tutores. 
  2. Siguen desapareciendo libros (y ahora también películas), que no figuran como prestados y sin embargo no están en las estanterías. A veces incluso desaparecen en el lapso (bien breve) que va de catalogarlos a colocarles el tejuelo y el código de barras. 
  3. Sigue habiendo ‘préstamos manuales’, que en alguna ocasión pueden estar justificados (si se trata de un alumno nuevo que no está en la base de datos, o de un libro que el ordenador no reconoce), pero en general no hacen sino complicarnos la vida. Acordamos dejar un mensaje en Rayuela a todos los compañeros para concienciarlos del tema. 
  4. Los alumnos tienden a seguir utilizando la Biblioteca de una manera ruidosa, sobre todo en los recreos. Conviene que solo asistan los que vienen a hacer las labores propias de una Biblioteca (para la vida social están la cafetería y el patio).
  5. Muchos libros aparecen colocados en el lugar equivocado: hay que insistir en que los alumnos y en general quien no conozca el criterio de ordenación de los libros los deje en el carro. 
 Lo que se avecina 
  1. César ha propuesto y está llevando a cabo con Miguel Ángel Camacho y los alumnos de ciclos un espacio virtual de acceso a una amplia base de libros electrónicos cuyos derechos de autor han caducado. Incluye un número impresionante de libros clásicos. Los alumnos podrán acceder a esta base desde los ordenadores de la Biblioteca. 
  2. En principio, nuestra actividad tendrá continuidad el curso que viene. No obstante, al subir las horas de docencia directa, hay serias dudas de que se puedan cubrir adecuadamente las guardias de Biblioteca. Probablemente solo pueda haberlas durante el recreo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Enjoy the Silence

Esta mañana, durante la guardia de Biblioteca del recreo, me he sentido obligado a invitar a dos alumnos a abandonar el lugar. No es cosa que uno haga a menudo, ni con gusto —y me ha parecido que sería bueno meditar un poco sobre el fenómeno.

Entre las cosas que muchos alumnos han dejado de entender (o nosotros de saber explicar) está por qué las bibliotecas deben ser silenciosas. La gente que va a la biblioteca a charlar o armar jaleo mata la posibilidad de disfrutar del silencio. Un silencio vivo, bullicioso a su manera. Y cada vez más infrecuente. De manera irreflexiva, automática, asociamos el silencio con la muerte o el totalitarismo. Sin razón: el totalitarismo es un disco rayado y estridente, y la muerte una zona inhóspita. Nada que ver con el silencio acogedor de una biblioteca, donde la gente, liberada del ruido, disfruta del espacio ganado y puede aprovecharlo para pensar o imaginar. Obedientes al prejuicio, en cuanto nos juntamos, o nos juntan, nos sentimos obligado a hablar a voz en grito (aunque no, por desgracia, a encontrar algo digno de decirse). Cada vez es más raro topar con gente que nos ahorre (y se ahorre) su charla y su estrépito: una rara cortesía. 'Gente en silencio' es ya casi un oxímoron.

No es solo que se agreda de forma desaprensiva contra el derecho de los demás a concentrarse, sin soportar nuestro ruido y nuestra incapacidad para centrarnos (como, en los últimos tiempos, se nos ha reconocido el derecho a no tragarnos el humo de los fumadores); es que la más mínima llamada a la racionalidad se siente (lo que ya es el colmo) como una agresión, un recorte a las libertades. Tenemos, piensan algunos, derecho a convertir la Biblioteca en una extensión del bar; después de todo, dirán para sí, ya hemos convertido las clases en algo muy parecido...

Uno se resigna, pues, a parecer tan estricto como sea necesario para poner dique a la grosería y la falta de educación. Por mucho que nos enfrentemos a una inercia poderosa, la decisión de no ceder a ella, aunque problemática, siempre es posible. Gracias a los que así lo comprenden —y espero que los que no se han parado a pensarlo tengan la oportunidad (en lo que callan un instante, para leer; quizás pensar) de hacerlo.