jueves, 7 de febrero de 2013

Diez hombres y el amor


En lo que se deciden a llegar las primeras declaraciones de amor (a lo que Vds. más quieran) para nuestro concurso, aquí va una antología de urgencia de lo que diez de nuestros poetas más queridos, que no fueron solo o  fundamentalmente poetas amorosos, tuvieron que decir sobre este asunto.  Habrá, como siempre, regalo para quien logre antes identificar sus voces (a ser posible, sin recurrir a Google: ¡aunque a veces no quede otra!):

1. Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. 

2. Guiome por varios senderos
Eros. 

3. Libertad no conozco sino la de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.

4. Si pudiera volver a mi pasado...
Quizás en mi pasado ella sí estaba
y yo no supe verla. Está tal vez
en él aún esperando y yo lo ignoro.

5.  Me tiemblan las escamas al verte tan hermosa.
Cómo me gustaría dejar de ser un monstruo.

6. ¡Oh amor maduro al fin, oh amor maestro,
que es desear tener lo que ya es nuestro!

7. Llevan una rosa en el pecho los enamorados y suelen besarse
entre un rumor de girasoles y hélices.

8. Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
—con cuatrocientos cuerpos diferentes—
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

9. Estoy ante el dolor y sus palacios,
montañas transparentes me sepultan;
no toco, no conozco, sólo adoro
y desoladamente amo.

10. Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

(Y no, no se me han olvidado. La próxima entrega lo será de diez poetisas.)

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nuevas adquisiciones

Lo siento: hoy no vamos a hablar de fútbol
¿Habéis observado que en nuestras estanterías laterales hay libros sobre sueños, surrealismo -movimiento interesado en el subconsciente y su uso artístico-, sobre autores de ficción y estudiosos de la mente y el dormir?
Alguna obra puede interesaros y os animamos a hojearla y luego ... leerla entera.

En la zona de novedades, la obra MARAVILLAS, del autor de la novela llevada al cine "LA INVENCIÓN de HUGO",  de la que ya se comentó una entrada en otra ocasión.
Y cómics nuevos de los 4 FANTÁSTICOS y revistas de rock -en inglés, para practicar...

O novelas de acción, fantasía y/o amor todavía por leer.Buenos carnavales y mejor lectura.


-a propósito, os animamos concursar con DECLARACIONES DE AMOR...

lunes, 4 de febrero de 2013

Concurso: A ti te encontré en la calle


All you need is love. Que bien podría traducirse como El amor mueve el mundo. Con esas palabras comienza uno de los poemas de Perfil del aire,el primer (y ya controvertido) libro de Luis Cernuda. Febrero es para nosotros un mes amoroso, erótico, por varias razones. Desde luego por la celebración, el día 14, de San Valentín, el Día de los Enamorados (y de los comerciantes, cabría añadir); pero también por los Carnavales, especialmente vivos en Navalmoral de la Mata, de los que dice la copla popular:

Ya vienen los Carnavales,
la fiesta de las mujeres;
la que no le salga novio,
que pruebe el año que viene.

Nuestra Biblioteca se suma al espíritu de este mes febril con un concurso de declaraciones de amor, A ti te encontré en la calle, que es y no es el clásico concurso de cartas de amor que suele plantearse por estas fechas. Nos hemos inspirado para él en un par de coplas populares:

Todos los enamorados
se enamoran en el baile;
yo me enamoré de ti
yendo a por agua una tarde.

y

Dicen que andando, andando
se encuentran cosas;
yo me encontré contigo,
cara de rosa.

En la raíz de toda historia de amor está, en efecto, el encuentro: boy meets girl (con las variaciones de sexo que todos podemos imaginar). La vida es el arte del encuentro, nos dijo el maestro Vinicius de Moraes en su Samba da Bençao y en ese encuentro con lo inesperado consistió también el único sentido digno de la vida para André Breton y sus compinches, los surrealistas, cuyas actividades nunca fueron en primer lugar 'literarias', sino vivenciales. Se trataba de salir a buscar lo desconocido, fuera a través de la escritura automática, de la mediumnidad o del echarse a vagar por las calles en busca de quién sabe qué. Como cantaba el joven Joaquín Sabina:

Por la ciudad camino,
no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro
que me ilumine el día
y no hallo más que puertas
que niegan lo que esconden.

Uno nunca sabe, sino a posteriori (y aun así caben dudas), con qué o quién le había citado esa mezcla de azar y destino que los surrealistas llamaron (tomándole prestado el nombre a Engels) el azar objetivo.  En la duda, lo mejor es eliminar estorbos, límites. Por eso nuestro concurso tiene las siguientes bases:

1. Cada concursante podrá presentar una declaración de amor. Esta podrá estar dirigida a cualquier persona, animal, idea o cosa que el concursante elija, incluidos el arcángel Gabriel, las canciones de Pablo Alborán y el chocolate con pasas.

2. Esta declaración podrá expresarse en verso o en prosa, según sienta el concursante que le pide el cuerpo.

3. La declaración podrá tener la extensión que uno sienta necesaria, aunque por algo los enamorados tienen fama de hablar poco y decir mucho.

4. Las declaraciones se entregarán en conserjería, firmadas con un nick o pseudónimo, hasta el día 15 de febrero, inclusive. Podrá constar el nombre real del autor, pero no es necesario ni se recomienda.

5.  A falta de un jurado de enamorados famosos, se harán cargo de esta tarea un grupo de profesores voluntarios, que harán conocida su resolución el día 18 de febrero en la Biblioteca. Los autores de los textos premiados podrán revelar entonces su identidad.

6. Se concederán tres premios, con cuantía por determinar, tan generosa como Angela Merkel nos lo permita.

7. Los textos ganadores, y en su caso los finalistas que así elija el jurado, se reproducirán en este blog.

domingo, 3 de febrero de 2013

Concurso de sueños: El iglú del Nilo

Concurso de sueños: Soñando con ellos (Andrea Moreno)


El sueño es el don otorgado al ser humano a través del cual llegamos a los seres queridos que ya no están entre nosotros. En ocasiones, nuestros sueños superan a la realidad y es en estas cuando el pobre encuentra su riqueza, el hambriento se siente saciado y el desamparado encuentro abrigo, es la manera de evadirse de su triste realidad. A través del sueño recuperamos el abrazo de aquella abuela que se fue, podemos volver a acariciar sus cabellos, incluso sentir un beso en la mejilla; pero de pronto una lágrima nos devuelve a la realidad. ¡Se nos ha vuelto a escapar! Y desaríamos no haber despertado.


Hay millones de sueños: sueñan los bebés, los niños, los adolescentes, nuestros padres y nuestros abuelos. A veces soñamos despiertos; soñamos que hay paz en el mundo, que el hambre y la pobreza ya no existen. Soñamos que ya no hay guerras y que por fin existe igualdad entre todos los hombres. En definitiva, soñamos con un mundo mejor.

Concurso de sueños: Sueños normales (Beatriz Solano)


No tengo muchos sueños, la verdad, pero los que tengo a veces me dejan anonadada. Uno de los más normales empieza en un bosque lleno de árboles altos y frondosos con multitud de animales. Decido empezar a caminar cuando me encuentro en un paisaje caribeño: una inmensa playa de arena blanca y aguas casi transparentes y con olas perfectas al fondo.

Después de dar una vuelta por la playa, veo a un hombre, el cual me da una tabla de surf y me anima a entrar en agua y surfear.

Todo iba perfecto, hasta que una ola gigante me arrolló. Yo me dejé llevar por la corriente del mar y acabé en una oscura cueva. De forma mágica, empezaron a encenderse unas antorchas, y en el fondo, una puerta. Decidí caminar hasta ella y ver lo que había; total, no tenía nada que perder. Al abrirla, quién lo diría, un mundo maravilloso, un mundo solo hecho de azúcar, un mundo perfecto, habitado por elfos de chocolate, que se pasaban todo el día cantando, bailando y haciendo chucherías imaginables.

Hasta aquí unos de mis sueños mas “normales” y que más me gustan.

viernes, 1 de febrero de 2013

Concurso de sueños: Tarde perfecta (Mar Sánchez)


De lo buena que soy, soy tonta, eso dicen todos. Me encariñé hace tiempo con el novio de una amiga, le escuchaba, hablábamos, e incluso nos llamábamos. Confié en él como en nadie y cuando lo dejaron, fue como si yo ya no existiera, y me duele.

Estoy de camino a su pueblo, bajamos un rato para dar una vuelta, nos aburrimos en el nuestro. Bajamos del taxi, pagamos y nos pasamos la tarde dando vueltas, nada especial. Cuando se acerca el momento de irnos de vuelta a casa, llamamos de nuevo al taxista para quedar con él, quedamos en el mismo parque donde nos dejó. Cuando llegamos, le veo a él sentado en un banco con un amigo, como sé que no querrá hablar conmigo sigo a lo mío con mis amigas mirando de vez en cuando. De repente oigo que dice mi nombre, me está llamando, a mí. Me levanto del banco y nos acercamos el uno al otro, no hacía más que temblar. Cuando estamos enfrente, cara a cara por fin, le miro y me abraza fuerte, yo, claramente le devuelvo ese abrazo igual de fuerte. Es reconfortante recibir tal abrazo de alguien que pensabas que ni se acordaba de ti. No nos soltamos hasta pasados cinco minutos. No dijimos nada, los hechos hablaban por sí solos, solo sonreíamos. Era feliz.

Por una vez en la vida sentí que lo que das, lo recibes. Todo lo que he hecho por él, todo el cariño que le he dado, me ha sido devuelto esta tarde, al saber que no se ha olvidado de mí, como yo creía.

Cuando llega el taxi, me acompaña hasta él y me promete que volveremos a hablar. Cierro la puerta y nos despedimos con la mano, yo desde el coche y él desde fuera. Al final arranca el coche, y comprendo que ha sido la tarde perfecta, aunque no haya hecho nada físicamente, sentimentalmente me he llevado mucho.

jueves, 31 de enero de 2013

Concurso de sueños: No se lo digas a nadie (Esther Villar)


Yo corría mientras aquel desconocido me perseguía.

Acababa de salir de casa, eran las once de la noche y todo estaba oscuro, solo quería reunirme con un amigo y charlar sobre nuestras cosas. Pero en cuanto crucé la esquina, alguien con un paso ligero se dispuso a perseguirme, y cuanto más deprisa iba yo, más rápido iba él.

Una vez que giré la cabeza para ver quién era, me asusté aún más, ya que iba encapuchado, por lo tanto era imposible ver su cara y, además, su figura no me resultaba familiar.

Era una gran ciudad, por lo tanto no conocía muy bien sus calles y finalmente me encontré en un callejón sin salida.

Aquella persona me sujetó las manos, y me dijo que no tenía intención de hacerme daño, solo quería hablar conmigo.

Empezó diciéndome su nombre y apellidos, ¿por qué tenía mi mismo apellido? Se lo pregunté una y otra vez y su respuesta era siempre la misma:

—¿En serio no te acuerdas de mí?

Empecé a recordar, veía imágenes sueltas de mi infancia, mis primeros pasos eran con él y mis primeras palabras también.

Lo único que se me ocurrió es que  era mi padre, ya que hace poco tiempo mi madre me dijo que cuando yo tenía cuatro años él tuvo que marcharse a otro país para conseguir algo de dinero pero no supo nada más sobre él.

Él comenzó a darme detalles, me sonaba su hablar, y su forma de expresión era similar a la mía.
Finalmente concluyó diciéndome que era mi padre y yo, entre lágrimas, le abracé.

Antes de irse me dijo que no se lo tenía que decir a nadie.

Los días pasaron, pero no pude contenerme más y se lo conté a mi madre.

Ella, disgustada, llamó a mi abuela paterna

Yo le preguntaba una y otra vez a mi madre la razón de aquel disgusto, y mi madre consiguió explicarme que debido a un malentendido los directores de su empresa lo buscaban para matarlo.
Yo no me lo podía creer. Pero justo cuando mi padre abrió la puerta de casa, sonó el despertador.

martes, 29 de enero de 2013

Concurso de sueños: Visita nocturna (Olga Hernández)


—¿Qué son los sueños? —preguntó un niño pequeño a su abuela.

—Son esas escenas o imágenes distintas unas de otras que se asocian a los sentimientos de una persona y que, al despertar, hay veces que recordamos en parte, pero otras veces, la mayoría, no nos acordamos de lo que hemos soñado.

—Abuela, cuéntame un sueño...

—Dormida en mi cama, como todas las noches, en la oscuridad, cuando era como tú, una niña. Se acercaban a mi cama, las pisadas eran más húmedas cada vez y las notaba más cerca de mí, como si pisaran barro... así de húmedas. Una voz... una espeluznante voz quería adentrarse en mis oídos y hacerlos reventar con su voz terrorífica... Parecía que lo único que quería era deshacerse de mis ojos, de mi voz, de mí... Era la muerte, pero en ese mismo instante mi cama comenzó a temblar, a moverse bruscamente. Estaba soñando, desperté llorando, fui corriendo a la cama de mis padres, mi madre me volvió a llevar a la cama, pero antes de que me dijera algo, me subió un vaso de agua, me tocó suavemente el pelo y me dijo: «Hija, duérmete... solo ha sido un sueño... no te asustes , descansa». Yo le dije que no me apagara la luz pequeña de la mesita que tenía al lado de mi cama. Faltaba un minuto para las cuatro de la madrugada y me prometí a mí misma que cuando diesen las cuatro, cuando sonase el reloj del campanario, apagaría esa luz. Y así, tras transcurrir un minuto bastante intenso, apagué esa luz. Pensé que ese maldito sueño volvería, pero me equivoqué, no volvió.

domingo, 27 de enero de 2013

Concurso de sueños: Sueño (Zacarías Lucas)


Iba andando por un largo camino, con un paisaje no muy definido, cuando de repente apareció un gran cofre ante mis pies. Había una carta encima de él en la que ponía que debería averiguar cómo abrirlo.

Empecé a dar vueltas al cofre, cuando vi una especie de rompecabezas. Pensé que tendría que poner una cifra, de cuatro números como suele ser, y pensé en un número cercano a mí, con un significado importante para mí.

Probé con la fecha de mi cumpleaños, pero me equivoqué al escribir un número, y al seguir pasando para volver a llegar al que quería poner, vi que había algo más que números. Después de un tiempo rompiéndome la cabeza, conseguí crear una llave con los símbolos que me dejaba escribir el cofre, y se abrió. De repente un destello salió de aquel cofre, me acerqué y... me desperté. Me quedé con la intriga de qué podría ser aquello. Pero pensé que esa noche volvería a ese sueñó y conseguiría mi premio. Tenía ganas de que pasara el día y poder volver a la cama.