viernes, 13 de diciembre de 2013
Concurso de sueños: El Dragón Negro
Hace no mucho que tuve un sueño, con mis fantasías desatadas en él. Ocurrió de la siguiente manera: una luz me despertó y, al abrir los ojos, pude ve un lugar nada parecido a mi habitación. Era una habitación como de otra época, como aquellas que se pueden ver en la televisión que son de un castillo.
Me asomé al balcón y, efectivamente, era un enorme castillo de piedra grisácea. También pude vislumbrar un hermoso valle atravesado por un río que lucía debido al reflejo del sol.
Tras unos minutos de vista de aquel paisaje, quise salir de la habitación, pero vi una figura a lo lejos sobrevolando el valle. Poco tiempo después, vi acercarse un enorme dragón negro, que se quedó delante mirando, y tras una enorme tensión acumulada, decidí intentar montarme.
Y así lo hice, sobrevolé todo el valle y crucé una colina. La sorpresa me la llevé al ver un enorme y numeroso ejército situado detrás de la colina. Intentaron alcanzarme con sus flechas, pero mi dragón empezó a escupir fuego y arrasó con todas las personas, dejando solo a una hermosa doncella que dirigía el ejército.
Su belleza era tal que contraí matrimonio con ella. Una tarde después de la ceremonia, volaba en mi dragón cuando, de repente, se esfumó y caí al vacío. Cuando parecía que iba a tomar contacto con el suelo, desperté en mi cama.
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Concurso de sueños: Volando con Fondo Flamenco
Ya eran las diez de la noche, era la hora de dormir, me fui a mi habitación y me metí en la cama. Por la mañana me levanté y recordé ese sueño que había durado toda la noche. Ese sueño trataba de... yo me encontraba en Madrid en el aeropuerto, eran las cinco de la madrugada, el vuelo salía a las siete, entonces como quedaban dos horas me fui a casa de mi tía que estaba cerca, para despedirme de ella.
En el camino hacia su casa me encontré con un grupo de música, resulta que era Fondo Flamenco, mi grupo favorito. Yo me puse como loca, gritaba, lloraba y a la vez saltaba. Ellos me preguntaron qué me pasaba, yo les conté que era mi grupo favorito, entonces ellos me dijeron que se iban de gira, que si me quería ir con ellos. Yo no sabía qué hacer, pues tan solo iba de camino a casa de mi tía a despedirme y me encontré con tal cosa. Tampoco me podía creer que un grupo tan famoso me dijera algo así, yo tan solo era una chica a la que no conocían de nada.
Yo me iba de vacaciones a Estados Unidos, llevaba dos años ahorrando para irme a ese viaje, ya que el billete costaba muy caro, pero claro, es que era mi grupo favorito y nunca los había visto tan de cerca. Estaba en una situación embarazosa, así que llamé a mis amigos para que me dieran su opinión sobre qué podía hacer. Unos me dijeron una cosa y otros, otra, mucho no me ayudaron. Cuando me dijeron que les tenía que dar una respuesta, les pedí cinco minutos y me los dieron.
En esos cinco minutos llamé a mi madre y se lo conté todo, ella me propuso que les dijera que se vinieran a Estados Unidos conmigo, que así serían más famosos aún y triunfarían más. Yo le dije que no podía, que ellos no tenían billetes, pero daba la casualidad de que mi tía era azafata, entonces les iba a ayudar y a darles un billete. Yo se lo propuse a ellos y ellos dijeron que sí, pero ya eran las seis y media, había que darse muchísima prisa. Nosotros llegamos a tiempo.
Nos montamos en el avión y nos fuimos a Estados Unidos, yo en ese momento era la niña más feliz del mundo entero. Cuando llegamos, nos fuimos a Jefferson y dieron un concierto allí, fue totalmente un éxito. Pasamos un mes por allí y cuando íbamos a montar para volver a España... llegó mi primo y me despertó, no pude finalizar el sueño.
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Concurso de sueños: El hada Albondiguita
Una vez soñé que era una niña con alas y del tamaño de Campanilla (un hada que mide como una mano). Estaba volando sobre una gran isla cuyos habitantes eran peces que solo sobrevivían con el calor; el coche en el que yo volaba era una gran merluza mágica u nuestro objetivo era salvar a un caracol marino que los peces habían secuestrado.
Yo me llamaba Albondiguita como apodo entre las demás hadas de mi pueblo y estaba a prueba de si un hada gordita podría pasar todo lo que pasaría un hada normal.
En mi aventura llevaba un bolso lleno de patatas fritas de bolsa, ya que eran demasiado finas y las podía usar como flechas. También llevaba una coca-cola para sembrar el pánico con su espuma y por último unos escalofríos de gominolas que utilizaría como bombas para que se asustasen y me diesen a su presa a cambio de que les dejase en paz.
Cuando empecé la aventura nadie confió en mí menos un gran caracol de aire que me dio toda la baba que llevaba guardada para engrasar a Merlucita. Como ves, me llamaban Albondiguita por mi gran imaginación con la comida, ya que me pasaba los días enteros comiendo como actividad de ocio y durmiendo como ejercicio para bajar la comida.
Salí de mi pueblo cargada con mis armas y llevaba a Merlucita bien engrasada cuando horas después divisaba la isla Del Pescado Frio, que es como se llamaba. Empecé con mis planes de ataque como lo tenía pensado, pero para sorpresa mía los habitantes de esa isla se comían las cosas tal y como yo las iba utilizando, agobiada por la situación decidí rendirme y regresar a mi pueblo, pero en ese momento los habitantes de la isla Del Pescado Frito me llamaron y me dijeron que nadie les había hecho una fiesta tan divertida y que a cambio de ello me regalarían lo que mis vecinas habían robado. ¿Qué sería?, me preguntaba una y otra vez, y justo entonces me devolvieron a mi amigo el caracol marino.
Cuando regresé a mi pueblo, todas las hadas se quedaron impresionadas, ya que pensaban que lo que haría antes de llegar a la isla Del Pescado Frito sería comerme todo lo que llevaba por armas, pero se equivocaron y al verme se pusieron tan rabiosas que empezaron a ponerse de mil colores y yo les dije que eran envidiosas y... justo entonces me llamó mi mamá, pero creo que habría sido un gran final.
Concurso de sueños: El payaso aterrador
Hoy concluye (o casi) la fecha de presentación de originales para el concurso de sueños, y aprovechamos para ir subiendo los que ya han llegado al Cofre. Este es el primero.
Como en la convocatoria anterior, todos los lectores del blog que lo deseéis formáis el jurado del concurso. Después de leer cada sueño, os rogamos que le deis la puntuación que os parezca mejor utilizando la escala que aparece al final de la entrada. ¡Que Vds. lo sueñen bien!
*
Era una noche de verano, altas horas de la madrugada. Era noche de tormenta, mis padres sin estar en casa y mi hermana y yo incapaces de dormir. Se escuchaba el motor de una moto por las silenciosas calles. Este ruido iba en aumento, se estaba acercando. Minutos más tarde paró, y escuchamos extraños ruidos, los cuales venían de la cocina. Eran nuestros padres, suponíamos. Fuimos a mirar porque aquellos ruidos seguían en aumento. Al bajar las escaleras nos dimos cuenta de que no eran nuestros padres, era un payaso aterrador. Nos vio y salimos corriendo de casa aterrados. Nos era un tanto extraño, las calles estaban solitarias y oscuras. Volvimos a escuchar el rugir de ese motor, venía a por nosotros. Cada vez se acercaba más y más, cuando de repente escuché una dulce voz que me llamaba. Le pregunté a mi hermana si ella también lo escuchaba, me dijo que no. Empezamos a correr porque aquel motor se acercaba cada vez a más velocidad. Entonces volví a escuchar aquella voz, esta vez con más intensidad. Abrí los ojos y me di cuenta de que todo aquello fue una pesadilla y que aquella dulce voz era mi madre despertándome, para que me vistiera y me fuera al instituto.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Clásicos en salsa pop: Rubén Dario
No siendo quien les escribe fan de Enrique Bunbury (divertida ocupación que dejo para otros), hace años compré un número especial (el 20) de la revista Zona de Obras que incluía un CD de homenaje a Rubén Darío, y comprobé con sorpresa que era infumable casi en su totalidad (¡con la ilusión que le hacía a Darío que se musicaran sus versos!), y que la excepción era, precisamente, la versión que hacía Bunbury de un poema para mí desconocido del maestro, Que el amor no admite cuerdas reflexiones (a la manera de Santa Fe).
El Santa Fe (o Santafé) en cuestión es Pedro Santafé, autor de algunos poemas del Cancionero de Palacio, libro que Darío leyó con evidente placer y que homenajeó en la sección Dezires, layes y canciones de su libro Prosas profanas (1896). Darío retoma el molde métrico de estas canciones y se mueve con libertad por él, más de su tiempo que nunca en esta suerte de danzas arcaicas.
Bunbury, con inteligencia, hace lo propio: actualiza el poema de Darío entonándolo sobre un fondo guitarrero setentil, llevándoselo a su terreno. Y el poema funciona (aunque haga falta mirar la letra para descifrar la cita en latín del Cantar de los cantares (4:11): Mel et lac sub lingua tua, «miel y leche sobre tu lengua»). En clase de literatura de 4ºB hemos escuchado la canción y muchos de los alumnos se han animado a aprender el poema y recitarlo. Así que, como profesor, le doy las gracias a Bunbury por haber rescatado el poema y habernos llevado hasta él.
Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y al perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y al perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Autora del mes: Rosa Huertas
Nuestra autora del mes es Rosa Huertas, uno de cuyos libros, Tuerto, maldito y enamorado (2010), es de lectura obligatoria en 3º ESO. Hemos pedido ayuda a Elena, Carlos, Javier y Álvaro, alumnos de 4ºB, que lo leyeron el curso pasado, y esto es lo que nos cuentan:
En este libro, una adolescente llamada Elisa nos cuenta cómo cambia su vida a raíz de una decisión aparentemente banal: ayudar a su hermana Carmen a preparar un trabajo de Literatura sobre Lope de Vega. Elisa acude a la Biblioteca y descubre que han desaparecido todos los libros de Lope. Finalmente, consigue encontrar uno, pero al mismo tiempo siente una presencia fantasmal que la aterra. El ente está vinculado a la vida de Lope y al libro que Elisa encuentra en la Biblioteca. Poco a poco, Elisa y el espectro van trabando amistad: la muchacha le ayuda a recuperar la memoria y el difunto le confía sus secretos. A partir de ahí, se suceden episodios enigmáticos y paranormales —todo ello sazonado con una historia de amor compleja y sorprendente.
En opinión de estos atentos lectores, se trata de una obra entretenida y que mantiene el interés del lector hasta el final con sucesivas revelaciones. Es también un libro estupendo para conocer Madrid y su pasado legendario. Resulta especialmente memorable la descripcíón de la casa de Lope, un sitio real que el lector puede animarse a visitar para participar aún más de la obra. Plantea cuestiones complicadas pero a las que todos tenemos que enfrentarnos alguna vez: la frontera entre la realidad y la ficción y la elección del amor que marcará nuestras vidas. El lector se hace partícipe de la historia, narrada en un lenguaje llano y comprensible, que hace la lectura placentera y fluida.
En la Biblioteca tenemos también la primera novela de Rosa Huertas: Mala luna (2009). Si os ha gustado Tuerto..., os animamos a descubrir esta obra, no menos interesante.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Jim Morrison y Edipo Rey (Irene Camacho)
Como en otras ocasiones, tenemos la suerte de que Irene nos lleve por algunos de los vericuetos más interesantes de la literatura universal. Esta vez, nos cuenta la historia de una conexión imprevista: la que une el Edipo Rey de Sófocles, vía Freud, con una de las canciones más notables de la década de los sesenta.
*
The End es uno de los grandes éxitos del grupo estadounidense The Doors. Estos, en sus primeros años de carrera, cuando ya empezaban a ser reconocidos, tocaron en un bar de California, el Whiskey a Go Go. Al no aparecer por allí el vocalista del grupo, Jim Morrison, Ray Manzarek, el teclista, fue a buscarlo. Lo encontró en un motel, bajo los efectos del LSD y decidido a no actuar aquella noche. Sin embargo, su compañero logró convencerle diciéndole "vamos a darle a Tanzini" (el propietario del Whiskey a Go Go) "algo para recordar".
Ray no se equivocaba. Cerrando el concierto, Jim, influido por Freud, añadió su propia versión del Edipo Rey a The End:
—Father?
—Yes, son?
—I
want to kill you…
—Mother?
—I
want to fuck you!
Esto fue una sorpresa para todos los asistentes al concierto y causó un tremendo enfado en el dueño del local, que lo expulsó y despidió. Sin embargo, una de las personas que se encontraban esa noche allí era el dueño de la discográfica Elektra, Jac Holzman, que les propuso grabar un disco.
Esta misma represión que The Doors sufrió por parte de Tanzini también la sufre cada individuo cuando reconoce esos sentimientos y como Edipo quisiéramos “arrancarnos los ojos” (sacar de nosotros ese sentimiento) que la sociedad nos ha enseñado a reprimir.
Más tarde, The Doors incluye The End en su álbum debut, incorporando el pasaje edípico, esta vez censurado:
The killer awoke before dawn,
he put his boots on.
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall.
He went into the room where his sister lived,
and then he paid a visit to his brother, and then he
he walked on down the hall, and
and he came to a door...and he looked inside
—Father? —Yes, son? —I want to kill you!
Mother...I want to...fuck you!
he put his boots on.
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall.
He went into the room where his sister lived,
and then he paid a visit to his brother, and then he
he walked on down the hall, and
and he came to a door...and he looked inside
—Father? —Yes, son? —I want to kill you!
Mother...I want to...fuck you!
Así, cuando
llega a las últimas frases, Jim grita a modo de censura, ya que la referencia
explícita a querer tener relaciones sexuales con su madre podría no ser muy bien
aceptada socialmente.
El propio
Morrison hablando de The End declaró "veo que podría ser un adiós
a la infancia", haciendo una clara referencia al complejo de Edipo, del que nos
"despedimos" según Freud al ir creciendo.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Segundo concurso de sueños
En la peña, sobre la peña,
duerme la niña y sueña.
(Tradicional)
I had a dream… Segundo concurso de sueños
1. Podrán presentarse a este concurso de sueños cuantos soñadores así lo deseen, preferiblemente despiertos y residentes en el Campo Arañuelo. Habrá dos categorías: A. Soñadores que se presenten al concurso. B. Soñadores que no se presenten al concurso. Estos últimos parten, obviamente, con cierta desventaja.
2. Los sueños podrán presentarse en cualquier formato que resulte apropiado para trasmitir al lector, espectador u oyente la sensación de extrañeza y maravilla propia del género. Esto incluye, por ejemplo, sueños relatados en prosa o en verso (acompañados o no de ilustraciones), fotografías coloreadas o tratadas de algún otro modo, collages, composiciones musicales (con o sin letra), vídeos y eso otro que tú, noble lector, estás pensando, pero que a nosotros aún no se nos ha ocurrido.
3. Los sueños se depositarán, con o sin testigos, en el Cofre de los Sueños que se habilitará en la Biblioteca del IES Augustóbriga, sin indicación alguna de autoría, hasta el día 15 de diciembre (incluido). Podrán también enviarse a la cuenta de correo bibaugustobriga@gmail.com con el ‘asunto’ Concurso de sueños.
4. Durante los días que van del 16 de diciembre al 6 de enero, los trabajos permanecerán expuestos en la Biblioteca y en la página web de la Biblioteca (http://biblio-augustobriga.blogspot.com.es). Todas las personas que lo deseen podrán calificar de 1 a 10 cuantos sueños deseen, utilizando para ello el formulario que se pondrá a su disposición: constituirán así la asamblea anónima de soñadores que servirá de juzgado a este certamen.
5. Los trabajos que, al obtener la mayor puntuación, resulten ganadores (y quizá también los que no) se harán inevitablemente famosos y harán felices a las buenas gentes, lo que constituye el mejor premio al que cualquier autor pueda aspirar. Pero, por si eso fuera poco, en la semana de vuelta de las vacaciones de Navidad los participantes encontrarán sobre la mesa central de la Biblioteca los regalos que los Grandes Transparentes tengan a bien preparar para ellos, con la fórmula Para el autor de… Cualquier persona que se haya sentido conmovida por algún sueño y desee dejarle a su autor un regalo a modo de réplica está invitada a hacerlo.
jueves, 17 de octubre de 2013
Si vas a Ítaca (Irene Camacho)
En la entrada anterior recogíamos el poema de Constantinos Cavafis Ítaca, en la traducción de Anna Pothitou y Rafael Herrera. Hoy Irene, alumna de Literatura Universal, nos invita a leerlo con detenimiento:
Constantino Cavafis nació en 1863 en Alejandría (Egipto), lugar donde también murió. El temprano fallecimiento de su padre, un rico comerciante de Constantinopla, provoca que la familia emigre a Gran Bretaña. Allí Cavafis aprende inglés y toma contacto con la literatura clásica inglesa.
Tras varios cambios más de residencia, ya adulto, se instala definitivamente en Alejandría; donde trabaja como funcionario, periodista y corredor de bolsa. Junto a esta vida organizada, coexisten en él la turbación que le produce su homosexualidad y una inquietud constante por la creación literaria.
Empieza a escribir poemas muy joven; aunque nunca quiso publicarlos de forma comercial, porque pensaba que ello le restaría independencia intelectual. Los editaba y regalaba a familiares y amigos.
Su afán por la perfección le hacía corregir incesantemente sus versos. Sólo consideró acabados 154 poemas, que se recogen como Poemas canónicos, y que se publicaron por primera vez en 1935, dos años después de su muerte. Los que el autor juzgaba inacabados se publicaron más tarde.
En el resto de Europa fue E. M. Foster quien divulgó su poesía, traduciéndola al inglés. A pesar de no tener una obra extensa, es considerado el poeta griego más importante del siglo XX, y uno de los más influyentes de la poesía moderna.
Ítaca es un poema, publicado en 1911. Estamos analizando una traducción de Anna Pothitou y Rafael Herrera, de 2003, que sigue el esquema métrico del original. Se compone de cinco estrofas, con número de versos variables (12-11-7-3-3).
La sencillez del tema elegido (el regreso tras un largo viaje a la tierra deseada) y el hecho de que estén escritos con un lenguaje coloquial huyendo de la retórica ayudan al autor a trasmitir el mensaje con facilidad: la importancia de disfrutar y aprovechar cada momento de nuestra vida (Carpe Diem).
Llama la atención que el narrador, el mismo poeta, se dirija a los lectores en la forma verbal de imperativo de segunda persona, como si impusiera cómo se han de hacer las cosas. El título del poema, Ítaca, y su evocación a la mítica Odisea denotan el deseo del autor de mostrar que el mensaje es atemporal.
Todo él es una alegoría donde Ítaca es la meta a conseguir y el viaje trasciende lo meramente físico, representando el camino interior que recorremos en la vida.
Encuentro tres partes diferenciadas en el texto. La primera coincide con la primera estrofa y presenta el tema: el viaje hacia Ítaca, como la meta que queremos lograr. Recomienda con qué actitud hay que afrontarlo: sin temor a las vicisitudes, metafóricamente representadas por Lestrigones, Cíclopes y Poseidón, monstruos mitológicos enemigos de Ulises en el libro de Homero. Otra metáfora que se repite en la estrofa es camino, como símbolo de nuestro recorrido en la vida Otros recursos destacables en estos primeros versos son el asíndeton (sea largo, lleno de peripecias, lleno de saberes), hipérbaton (si selecta es la emoción) y el paralelismo entre los versos 4-5 y los 9-10. Nos anuncia también que las dificultades no aparecerán ante nosotros si nuestro pensamiento y emociones son elevados y si no es que ya los llevas en tu alma; es decir, que los conflictos externos vienen provocados por otros internos y que desde nuestro interior los podemos hacer desaparecer.
Con la segunda estrofa nos encontramos la parte segunda del poema. Versa sobre cómo ha de ser el camino. Pide que sea largo, metáfora de vida prolongada en el tiempo y en acontecimientos. Otras metáforas a destacar serían mañanas de verano como momentos buenos, puertos vistos por primera vez que representan las experiencias nuevas. Éstos tienen que ser momentos de gozo para el lector y los ha de saber aprovechar. Las siguientes metáforas inducen al lector a detenerse en los comercios fenicios, como lugares de lujo y a comprar lujosas mercancías y aromas, símbolos de placeres, lujo y belleza, de los que haya que disfrutar. Encabalgamientos hay varios en el poema. Un ejemplo es el que se encuentra entre los versos 14 y 15 (mañanas de verano / en las que…). Igualmente exhorta a visitar ciudades egipcias, metáfora de lugares de sabiduría, para enriquecer el espíritu con el conocimiento.
Las tres últimas estrofas representan la tercera parte del poema: el final del viaje. Es la más profunda y recoge la esencia del texto. Hay que llegar a Ítaca, pero sin prisas, disfrutando y enriqueciéndonos con cada momento. Ítaca fue el comienzo y será el fin, es lo que ha movido nuestra vida, es nuestro objetivo; pero lo realmente importantes es lo que hemos vivido, lo que hemos disfrutado en el camino. Por eso hay que alcanzarla ricos de las cosas que la vida nos ha ido dando; de experiencias, deleites y aprendizajes. No necesitamos que Ítaca nos aporte nada más; ha sido el motor de todo y lo que originó la partida.
En estas estrofas abundan las personificaciones atribuidas a Ítaca (las riquezas te las traiga, te ha dado y no te ha engañado). Siguen también apareciendo metáforas (echar el ancla = alcanzar el objetivo, riquezas = gozos y viaje hermoso = buenos momentos). Aparece igualmente hipérbaton en llegar allí es tu objetivo.
Resumo estas ideas finales del poema diciendo que el pensamiento de alcanzar la meta es el que nos mueve; pero no hay que aplazar la dicha hasta alcanzarla. Tenemos que saber aprovechar el momento, las Ítacas que se nos cruzan en el camino. Así todo habrá tenido sentido, y en el puerto deseado miraremos hacia atrás y el viaje habrá merecido la pena; nuestra vida habrá sido dichosa.
Cavafis ha tenido una influencia determinante en otros escritores. Destacaremos al novelista británico Lawrence Durrell y los poetas novísimos españoles, especialmente José María Álvarez.
Sin duda es Luis Cernuda en su poema Peregrino del libro Desolación de la Quimera (1962) el que con mayor claridad hace referencia a esta Ítaca de Cavafis.
La adaptación más destacada de este poema la encontramos en la música. Lluis Llach en su álbum Viaje a Ítaca (1975) presenta una canción compuesta sobre la versión catalana del poema de Carles Riba, que ocupa toda la cara A del disco y logró un éxito considerable. Llach estructura su canción en tres estrofas, de las cuales la primera copia los versos de Cavafis. En la mayoría de sus actuaciones se limita a cantar sólo la primera parte; precisamente la síntesis del texto del poeta griego. Su versión proporciona una visión más política y social que la original, considerando el trayecto como una lucha hacia la libertad.
Joan Manuel Serrat ha recitado en numerosas ocasiones en sus conciertos este poema, en muestra de su reconocimiento.
Más recientemente un autor menos conocido llamado Rand Cardona ha publicado un CD llamado Triple Personalidad en el que incluye una canción, Ítaca, basada en el poema de Cavafis. Así vemos que sigue manteniéndose el propósito original del poeta: la atemporalidad de la idea de su concepción de la vida. Seguramente sus versos seguirán inspirando a otros autores y podremos seguir encontrando otras bellas Ítacas.
Irene Rocío Camacho García
a
martes, 1 de octubre de 2013
La Ítaca de Urkullu
No es muy común que los políticos hagan patente el trasfondo mítico de su discurso. Sucedió el otro día: hablaba el presidente de la comunidad autónoma vasca, Íñigo Urkullu, sobre las aspiraciones de su partido y de repente afloró a sus palabras la Grecia de Homero: Nuestra Ítaca es Euskadi, nación europea.
Pero ¿era realmente la Grecia de Homero? Quizás no. La visión de Ítaca como símbolo de la utopía (en este caso, del ajuste ventajoso con el que sueña el independentismo) depende menos de Homero que de un célebre poema moderno, él sí de inspiración homérica. Lo escribió Constantinos Cavafis, un poeta alejandrino de comienzos del siglo XX —y dice así, en la cuidada versión de Anna Pothitou y Rafael Herrera:
Ítaca
Al emprender el viaje para Ítaca
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de saberes.
A Lestrigones y Cíclopes,
a Poseidón airado no los temas,
que a tales no hallarás en tu camino
si es tu pensar excelso, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y Cíclopes,
a Poseidón violento no habrás de encontrarte
si no es que ya los llevas en tu alma,
si tu alma no los alza frente a ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en las que con qué regocijo, con qué gozo,
llegues a puertos vistos por primera vez.
Detente en los comercios de Fenicia
y compra sus preciadas mercancías,
coral y nácar, ámbar y ébano,
y aromas exquisitos de mil clases,
cuantos aromas exquisitos puedas conseguir.
Visita muchas ciudades de Egipto,
y aprende y aprende de todos los que saben.
Pero en la mente siempre ten a Ítaca,
porque llegar allí es tu objetivo.
Mas no apresures en nada tu viaje.
Mejor que dure muchos, muchos años,
y eches el ancla viejo ya en la isla,
rico de cuanto ganaste en el mundo,
sin esperar que las riquezas te las traiga Ítaca.
Que Ítaca te ha dado el viaje hermoso.
Sin ella no emprendieras el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Y si la encuentras mísera, no te ha engañado Ítaca.
Tan sabio que te has hecho, con tanta experiencia,
habrás ya comprendido las Ítacas qué son.
1911
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