viernes, 16 de mayo de 2014

10 Cosas que Recio odia.


10 Cosas odiosas para Recio
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1º No me gusta la gente a la que no le gusta la música.
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2º Odio que me confundan con otro.
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3º A los homófobos y racistas.
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4º Que el Internet del móvil funcione lento.
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5º Los que critican a los demás.
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6º Que en la cárcel tengan mejor calidad de vida que en la calle.
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7º No me gusta que hablen de mí a mis espaldas.
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8º Planear algo y que salga mal.
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9º Saber que no voy a volver a ver a una persona.
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10º Cuando alguien me dice ''Tenemos que hablar''.

Alumno: Carlos Recio Mesa

10 cosas que Esther odia.


Odio tener que esperar a la gente impuntual, las personas con temas monótonos de conversación como el fútbol que aunque intentes cambiar de tema siempre hablan de lo mismo.

No soporto la intransigencia ni la hipocresía ni a las personas que se creen superiores y desprecian al resto.

Me parecen tediosas las largas colas en urgencias pues si estás ahí es porque no puedes esperar para que te atiendan.

No soporto que la gente quiera hacerme fotografías pues si quieren verme solo tienen que quedar conmigo y si lo que quieren es tener un recuerdo, pienso que el mejor recuerdo es el que se guarda en la memoria.

Odio terminar un libro y que me quede con tanta intriga que tenga que ir corriendo a comprarme le siguiente parte.

No me gusta que me lleven la contraria cuando no tienen razón ni que me echen la culpa de algo sin ser la responsable.

No soporto beber agua fría muy deprisa y que me dé dolor de cabeza o cuando estoy viendo la televisión y de repente empiezan a poner un montón de anuncios.

Tampoco me gusta que algo en lo que me he esforzado mucho se estropee pero, lo que más detesto es que alguien se me quede mirando de arriba a abajo muy fijamente como si intentasen encontrar hasta mi más mínimo defecto, me hace sentir intimidada e incomoda pues aunque asumo y acepto mis defectos nadie más que yo debe de conocerlos todos.

10 cosas que Álvaro odia

10 COSAS QUE ÁLVARO ODIA



 Al igual que hay cosas en la vida que me agradan también hay cosas que me molestan y me desagradan.

Una de las cosas que odio en este mundo son esas personas que, cuando caminas tranquilamente por la calle se te quedan mirando con descaro; es como si no supieran mirar con disimulo y,con toda la cara del mundo, te observan de arriba a abajo, desnudándote con la mirada.

También odio esa morriña mañanera de los días calurosos en los que ir al instituto se convierte en un castigo mortal. El cansancio, el calor y las ganas de verano se acumulan y le dicen al cuerpo: "Relájate".

La tercera cosa que odio es la homofobia:¿Qué se creerá la gente que llama "gay" o piensa que ser homosexual es una enfermedad? Los homosexuales tienen el mismo derecho de vivir con libertad al igual que hacemos nosotros.

En cuarto lugar, no soporto a las personas que crítican a una pareja de personas; si esas personas son felices. ¿Por qué tiene la gente que criticar, y decir chismorreos y habladurías de ellos?

Otra cosa que odio son a esas personas que miran a la gente necesitada y la miran como si fuera diferentes. Yo pienso que nunca debería juzgarse a esas personas, ya que al igual que están ellos así, podríamos estar nosotros.

La sexta cosa que odio es estar en mitad de una clase y de repente olvidarme de lo que estoy pensando. Odio ese momento porque me frustro conmigo mismo y tengo que ponerme a recordarlo porque si no, no puedo responder.

Una de las cosas que más me molesta es esa gente que va a ver un deporte y sin respeto alguno acaban agrediendo física o verbalmente a los demás aficionados, incluso a los jugadores.

En antepenúltimo lugar odio esos eventos a los que hay ir vestido de gala y al llegar a casa llegas oliendo a toda la comida que había en el evento.

En noveno lugar y ya concluyendo, odio el momento en el que, estando en casa de un amigo, este discute con sus padres; ese momento es muy incómodo para mí, ya que me quedo pensando: ¿y ahora qué hago?

En décimo y último lugar odio que esta lista sea tan corta, ya que expondría con mucho gusto algunas cosas que me desagradan, y me gustaría que no fueran así.

jueves, 15 de mayo de 2014

Diez cosas que Arantxa odia

Las 10 cosas que odio



Si tuviese que empezar a nombrar todas y cada una de las cosas que odio creo que no terminaría nunca, pero en este momento solo tengo que nombrar diez.

La primera que odio es la homofobia, no soporto la manera de pensar de ciertas personas con una mentalidad cerrada. Yo soy de aquellos que piensan que todos alguna vez en la vida sentimos atracción por las personas del mismo sexo aunque sea por su mentalidad, solo que muchas personas, por el miedo a enamorarse, no lo reconocen, por lo tanto yo no lo llamaría homofobia, simplemente lo llamaría cobardía.

Tampoco soporto las mentiras. Es algo que me resulta completamente absurdo, si tú no tienes valor suficiente o intenciones de cumplir tus compromisos, no te engañes a ti y mucho menos engañes a nadie.

Además, detesto otro tipo de mentalidad, la que se aplica a todos los jóvenes con intenciones amorosas, que solo somos niños suelen decirnos, pero más de una vez les sorprendería saber cómo "dos niños" tienen esa capacidad de la cual muchos mayores carecen, el amor a otra persona por encima de todo.

Odio el maltrato a la mujer, ¿por qué tiene un señor el valor de levantar la mano a una mujer cuando su madre es una de ellas? Este estilo de vida que adoptan ciertas personas me parece repugnante y anticuado. Una mujer es el ser más maravilloso que hizo Dios y tiene todo el derecho de llevar la mejor vida posible sin ningún daño.

Cómo no, las reformas en educación, enseñanza, sanidad. Antiguamente todas las personas deseaban poder alimentar su mente, conocer culturas, aprender, y ahora que lo tenemos vienen unas personas a intentar solucionar nuestros problemas beneficiando su economía y atrasando a nuestra civilización, pero claro, mientras yo tenga una buena economía, ¿por qué preocuparme de niños con ilusión de futuro?

Tampoco soy partidaria de la ley de violación según la cual si yo te violo tengo x años de prisión, pero si tú abortas por una violación cuando ese niño viene vivo, tienes más años de cárcel.

¿Cuándo entenderán que yo no me visto para provocar? Con esto se demuestra a gran escala cómo se nos enseña a las mujeres para no ser violadas a llevar una forma de vestir y no se les enseña a ellos educación y principios.

Como estudiante no hay nada que más miedo me dé que los cambios universitarios. Los recursos económicos actuales son tan escasos en las familias que esta situación de crisis económica provoca una incertidumbre sobre nuestro futuro universitario. Los recursos económicos no hacen más que descender. Si mi familia gana 3.000 euros mensuales y tiene 2.000 euros de gastos, ¿cómo voy a permitirme el lujo de estudiar? Yo seré una de tantas personas que abandonan sus sueños para trabajar, qué pena, ¿no? La pena es que las personas que pueden ayudarnos a estudiar no lo hagan.

Aunque resulte extraño en una chica adolescente, algo que no soporto son las masas y esa horrible necesidad de aparentar lo que no soy gastándome dinero en cosas que no valen nada, que en dos meses escucharé "tía, eso es de la temporada pasada" con algunas risas, porque actualmente es lo que el ser humano con tantos avances ha creado, un grupo de personas que mueren de hambre pero con ropa de Gucci, Giorgio Armani... y personas ricas con ropa de mercadillo.

Algo que también odio son las drogas, y cómo millones de personas en el mundo dejan atrás una infancia entre 9 y 13 años para unirse a algo que las va a matar, ¿por gusto? Sinceramente, dudo que niños con 12 años sientan placer al perder la noción del tiempo, con el mareo o los vómitos de después, pero la sociedad los enseña eso. Si no lo hago yo, ¿me dejarán de lado por ser diferente?

Y por último, lo que más odio es el cáncer, esa enfermedad que hunde a la gente, que destroza familias y que en muchos casos no sabes cómo vas a poder afrontar, aunque creo que de todas las cosas que odio es la única que tiene cosas positivas. Te enseña a valorarte, a luchar contra viento y marea, a saber que si te caes es solo para que los que estaban abajo esperándote, los tuyos, te impulsen a subir hacia arriba y sobre todo que aunque sea una enfermedad que en muchos casos e mate, son más los casos en los que te da vida. Qué ironico, ¿no?, aquello que te la quita es lo que te la da, pero supongo que así son las cosas, siempre necesitas saber que estás a punto de caer para reaccionar, subir y luchar.

Arantxa Curiel Vega

martes, 13 de mayo de 2014

Diez cosas que Alfredo odia a muerte


DIEZ DE LAS COSAS QUE ODIO A MUERTE 

1) Que se vaya la conexión de internet, fundamentalmente cuando estás manteniendo una conversación interesante.

2) La gente que se fija en la ropa que llevas cada día, siendo ellos precisamente los que deberían cuidar más su atuendo personal.

3) Algunas de las faltas de ortografía en los tweets, son errores que hacen mucho daño a la vista, y dan por hecho que la persona que las comete es muy inculta.

4) La limitación del tiempo en los exámenes, básicamente cuando sabes las cosas y te retiran el examen porque el tiempo ha concluido.

5) Las personas que se tiran tanto tiempo en el baño, al pasarse horas sin importarles que hay gente esperando.

6) Los detectores de los arcos de seguridad, al saltar la alarma una y otra vez, finatmente te das cuenta que la cosa más "chorras" es la causante de que suene.

7) El chillido que produce, a veces, la tiza cuando escribimos en la pizarra, pues la sensación que percibo es de lo más desagradable.

8) Que me pisen las deportivas nuevas el día que las estreno, viene el gracioso de turno, lo hace, y me pone de los nervios. Ya tuve más de un enfrentamiento por ello.

9) Que se acabe la tinta de Ia impresora cuando tengo que imprimir un trabajo, después de tener el trabajo (digital) terminado que no puedas entregarlo porgue no se puede imprimir (y más fastidia aún si la fecha de entrega es el día siguiente).

10) Las personas que piensan que son el centro del mundo, solamente piensan en ellos mismos, y no tienen nada de consideración hacia los demás.


Alfredo Merayo Gómez
4º B

Concurso: diez cosas que odio con toda el alma




El manifiesto nace en el siglo XIX como arma de combate en la lucha revolucionaria: Marx y Engels publicaron en 1848 su celebérrimo Manifiesto comunista, verdadero evangelio de los desfavorecidos, cuyo fulgor no acaban de opacar los crímenes cometidos luego a su costa por Stalin, Pol Pot y otros dictadores. Treinta y ocho años después, Jean Moréas, un ambicioso poeta griego que escribe en francés, abre la veda en el campo artístico con su Manifiesto simbolista de 1886. Para cuando llegan las vanguardias de comienzos del siglo XX, el manifiesto se ofrece como la forma idónea para aquellos que conciben el arte nuevo como un combate contra el estancamiento y la opresión.

Los surrealistas, cuyos intereses hemos recordado aquí con la iniciativa Esto es surrealista, nos dejaron dos excelentes manifiestos y los prolegómenos a un tercero, que André Breton optó por no escribir. En la Biblioteca puedes consultar estos textos, tan magnéticos hoy como siempre. Hay algo en ellos que recuerda la legendaria canción de The Doors, Break on through (to the other side): una voluntad casi suicida de abrirse paso hacia lo desconocido, lo venidero.


En homenaje a este espíritu cañero, combativo (y a sus precedentes: la santa ira de Jesús expulsando a los mercaderes del templo, por ejemplo), planteamos como última actividad de este ciclo un concurso: Diez cosas que odio con toda mi alma.

Como el título indica, se trata de localizar diez elementos que tienen la virtud de sacarte de tus casillas, ofendiendo tu sentido de la justicia y la estética o poniendo a prueba tu paciencia. Aunque no está prohibido, pocas veces necesitarás razonar qué es lo que vuelve insoportable lo que denuncias: tu declaración apasionada bastará para que el lector te entienda perfectamente.

Puedes entregar tu trabajo a la persona que te dé clase de Lengua o dejarlo en conserjería, en un sobre. También puedes enviarlos a la dirección de correo bibaugustobriga@gmail.com Los trabajos pueden ir firmados con nombre y apellidos o con algún pseudónimo.

El texto tendrá la longitud que necesite. Se ruega utilizar procesador de textos, pues los manifiestos se irán publicando a medida que lleguen en este blog, para que los lectores puedan comentarlos y valorar anónimamente los que deseen, concediéndoles entre tres y diez puntos.
 
La fecha de entrega concluirá el día 30 de mayo. En la semana siguiente, se hará recuento de las valoraciones recibidas y se premiarán los dos trabajos más notables.

viernes, 9 de mayo de 2014

Como te lo digo

Con la cosa de que se acaba el curso, o casi, hoy escribí en la pizarra algunos principios sobre la lectura y el comentario de textos. A ver si los recuerdo.

1. Uno nunca se baña dos veces en el mismo texto.
2. El texto no es (solo) lo que (hoy) veo en él: there are more things. Siempre.
3. Continuidad de los parques: por cualquier texto se llega a todos los demás. Y a lo que no son textos.
4. Un texto no es una excusa para soltar todo lo que se me ocurra.
5. Sin embargo, el lector u oyente es el protagonista de la lectura o audición: lo que no le pase a él, no sucederá.
6. In dubio, pro texto.

 Los aforismos, afanados a fuentes varias, se explican bien solos. Pero quizá no sobren algunas consecuencias prácticas, que pueden afectar a algo tan mundano como la puntuación de un examen de Lengua o de Literatura Universal. Por ejemplo:

1. Un clásico (Calvino dixit) es un texto que nunca podemos dar por ya leído y comprendido. Lo que contiene rebasa todo cálculo.
1 (bis). La relectura es un placer por descubrir. Y es adictiva. Hay quien deja de leer para limitarse a releer. Y es comprensible: porque en cada vez regresan todas las anteriores, y late el presentimiento de la próxima. Con una intensidad siempre creciente.
2. Cualquier afirmación sobre el valor o el sentido del texto debe ir atemperada por la prudencia. Vemos los que vemos. Pero no somos los únicos que se asoman a esta terraza. Ni esta la única vez. Una interpretación posible de esta novela... es infinitamente preferible a Con esta novela, Kafka quiso decirnos que...
3. Para que el texto resuene en nosotros, debemos tener instalados otros muchos textos, músicas, imágenes: un mundo interior. El lector que solo lee por obligación es un lector capado: no tiene con qué relacionar lo que lee, fuera de un menú de sota, caballo, rey.
3 (bis). Un cuadro, decía Breton, es una ventana. Lo mismo un texto: constituye un punto de partida. El 'sentido' de un texto es una forma de aludir a sus conexiones con lo demás.
4.  Para evitar desbarres, todo lo que se diga de un texto debe tener la mínima cortesía de apoyarse en citas concretas del mismo.
5.  El autor ha muerto: literalmente, en general, pero si no viene a dar lo mismo. Por íntima que fuera su relación con el difunto, o el texto viudo se ennovia con el lector o duerme solo.
6. Que un texto nos llegue a través de siglos de azarosa trasmisión y entre en el canon no es garantía de su valor. Pero sí poderoso indicio. Por tanto, cuando un texto célebre no nos gusta o convence, cabe sospechar que nos estamos perdiendo algo. No sobraría darle una vuelta.
6 (bis). Puede suceder que el problema esté en el género: los lectores que lamentan el final de Romeo y Julieta no han entendido qué es una tragedia. O, lo que es lo mismo, no le han cogido aún el punto a ese tipo de cosa. Lo han probado poco.
6 (tris). A veces, hay que dejar entrar en uno bastantes cosas (estudiar convenciones, claves, etc.) antes de entender de qué va un texto. Pero cuanto más exótica es su naturaleza, más fascinante también, si acaba brotando en uno el gusto por lo poco trillado.

jueves, 8 de mayo de 2014

The Real Thing



Estamos tan embebidos en la cultura del sucedáneo, del pego, que apenas distinguimos ya hacer algo de fingir que lo hacemos. Razonamos, no muy mal, que el efecto de lo uno y lo otro viene a ser lo mismo: igual se aprueba estudiando que copiando (y hasta puede que copiar, por aquello de reproducir literalmente lo que el profesor espera leer, sea más efectivo y satisfactorio para ambas partes). El ejemplo apunta al alumno, pero solo para disolver a continuación el equívoco con otro ejemplo no menos claro: desde la autoridad que da la condición de profesor de literatura o de cultura clásica, muchos (demasiados) hacemos circular con toda naturalidad adaptaciones, modernizaciones y resúmenes de obras con el vago eximente de que se trata de que el alumno tenga 'un primer acercamiento' a ciertos clásicos. Afectada ingenuidad aparte, no solo sabemos de sobra que para muchos ese primer acercamiento será también el único, sino que no nos preocupa (o no lo suficiente) que ese acercamiento, al que tanta importancia concedemos, sea falaz.

Frazer, en su estudio clásico de la magia, La rama dorada (un libro que no debe faltar en nuestras bibliotecas), nos reveló cómo tendemos a extender el valor de una cosa, e incluso su identidad misma, a aquellas que se le parecen o están en contacto con ellas. Solo quien no haya besado nunca una foto (o, por el contrario, le haya pintado cuernos) debería sentirse al margen o por encima de esta 'mentalidad primitiva', que de hecho es la única explicación posible de por qué hay gente dispuesta a pagar millones de euros o de dólares por cualquier objeto nimio que haya estado en contacto con alguien más o menos extraordinario, o al menos famoso.

Del mismo modo, el prestigio de los clásicos (la Ilíada o del Quijote, por citar dos ejemplos obvios), que estas obras ganaron por ser tal como son (y en ese tal va incluida su complejidad o dificultad, las exigencias que plantean al lector), se extiende supersticiosamente a cualquier subproducto que emane de ellas y que, amparado en esa semejanza o contacto, pueda sustituirlas en un momento dado. Obras en verso se traducen o adaptan en prosa. Obras extensas se reducen a tamaños 'razonables'. Construcciones sintácticas intrincadas se 'aligeran' y libros pensados para seducir con su uso diestro de la palabra se hacen 'tragables' mediante ilustraciones que apenas dejan ocasión a que la imaginación del lector se desperece.

Sin movernos apenas, esta civilización del sucedáneo genera también la apotesosis del comentario, de la opinión personal. Del mismo modo que los clásicos grecolatinos generaron ya en la Antigüedad tardía todo un mar de escolios, no hay hoy película o serie que no se edite en edición comentada por el director, los actores, el escenógrafo y el encargado del catering. En esas condiciones, la tentación borgiana de hacer un making of o un comentario de una obra que nunca llega a escribirse o rodarse resulta irresistible. Antojos posmodernos, decimos —mientras nuestros alumnos memorizan y repiten en los exámenes una tanda de juicios críticos, positivos o no, sobre obras de arte de las que solo conocen eso: el título y el juicio crítico que aparece en sus apuntes y que ellos repetirán como si fuera cosa suya. (Y como tal será aceptada por quien los corrija.)

¿Y los manuales? En los libros de texto que manejamos, un libro de viajes de Unamuno puede muy bien aparecer mencionado entre sus novelas. Apenas algún friki del pensador vasco se dará cuenta de ello —y si la editorial recibe su queja, lo más probable es que concluya que no es rentable modificar algo que para el 99.9% de los lectores no supone problema alguno.

En este entorno, cualquier reivindicación del sentido o el valor original de algo resulta fundamentalista, ofensiva o risible. Indispensable, por tanto. Alucinados por la revelación, ya añeja, de que el medio es el mensaje, hemos olvidado que el mensaje era un medio: es decir, que su sentido no se agotaba en ser consumido con más o menos agrado y en consumir nuestro tiempo y recursos. Iba cargado de algo.

Ese 'algo', por supuesto, también se ha querido objetivar, en los famosos 'valores', que a veces hasta figuran en los descriptores de según qué libros. Pero de cuánto mejor habría sido respetar la incógnita y obviar los ingredientes hablaremos (si hallamos fuerzas) en otra entrada.




jueves, 24 de abril de 2014

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Para Sonia Pita

Ayer fue un día curioso. Invocamos en clase de literatura universal los Manes del surrealismo, con sus extrañas casualidades, y pasaron cosas raras. Que no les voy a contar. Pero luego, en clase de cultura clásica, pasó algo también peculiar. Un muchacho había hecho un trabajo sobre el mito de Licaón, el hombre al que los dioses convirtieron en lobo, y surgió como siempre la cuestión del sentido que puedan tener estas historias. Para no cometer una injusticia con ellas, hubo que hablar un poco de la idea, muy extendida por esos mundos, de que el guerrero o el chamán (y también las brujas) tienen un Doble animal, en el que se transforman cuando duermen, o que les acompaña en sus aventuras. Y mencioné de pasada la creencia bretona de que, llegada la hora, la Muerte viene a visitarnos como una copia perfecta de nosotros mismos.

Entonces, sucedió: para mi asombro, una alumna (llamémosla N.) levantó la mano y (sin esperar a que le diera el turno; ¡nunca lo hacen!) añadió: Eso me ha pasado a mí. Como todos nos quedamos a cuadros, disfrutó unos segundos del momento y luego siguió: En un sueño. Y nos lo contó.

Soñaba que estaba en su habitación y que llamaban, abajo, a la puerta. Como suele hacer en estos casos, avisó a gritos a sus padres y a su hermano para que abrieran; pero, como nadie se daba por aludido, acabó bajando a ver quién era. Era ella, claro: o Ella, si lo prefieren. Sin atender a protestas, entró en la casa y se sentó en el sofá a ver la tele. Pero la programación no le gustaba. La soñadora subió a su habitación para desentenderse de la visita, pero desde arriba pudo oír los gritos de la visitante, que tiró el mando a distancia al suelo y se puso toda loca.  Como no veía a sus familiares por ninguna parte, N. , asustada, se dirigió a la ventana de su habitación, para ver si estaban fuera de la casa.  Tras un instante nulo, se encontró cayendo de cabeza, sin recordar haberse tirado. Al mirar arriba, se vio a sí misma asomada a la ventana, sonriendo.

viernes, 4 de abril de 2014

Imágenes de mujer: Woman (John Lennon)



Irene Rocío Camacho García. 2ºCB

La otra mitad del cielo de John Lennon




For the other half of the sky. 

Woman, I can hardly express,
My mixed emotion at my thoughtlessness,
After all I'm forever in your debt,
And, woman, I will try to express,
My inner feelings and thankfulness,
For showing me the meaning of success.

Woman, I know you understand
The little child inside the man,
Please, remember my life is in your hands,
And, woman, hold me close to your heart,
However distant, don't keep us apart,
After all it is written in the stars.

Woman please let me explain,
I never meant to cause you sorrow or pain,
So let me tell you again and again and again,

I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah)....

Para la otra mitad del cielo.

Mujer, apenas puedo expresar,
Mis sentimientos encontrados en mi inconsciencia.

 Después de todo, te estaré por siempre en deuda,
Y, mujer, intentaré expresar
Lo que siento por dentro y mi agradecimiento
Por mostrarme el significado del éxito.

Mujer, sé que entiendes
Al niño pequeño dentro del hombre.

Por favor, recuerda que mi vida está en tus manos,
Y, mujer, tenme cerca de tu corazón,
Por muy distantes que estemos, jamás te apartes de mí.
Después de todo, está escrito en las estrellas.

Mujer, por favor, déjame explicarte,
Nunca quise causarte pena o dolor,
Así que déjame una y otra y una y otra vez decirte,


Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí)...

Woman es una canción compuesta e interpretada por  John Lennon en el mismo año de su muerte, 1980.

Estamos ante uno de los músicos más influyentes del siglo XX. Triunfó como fundador y componente del grupo The Beatles desde finales de la década de 1950 hasta finales de los 60. La huella musical de la banda aún persiste, ya que su música no sólo era agradable para el oído, hacía pensar sobre temas olvidados e inspiraba nuevas formas de ver el mundo.  Disfrutaban de la vida, de la libertad, pero luchaban contra el puritanismo de la sociedad y se convirtieron en iconos de una generación trasgresora, sensibilizada con los problemas de su tiempo y que se quería hacer oír.

La vida de John cambia desde que conoce a Yoko Ono, una aristócrata japonesa que forma parte del grupo vanguardista Fluxus, cuyo objetivo es crear por puro entretenimiento, sin buscar la perfección técnica, ni aspirar al  talento.

Rompe con su mujer Cynthia y  su primer hijo Julian  y centra cada vez más su vida en torno a Yoko, sobre todo tras la separación del grupo The Beatles, de la que se hace responsable a la japonesa.

Yoko sabe calmar sus ansiedades, sus angustias y sus depresiones. Ella es una convencida feminista y una activa pacifista, y Lennon la sigue. Se enfrentan a gobiernos, como el estadounidense o el británico, se manifiestan pacíficamente contra guerras e injusticias, defienden los derechos de las minorías. En el mundo que crean entre ambos,  John es el soldado que sigue a su capitán, convencido de que va por el camino correcto.

Su vida como pareja no fue fácil, tuvieron que asistir a terapia y llegaron a separarse un tiempo. Pero ella era la única mujer a la que él había amado y respetado, y cuando lo asesinaron seguía a su lado.

Desde que está con Yoko, cambia su actitud ante la vida y su carrera deja de ser su prioridad, pero su proceso creativo no se detiene. De esta época son discos como Imagine o el tema Whatever gets you through the night, que interpreta con Elton John. En 1975 nace Sean, el único hijo de la pareja.  John desaparece del panorama musical y se centra en su vida familiar. Quiere disfrutar de este hijo más de lo que lo hizo del primero, y se queda en  casa cuidándolo. Mientras Yoko se ocupa de las finanzas y negocios familiares.

Un viaje en velero a las Bermudas cinco años después despierta otra vez sus ansias creadoras. En las tres semanas que está allí con su hijo  surge el álbum  Double Fantasy, en el que está incluida Woman.  Es feliz, confiesa que la experiencia de la paternidad le ha devuelto el espíritu, y surgen canciones sin pretensiones políticas, sin experimentos  musicales. Disfruta otra vez creando,  sus letras siguen cargadas de mensajes, pero ahora son sobre las cosas que lo rodean, sobre su hijo, sobre el paso del tiempo, sobre los recuerdos de las mujeres que le habían marcado, sobre el miedo de perder a su mujer.

Las letras eran de máxima importancia para Lennon. Dejan entrever tanto su sentido del humor como su formación literaria. Entre sus libros favoritos estaba  Alicia en el país de las maravillas y en su madurez se siente atraído por el surrealismo y las vanguardias, influido también por Yoko. Le gustan los juegos de palabras, encontrar nuevos sentidos para ellas y las imágenes que sugieren. Esto influye en  su manera de componer, pues inicia el proceso partiendo de versos o frases con musicalidad propia.

Continuaba hasta donde podía llevarle el verso inicial, según él cada canción que escribía era casi una tortura, intentando encontrar acordes que siguieran el hilo de la canción. Su esfuerzo en el proceso creador era muy grande, pero el resultado, como se aprecia en Woman, son temas “circulares”, con una lógica propia,  que configuran una estructura en la que todo encaja.

El álbum  Double Fantasy  fue publicado con canciones de Lennon y Yoko Ono, decían que  cantaban el uno para el otro. Fue recibido con mucho interés y la muerte del cantante un mesdespués de su lanzamiento disparó las ventas. Los siguientes singles extraídos del álbum, Woman y Watching The Wheels, se convertirían también en éxitos.

 fue la última gran canción de John Lennon. Como curiosidad, cabe decir que en las sesiones de grabación la nombraban como “la de los Beatles”. Fue concebida como una oda a su mujer, y por extensión a la mujer en general; un canto de alabanza y de reconocimiento por lo que supone en su vida. Decía que era una versión más madura de Girl, la canción que había hecho  para su  grupo en 1965 junto con Paul McCartney.

La canción comienza con un susurro de John que podemos traducir como “para la otra mitad del cielo”.  Continúa con frases en las que le sigue expresando su amor: “por siempre te viviré agradecido, por enseñarme el significado del éxito. Yo sé que tú comprendes que hay un niño dentro de de cada hombre. Por favor, recuerda que mi vida está en tus manos, tenme cerca de tu corazón, y por muy distantes que estemos, jamás te apartes de mí”.

Otra de las canciones del álbum en la que también aparecen versos inspirados y dedicados a su mujer es Just Like (Starting over): “te amo ahora y siempre, siempre que te veo, es como enamorarme de ti otra vez, como comenzar de nuevo. Hemos hecho el amor todos los días, pero comencemos de nuevo, volemos hacia otro lugar nosotros solos. Vámonos lejos donde estemos solos, como al principio”.

Analizando la canción, esta está compuesta por cuatro estrofas y un estribillo que se repite. Hay anáfora al principio de todas las estrofas, de la palabra “mujer”, para poner de relieve su importancia.

En la primera estrofa manifiesta dudas sobre si va a ser capaz de expresar todos los sentimientos que tenía hacia su mujer. Con el pleonasmo “sentimientos internos” refuerza la idea de la profundidad de lo que siente.

Con la segunda deja patente que es lo más importante de su vida. Aparece la palabra “niño”, evocando quizás la añoranza que tuvo de una madre en la infancia que se ocupara de él. Termina con una referencia a que es el destino (“está escrito en las estrellas”), una fuerza superior quien los mantiene unidos y contra la que  las adversidades terrenales nada pueden. En el verso anterior con la paradoja “la distancia no nos mantiene separados” parece también expresar la idea de que no hay  nada que lo pueda separar de ella.

Pide disculpas en la breve tercera estrofa por los errores que haya podido cometer y en la cuarta repite el argumento básico del texto: el amor eterno que le profesa, repitiendo tres veces los mismos versos, para darte fuerza al sentimiento.

Él no dudaba en reconocer siempre lo importante que era ella en todos los ámbitos de su vida. Preguntado por Imagine, su canción más premiada y conocida, respondió que se tendría que acreditar como de Lennon / Ono, porque gran parte de ella la había compuesto su mujer.

Queda patente que la vida del músico no fue la mismo desde que conoció a Yoko. Ella cambió su pensamiento, le ayudó a controlar las drogas y condujo su carrera. Tras su muerte, siguió controlando su legado y su memoria.

Es una balada que ha quedado entre las más importantes del siglo XX. Un hombre que empezó maltratando a las mujeres terminó siendo y viviendo como feminista. No quería que hubiera dudas sobre quién había sido la causante de todo: su mujer, la mujer.

La había seguido en sus cruzadas y la hizo indispensable en su vida. Afirmó: “Yoko inspira toda esta creación en mí. No es que ella me inspire las canciones. Ella me inspira”.

Si como dijo Lennon la mujer es la mitad del cielo,  como mujeres tomemos la frase como himno y reivindiquemos la parte del cielo que nos toca. No cedamos ni un trocito a los que no quieran reconocer el derecho que tenemos todas a estar ahí.