jueves, 27 de marzo de 2014

Mujeres memorables: Amy Jade Winehouse

Escuchemos la voz de la mujer que volvió a encender la llama del Soul en el siglo XXI: Amy Winehouse, la primera mujer en ganar la mayor cantidad de reconocimientos en una sola noche, y la primera artista británica ganadora de cinco Grammys. 


viernes, 21 de marzo de 2014

Mujeres memorables: Ada Lovelace


Ada Lovelace, la primera programadora de la historia

Augusta Ada King, Condesa de Lovelace, nacida el 10 de noviembre de 1815 como Augusta Ada
Byron, única hija legítima del poeta romántico Lord Byron y fruto del breve matrimonio con Anne
Isabella Milbanke, Baronesa de Wentworth también conocida como Lady Byron, fue una escritora
Inglesa conocida mundialmente por describir la máquina analítica de Charles Babbage.

Sus padres se separaron al mes de nacer ella, de hecho nunca tuvo relación alguna con su padre, que abandonó Inglaterra para siempre en 1816 con la finalidad de escapar de la censura de la sociedad británica que le acusaba de sodomía e incesto debido a sus continuos escándalos de carácter sexual. Lord Byron murió en Grecia en 1823 sin conocer a Ada.

Lady Byron estaba obsesionada con que su hija no heredara nada de su padre y educó a Ada profundamente en las matemáticas y la música, intentando de esa manera alimentar su parte racional y objetiva para alejarla de la parte emocional y subjetiva que supuestamente, alimenta la poesía. Aun así, su vida fue una constante lucha entre el raciocinio y la emoción, el objetivismo y el subjetivismo, la poesía y la matemática.

Ada conoció a Mary Somerville, una conocida autora y científica del siglo diecinueve que le presentó a Charles Babbage (profesor Lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge y padre de las computadoras) el cinco de junio de 1833 cuando ella solo tenía diecisiete años. De inmediato comenzó una voluminosa correspondencia entre ambos sobre temas relacionados con las matemáticas, la lógica, y en última instancia, todas las materias.

Charles Baggage quedó tan impresionado con la capacidad analítica de la joven Ada que la apodó como “La encantadora de números“.

En 1835, Ada se casó con William King, diez años mayor que ella, así que cuando King heredó el título nobiliario en 1838 convirtiéndose en el Conde de Lovelace, Ada se convirtió en Condesa de Lovelace y así se la conoce hoy día como Ada Lovelace. Tuvo tres hijos en su matrimonio con King.

En 1834, Babbage tenía planes para la construcción de un nuevo tipo de máquina de cálculo, una máquina analítica de carácter general. La máquina analítica es el diseño de un computador moderno de uso general, que representó un importante paso adelante en la historia de la computación.

Ada fue la primera persona en el mundo que describió un lenguaje de programación de carácter general al interpretar las ideas de Babbage incluso mejor que él mismo. En 1843 publicó una serie de notas sobre la máquina analítica de Babbage que firmó solo con sus iniciales por miedo a ser censurada por su condición de mujer.

Describió conceptos como «bucle» (grupo de instrucciones que se ejecutan varias veces o «subrutina» (trozo de programa que puede ser invocado cuando se necesita de él). También escribió un completo plan donde se describe el algoritmo necesario que permita calcular los valores de los números de Bernoulli utilizando dos bucles, demostrando las capacidades de bifurcación de la máquina analítica. Asimismo describió como realizar operaciones trigonométricas que hacían uso de variables también en la máquina analítica de Babbage. Además definió el uso de tarjetas perforadas para programar la máquina de Babbage.

Lady Ada Lovelace murió por un cáncer de útero que la consumía el 27 de noviembre de 1852 a la edad de 37 años. Fue enterrada por petición propia junto al padre que nunca conoció en la Iglesia de Santa María Magdalena en Hucknall, Nottingham.

Tuvo que pasar más de un siglo para que la historia le diera su lugar. Así fue como, en 1979, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos reconoció los aportes de la matemática y creó un lenguaje de programación en su honor llamado Ada.

Su trabajo en este campo es reconocido y valorado en el mundo informático hasta el punto de que el Centro Informático de San Diego y el Museo de la Historia de los Ordenadores le han dado a Ada Lovelace un sitio entre sus personalidades.

Además, el 15 de octubre se celebra en todo el mundo el Día de Ada Lovelace, la primera mujer programadora de la Historia. Un día que pretende hacer visible a todas las mujeres que se dedican al campo de la tecnología, la ciencia, la ingeniería o las matemáticas.

En 2010 se comienza la grabación de una película que habla sobre ella, su título es Enchantress Of Numbers, «La encantadora de números».

Google homenajea a la matemática británica Augusta Ada King, Condesa de Lovelace, en la página principal de su buscador en el 197 aniversario de su nacimiento con un doodle que representa una escena en la que Lovelace es la protagonista junto con máquinas de cálculo así como ordenadores. La palabra Google está compuesta por una larguísima hoja de cálculo en la que Lovelace realiza sus operaciones.



POEMA QUE ESCRIBIÓ SU PADRE A ADA LOVELACE:

Es tu rostro como el de mi madre, ¡mi hermosa niña!
¡Ada! ¿Única hija de mi casa y corazón?
Cuando vi por última vez tus azules ojos jóvenes, sonrieron,
y después partimos no como ahora lo hacemos,
sino con una esperanza.
Despertando con un nuevo comienzo,
las aguas se elevan junto a mí; y en lo alto
los vientos alzan sus voces: Me voy,
¿a dónde? No lo sé; pero la hora llegará
cuando las playas, cada vez más lejanas de Albion,
dejen de afligir o alegrar mis ojos.

Soraya Blázquez Moreno

miércoles, 19 de marzo de 2014

Mujeres memorables: Rosalind Franklin


Rosalind Elsie Franklin (biofísica y cristalógrafa inglesa del siglo XX; hizo posible la observación de la estructura del ADN)

Rosalind Franklin,  autora de la Fotografía 51 en la que obtenía una imagen del ADN mediante técnicas de rayos X, será recordada por la comunidad científica como figura clave para la ciencia del siglo XX. Gracias a esta conocida imagen, las investigaciones de Watson, Crick y Wilkins se hicieron  en 1962 con el premio Nobel por el descubrimiento del ADN. Precisamente, Wilkins reconocería la labor de Rosalind Franklin a sus investigaciones justo 4 años después de la muerte de la científica inglesa.

Probablemente, Rosalind Franklin habría logrado llegar a las mismas conclusiones tan sólo unos meses más tarde, pero ella nunca supo que una filtración de su trabajo había contribuido a desvelar el secreto de la vida.
Rosalind Franklin murió en 1958 a los 37 años de un cáncer de ovario que pudo ser consecuencia de su trabajo con los rayos X. Cuatro años más tarde, en 1962, Watson, Crick y Wilkins se repartieron el Premio Nobel que para muchos mereció Rosalind Franklin. Sin embargo, el premio de la Academia sueca nunca se entrega a título póstumo ni puede compartirse entre más de tres personas.

Rosalind Franklin  nació en Londres el 25 de julio de 1920, la segunda de cinco hijos en una familia judía acomodada e influyente. Rosalind Franklin siempre había demostrado una aptitud temprana para las matemáticas y la ciencia y un don para los idiomas. Después de escuchar a Einstein en una de sus conferencias, decide graduarse en Químicas por la Universidad de Cambridge. Al principio su padre desaprueba la idea, pero consigue graduarse en la universidad de de Cambridge  en 1941. Hizo estudios fundamentales de microestructuras del carbón y del grafito y este trabajo fue la base de su doctorado en Química Física en 1945.
Desde 1947 a 1950 trabajó en el Laboratorio de Servicios Químicos de L´Etat en París donde aprendió a trabajar la difracción de rayos X, lo que ayudó en gran medida a su descubrimiento.
En 1951 regresa a Inglaterra  a trabajar como investigadora asociada en el King College de Londres, en la Unidad de Biofísica. Mediante el estudio de la estructura del ADN por difracción de rayos X, Franklin y su estudiante Raymond Gosling hicieron un descubrimiento asombroso: se tomaron fotografías de ADN y se descubrió que había dos formas de la misma, una forma seca "A" y una forma húmeda "B". Una de sus imágenes de rayos X de difracción de la forma "B" del ADN, conocido como la fotografía 51, se hizo famosa como prueba fundamental en la identificación de la estructura del ADN. La foto se consiguió mediante 100 horas de exposición a los rayos X de un equipo que Franklin misma había refinado.


A pesar de su prudente y diligente ética de trabajo, siendo mujer, científica y judía, tuvo que soportar el desprecio de otros científicos y ver cómo su trabajo resultaba discriminado. Su misógino compañero Maurice Wilkins fue capaz de tacharla de «conflictiva» y «poco femenina», pero no dudó un momento en robarle su trabajo, sobre el cual orientó y logró armar un informe con la información genética y los resultados de Rosalind. En enero de 1953, Wilkins cambió el curso de la historia del ADN  al mostrar sin permiso o conocimiento de ella una de las fotografías cristalográficas de Franklin de la molécula de ADN al científico James Watson, que estaba trabajando en su propio modelo de ADN con Francis Crick en Cambridge. Cuando Watson vio la foto, la solución llegó a ser evidente para él y los resultados fueron publicados en un artículo en Nature casi inmediatamente. Incluyeron una nota reconociendo que "fueron estimulados por un conocimiento general" de Franklin y la contribución inédita de Wilkins, cuando en realidad, gran parte de su trabajo tenía sus raíces en la fotografía y los hallazgos de Franklin. Aunque se publicaron dos artículos de Wilkins y de Franklin en la misma edición de Nature, la presentación daba a entender erradamente que los artículos de Rosalind venían a apoyar las tesis de Crick y Watson. Posteriormente, Crick admitió que Franklin estaba a dos pasos de dar con la estructura correcta en la primavera de 1953.
En 1953, Franklin  se trasladó a Birkbeck College, donde estudió la estructura del virus del mosaico del tabaco y la estructura del ARN. Publicó 17 trabajos sobre los virus, y su grupo sentó las bases de la virología estructural.
En el otoño de 1956, Franklin descubrió que tenía cáncer de ovario. Ella continuó trabajando durante los dos años siguientes, a pesar de tener tres operaciones y quimioterapia experimental. Trabajó hasta varias semanas antes de su muerte el 16 de abril de 1958, a la edad de 37 años.

Luisa Rodríguez Labrador

martes, 11 de marzo de 2014

Mujeres memorables: Valentina Tereskhova


La primera mujer astronauta: Valentina Tereshkova.
Valentina Vladímirovna Tereshkova (en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва, nacida el 6 de marzo de 1937), cosmonauta soviética, fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio.
Nació en Máslennikovo, un pequeño pueblo del óblast de Yaroslavl, en la actual Rusia. Tras abandonar la escuela, trabajó en una fábrica de neumáticos y más tarde estudió ingeniería. En 1962 fue seleccionada para su ingreso en el cuerpo femenino de cosmonautas.
El 16 de junio de 1963 a las 9:29 UTC, a la edad de 26 años y a bordo del Vostok 6, se convertiría en la primera mujer y el primer civil en viajar al espacio. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika (gaviota en castellano, Чайка en ruso).
valentina
Curiosidades sobre Valentina
  • Afición a la historia, matemáticas y a la música.
  • Tereskhova tenía vértigo. Este detalle fue ocultado a sus superiores de cara al viaje espacial, pero su pánico a las alturas se lo hizo pasar bastante mal en la nave, ya que Tereskhova sufrió mareos y vómitos durante los tres días que duró su viaje por el espacio.
  • El militar soviético Nikolai Petrovich Kamanin diría de ella que era "Gagarin con falda" (en referencia al primer hombre en el espacio).
  • Hubo rumores de que Tereshkova estaba profundamente enamorada del primer hombre que viajó al espacio, Yuri Gagarin.
  • Debido a los momentos de paranoia de aquellos tiempos, el programa aeroespacial al completo fue llevado en secreto. La madre de Tereshkova no conoció el proyecto en el que estaba inmersa su hija hasta días antes del lanzamiento al espacio. Su madre creía que ella acudía cada día a un campo de entrenamiento para paracaidistas de élite.
  • Tras su regreso del espacio, ciertos militares de la fuerza aérea rusa la acusaron de haber estado borracha durante su viaje al espacio y de insubordinación al jefe al mando. Todos aquellos que la acusaron de estos cargos fueron despedidos.
  • La misión de Tereshkova también constituyó un experimento para una investigación del Programa Espacial Soviético. Su objetivo era determinar si las mujeres tenían la misma resistencia física y psicológica que los hombres en el ambiente espacial.
  • EEUU no envió una mujer al espacio hasta 1983 (fue Sally Ride).
  • Desde 1995 (año en que regresó Elena Kondakov de su estancia de 164 días en la estación Mir) no viaja ninguna mujer rusa astronauta al espacio.
  • Obtuvo la calificación de Sobresaliente en su carrera.
  • La tesis que presentó para sus estudios de ingeniería fue: "Braking engines for orbital aircraft".
  • Debido a su clave de comunicación: "Gaviota", llegó a ser conocida afectuosamente como "Gaviota" por todo el mundo.
  • Tereshkova aprovechó su posición política para, como no podía esperarse según muchos, ayudar a los ciudadanos con problemas, así como dar asistencia personal a varios orfanatos. Del mismo modo, era una incansable luchadora del movimiento feminista soviético. Quería que las mujeres soviéticas fueran tratadas de la misma forma que los hombres, en igualdad.
  • Tiene una hija, Elena, que en la actualidad trabaja como cirujana. Como curiosidad respecto a la hija de Tereshkova, su nacimiento suscitó un gran interés por los científicos de la época, ya que era el primer bebé que nacía de padres que habían estado en el espacio. Se comprobó que la niña era completamente normal.
  • Es una ferviente defensora de la paz en el mundo.
  • Tereshkova ha recibido multitud de medallas y condecoraciones a lo largo de su vida, entre otras: dos Órdenes de Lenin, reconocimiento como Heroina de la Unión Soviética; la Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas; el Premio Simba International Women's Movement o la Medalla de Oro Joliot-Curie. Posee numerosas distinciones (doctorados "Honoris causa", y medallas científicas) otorgadas por Universidades y Sociedades de distintos países.
  • En el año 2000 fue distinguida por una asociación internacional de Londres como "Mujer del siglo XX".
  • Uno de sus últimos comentarios: "Si tuviera dinero, viajaría otra vez al espacio aunque fuera como turista, y también volaría a Marte, incluso con billete sólo de ida".

    Marta Víctor

jueves, 6 de marzo de 2014

Mujeres memorables: Mary Wollstonecraft

MARY WOLLSTONECRAFT (1759-1797) 


Yo he lanzado la piedra, es hora de restablecer a las mujeres su dignidad perdida y hacerles parte de la especie humana (MW). 

Se considera a Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, como la primera pensadora feminista.

Desde joven, manifestó su rebeldía contra la sociedad en que le tocó nacer. En un mundo en que se esperaba que la mujer fuera exclusivamente ama de casa, ella se ganó la vida desde los diecinueve años con su propio esfuerzo, trabajando como institutriz, novelista, periodista, profesora y traductora. En 1792 publicó su obra más famosa, Vindicación de los derechos de la mujer: en ella critica ásperamente la escasa educación que se daba a las mujeres. El único objetivo de esta formación deficiente era lograr que las mujeres fueran toda su vida personas débiles, de segunda clase, dependientes por completo de su marido.

Tal como se practicaba en su época, el matrimonio no pasaba de ser una prostitución legal, un contrato de esclavitud para las mujeres, sometidas en muchos casos al maltrato impune de sus amos y señores. Wollstonecraft defendió que el verdadero matrimonio habría de ser por amor, entre dos personas iguales en derechos, en formación y en oportunidades. Las mujeres, por supuesto, debían tener derecho al voto e intervenir activamente en la política. La educación debería ser mixta e igualitaria, sin discriminación sexual.

Las ideas de esta mujer causaron un enorme escándalo en su época. Sus adversarios la describieron como una hiena con faldas e hicieron todo lo posible por amargarle la vida. Asqueada del conservadurismo de su país, se traslada a París para participar en la Revolución Francesa. Allí se enamora del escritor y aventurero estadounidense Gilbert Imlay, con quien tiene una hija. Cuando éste la abandona, intenta suicidarse. Halla consuelo en el amor de William Godwin, con quien se casa en 1797. Ese mismo año muere, a los pocos días de haber dado a luz a su segunda hija Mary, la futura autora de Frankenstein.

Godwin publicó póstumamente sus cartas, Memorias de la autora de los derechos de la mujer (1798). Al igual que otros pensadores de su época, como Rousseau, Wollstonecraft pensaba que si la sociedad era injusta era en gran medida porque se apartaba de la Naturaleza. En cierto modo, el mensaje de Frankenstein aparece ya anticipado en estas palabras de MW: la naturaleza demanda respeto, y aquéllos que violan sus leyes raramente las violan con impunidad.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Un poema de Heinrich Heine


Hoy hemos disfrutado mucho en clase de Literatura Universal dejando hablar a Heinrich Heine, un artista único, del que dijo Goethe en una ocasión que el día que dejara de ser un golfo llegaría ser el mayor poeta de Alemania. Por suerte para todos, fue ambas cosas: un vividor apasionado y un poeta que jamás escribió para trascender, sino para producir un efecto inmediato en aquellos que amaba o combatía. Enamorado en su juventud de dos de sus primas (ninguna de las cuales le correspondió), puede que a alguna de ellas le dedicara este poema, que de los muchos y buenos que hemos leído hoy ha sido el que más nos ha emocionado. Va por Heinrich.

Aunque nos queríamos mucho,
no nos llevábamos tan mal.
Sin peleas ni escenitas,
jugábamos a 'los papás'.
Con nuestro propio tonteo
en amor matrimonial
jugamos al escondite,
infantiles, sin reparar
que terminamos por perdernos
para no reencontrarnos jamás.

(tr. Berit Balzer, en la Antología poética de Heine
publicada por Ediciones de la Torre en 1995,
pág. 81)


sábado, 22 de febrero de 2014

...y una más


Cuando abrí los ojos ya era demasiado tarde, miraba el techo de la habitación como si de un museo se tratara, esperando a que todo se derrumbara sobre mi y acabara con ese sentimiento que me parecía aprisionar el pecho hasta taladrármelo. Miraba a mi alrededor pensando que aquellas cosas, esos objetos que me rodeaban, no eran míos, que no me estaba pasando esto a mí, que tendría que guardar aquello que me había hecho feliz.

Me incorporé y olí las sabanas que parecían aun impregnadas de su perfume, las abracé contra mi pensando que él me abrazaba y que nuestros corazones se unían en uno solo, pero todo era un espejismo que no quería acabar.

Tuve que apoyar los pies en el suelo para darme cuenta de que estaba en el mundo real, de que por más que intentaba tragar aquel nudo que tenía en la garganta, me era imposible deshacerlo, era tan difícil deshacerlo como fácil hacerlo. Recuerdo que cuando era pequeña mi madre me enseñaba a atarme los cordones, pero siempre me compraba zapatillas de velcro, y tal vez fuera para que en un descuido no tropezase y cayera de bruces al suelo, aunque sabía que si eso ocurría, ella estaría a mi lado para levantarme. Tras este recuerdo tuve la sensación de que, efectivamente, la única persona en el mundo quepodría calmar aquel dolor sería ella.

Al levantarme, ella había salido, y tuve la sensación de estar sola, en una oscuridad que me estaba alcanzando, estaba intentado hacerse con los resquicios de tristeza que me quedaban, por eso me apoyé contra la pared y rompí a llorar como hacía años atrás cuando tenia cinco años, recuerdo aquella sensación en la que todo se caía sin yo poder agarrarlo, sin yo poder pensar qué pasaba en aquel momento, como si el tiempo se hubiera parado. Me sentí sin apenas fuerzas para quedarme en la extensión de aquel pasillo aún desconocido para mí y tuve que regresar a la cama a protegerme de todos aquellos monstruos que me estaban intentando coger y arrastrarme hacia su mundo, pero esta vez las sábanas no eran un protector de monstruos como años atrás, sino que simplemente calentaban un cuerpo frío, lleno de miedo.

Todos pensamos en algún momento de nuestra vida o al ver a alguien con este dolor que estos sentimientos aquí plasmados son exagerados, que no hay porque tomárselo así, pero el caso es que una vez te encuentras en aquella situación, aunque extraña y remota, ni el pasado ni el futuro te consuelan, ni las vigas sostienen tus techos, ni los asfaltos impiden las grietas, todo ocurre y a todos nos ocurre, tal vez ante tal vez después. Y miraremos tiempo atrás y pensaremos qué fue de ese gran amor, de esa persona que estuvo a tan solo centímetros de ti, que tuvo tu mano en la tuya, qué pasó, porque después de tantas esperanzas y momentos lo dejamos caer como los árboles dejan caer las hojas en otoño, y piensas dónde comenzó todo, y dónde acabó. A mí entre aquellas sábanas me venían recuerdos y recuerdos, que se bañaban en un mar de lágrimas, se secaban con la almohada y seguían intentando volver a hacer su mar de tristezas particular.

Recuerdo aquel día cálido de verano, aquel primer día en el que nos cruzamos por primera vez, aquel momento tan perfecto en el que el corazón te da un vuelco y las palabras te salen entre risas y temores, aquel miedo a que te encontrara, a que su mirada se cruzara con la tuya, y a que pasaran los días y las noches sin veros, y ya no es un yo, sino un nosotros, un tiempo en el que todo se paraliza y sientes que hay algo más en el aire que no solo es viento fresco, sino que ese viento trae consigo olores a azahar, descubres que es tu corazón que no para de latir, y que ha encontrado su razón. Te das cuenta de que un día te has dormido en verano y que al despertarte es invierno, pero que no te importa porque no estás creando un rnundo imaginario al margen de la realidad sino que todo aquello es de verdad, que el destino te ha escogido a ti y que tú has aceptado el destino sin saber lo que este depara, aquel chico de mirada viva y grande, de manos suaves y sonrisa natural, está a tu lado, al lado de una chica llena de inseguridades y de temores, de nariz chata y labios sinceros, que se siente más segura con ese chico a su lado. Él estaba en todas y cada una de las aventuras que tenías planeado hacer alguna vez en la vida, en cada mañana soleada que tú querías observar desde su pecho mientras escuchabas su respiración, la primera escapada a escondidas , y en pensar que ojalá ese tren te alejara de la realidad tanto que fuera casi imposible volver, el primer beso, arropado por la luna, y miles de abrazos, miles de sonrisas que jamás tendrás en tus labios, te das cuenta de que los segundos pasan, y de que ningún momento será como el anterior, tal vez mejor o tal vez peor, pero nunca igual, por ello aprendí a no darme la vuelta si la mañana no era soleada, sino a volver a apoyarme en su pecho y ver la lluvia caer, porque cada momento es único.

Recuerdo cómo el tiempo pasaba y vernos en publico ya no importaba, volver a ser una niña en sus brazos que se alegraba con cada truco, con cada postre de chocolate o con cada paseo por el parque, poder jugar al pilla, a las peleas sin ningún motivo aparente, y a hacernos remolinos entre las sábanas cuando el sol nos despertaba, a negarnos a levantarnos aunque el tiempo nos obligara, a desayunar churros con chocolate como cuando te quedabas en casa de tu mejor amigo a dormir, aquel domingo el desayuno era lo mejor. Recuerdo verle aparecer con aquella camiseta roja y los pantalones azules, gafas y mochila, aquella imagen no me gustó, así que no sé si esa imagen tan perfecta se ha grabado en mi cabeza porque no me gustó o por ser la primera de miles, así que cuando él me pidió un abrazo tuve que negárselo, pero acabé cediendo, y tal vez esa fue mi perdición, puedo sentir aquel abrazo como si lo llevara encima todavía, como si mis labios volvieran a quedar a la altura de su hombro. Recorríamos todos los portales en busca de uno tranquilo, pero allí donde íbamos nos caían cubos de agua, si nos echaban de aquellos portales sería tal vez por reírnos, así que no puedo negar que ese chico tan alto y con tantas diferencias de mí, me hacía reír. Recuerdo todas esas canciones que sonaron en mis oídos, porque él me las cantaba tan cerca que nadie más podía escucharlas, ni siquiera las estrellas de esas noches que cuando nos veían intentaban rozar la tierra y brillar con fueza para ser testigos de lo que pasaba entre nosotros, pero ellas ya bajaron una vez hasta rozar las manos de alguna persona, hasta acercarse tanto que un hilo de voz llevó su luz, pero llegar tan lejos tuvo una consecuencia, su luz llegó a brillar tanto que sin darse cuenta de que tenían un fin dejaron de brillar y que lo que nosotros vemos ahora por las noches no son estrellas, sino un recuerdo de ellas, de aquellos enamorados que contaron las estrellas en sus manos.

Recuerdo ver tantas películas soñando con una historia sin fin, historias que expresaban situaciones tan imposibles, como aquella, o tal vez catástrofes que jamás podrían afectarnos a nosotros, pero como ya he dicho, no tenemos voz en el destino. El primer día que conocí a sus padres, la sensación de que esto iba en serio se consolidó, siempre tendré con gran amor aquel olor a pastelería de cuando su madre nos hacía tartas. También el primer día que dormimos juntos, en el que me tuve que ir a las cuatro de la mañana y volver a las ocho para que mis padres no se enfadaran, pues todavía era una niña ante sus ojos que apenas sabía andar, tanta harina, Ieche y chocolate que nos manchó en la cara mientras intentábamos cocinar para impresionarnos a nosotros mismos de lo mayores que éramos, aun sin saber que lo mejor era ser pequeño y no mancharse más que para rebañar el cuenco donde hacía tu madre la masa para el bizcocho, tantos bailes ya bailados.

Pero ahora luchaba entre pensarte y negarte, hacer como si no hubieras formado parte de esos días, negar que tu amor y tus besos me faltaban era mi tarea diaria. Pasaba por las calles imaginando que volvía a pasearlas de tu mano, pero tenía que mirar hacia otro lado, como si esas calles fueran nuevas o demasiado peligrosas para mí. Por las noches era cuando el peligro, los miedos y los nervios salían a la luz, porque yo podía ver su imagen en cada lágrima que corría en una carrera por llegar a la meta.

Y nada estaba bien, nada estaba en su lugar, y durante los meses siguientes no había posibilidad de cambio, simplemente podía esperar que él me salvara de aquel agujero, pero él jamás apareció, él me había dejado y jamás volvería, y cuando quise darme cuenta tuve que retroceder todos esos meses hacia atrás para darme cuenta de que en la vida los caminos se separan, de que las leyes de la naturaleza jamás se podrán frenar, y de que esos momentos jamás podrían volver a repetirse.

Aquel viemes, estaba deseando verle, era san Valentín, y quería darle una gran sorpresa, con globos, cartas de amor y bombones, quedé con él aquella tarde, pero él no apareció, yo era muy enfática y esa tarde me enfadé mucho, y aunque yo no podía hacer esfuerzos debido a un soplo en el corazón detectado hacía años , me puse histérica y no paré de llamarle durante toda la noche, pero él no cogió elteléfono, de aquella noche no soy capaz de recordar nada más. Cuando desperté, no estaba en mi cama, en mi cuarto, nada era mío, me asusté al darme cuenta de que estaba en el hospital, mi corazón comenzó a latir con fueza, y las lagrimas esta vez corrían como si se disputaran el mayor premio. Cuando la enfermera apareció, pude saber que de no ser por aquel amor, aquella persona que me besaba cada segundo, ese chico tan alto, de labios más sinceros que los míos, que pensaba en mí a todas horas, aquella persona que sonreía por mí, había decidido darme su corazón para salvarme la vida.

Aquella noche una intervención era necesaria, y él no dudó en darme su vida. Pero él no se fue sin decir nada, era imposible que esa persona que era tus pasos se fuera sin decir tan siquiera un adiós, pero nadie me dijo nada, hasta un año más tarde en el que cuando las cosas estaban más calmadas mi madre decidió darme su mensaje, me dejaba una nota en la que decía: Tienes mi corazón, me tienes en ti cada día y a cada latir, y tienes cada vez que se me aceleraba el corazón al mirarte, yo viviré tu vida junto a ti.

Rompí a llorar, al darme cuenta de que solo me quedaba su recuerdo y el recuerdo de aquellos momentos , de que los caminos se juntaban en mi interior. Tal vez todo fuera una pesadilla, o un dulce sueño en el que alguien da la vida por amor, pero yo estaba allí sentada contra la pared, pensando lo que pensaba cada día de mi vida: ¿por qué? Pero supongo que hay preguntas que se quedan sin respuestas. Hoy es San Valentín y yo tengo setenta y cinco años, mi corazón sigue latiendo por una persona hasta el día que los dos dejemos de latir, ese día no seremos dos estrellas más en el cielo, sino una.

Bárbara Salazar

Tres cartas ganadoras...


Violeta Martínez Zúñiga


Nicole Villafranca Delgado


Isabel González

Ganadoras del concurso de cartas de amor y cartas de ruptura

Ayer entregamos en la Biblioteca los premios a los mejores trabajos presentados a los concursos de cartas de amor y cartas de ruptura. Iremos publicando los textos en las siguientes entradas. De momento aquí tenéis  a las cuatro autoras, felices y en algún caso muy sorprendidas:



lunes, 10 de febrero de 2014

Concurso de declaraciones de amor


Con estas palabras de Lenny Kravitz abrimos este curso la convocatoria de declaraciones de amor.  Let Love Rule. Que sea el Amor (y no otra cosa: gobiernos, malas tripas, Fondos de Reptiles Internacionales) quien mande.

Que de hecho ya es así, y siempre lo ha sido, no lo desmiente desde luego el Arcipreste de Hita, que en su Libro de buen amor se remonta a los griegos para recordarnos esta noble verdad:

Aristóteles lo dijo, y es cosa verdadera, 
que el hombre por dos cosas se mueve: la primera, 
por el sustentamiento, que la segunda era 
por haber juntamiento con hembra placentera.

No estaría en desacuerdo con en esto Empédocles, aquel filósofo siciliano de la Antigüedad que nos invitó a imaginar el mundo como una partida entre dos amantes (y enemigos) eternos, Afrodita y Ares, el Amor y el Odio.

Más cercanos a nosotros, los chicos de Coz constatan tres cuartos de lo mismo en su éxito Las chicas son guerreras:

Y si ves el mundo girar,
es porque las muñecas
han puesto la cadera a funcionar.
  
(Si se os hace demasiado machorro el discurso de Coz, no os perdáis la deconstrucción de la canción en manos de un grupo de chicas, Objetivo Birmania.)

Como recordábamos hace un año, febrero es para nosotros un mes amoroso, erótico, por varias razones. Desde luego por la celebración, el día 14, de San Valentín, el Día de los Enamorados (y de los comerciantes, cabría añadir); pero también por los Carnavales, especialmente vivos en Navalmoral de la Mata, de los que dice la copla popular:

Ya vienen los Carnavales,
la fiesta de las mujeres;
la que no le salga novio,
que pruebe el año que viene.

Nuestra Biblioteca se suma al espíritu de este mes febril con la segunda convocatoria del concurso de declaraciones de amor, A ti te encontré en la calle, que es y no es el clásico concurso de cartas de amor que suele plantearse por estas fechas.  Estas son sus bases:

1. Cada concursante podrá presentar una declaración de amor. Esta podrá estar dirigida a cualquier persona, animal, idea o cosa que el concursante elija, incluidos el arcángel Gabriel, las canciones de Pablo Alborán y las galletas Oreo.

2. Esta declaración podrá expresarse en verso o en prosa, según sienta el concursante que le pide el cuerpo.

3. La declaración podrá tener la extensión que uno sienta necesaria, aunque por algo los enamorados tienen fama de hablar poco y decir mucho.

4. Las declaraciones se entregarán en conserjería, firmadas con un nick o pseudónimo, hasta el día 18 de febrero, inclusive. Podrá constar el nombre real del autor, pero no es necesario ni se recomienda.

5.  A falta de un jurado de enamorados famosos, se harán cargo de esta tarea un grupo de profesores voluntarios, que harán conocida su resolución el día 21de febrero en la Biblioteca. Los autores de los textos premiados podrán revelar entonces su identidad.

6. Se concederán dos premios, con cuantía por determinar, tan generosa como Angela Merkel nos lo permita.

7. Los textos ganadores, y en su caso los finalistas que así elija el jurado, se reproducirán en este blog.