martes, 7 de abril de 2015

Yo me rendí



Y este es el otro trabajo ganador en la categoría de cartas de despedida.

*

Yo me rendí cuando empezaste a doler, cuando sangraba por dentro, cuando llamaba a otros por tu nombre, cuando eras tú antes que yo.

Me rendí por no volver a caer en el pozo sin fondo de siempre, por prevenir antes que curar, y aun así sigo estando de baja.

Me rendí cuando vi que era algo importante, me rendí por miedo al dolor, y sangrar sangro igual.

He intentado engancharme a todo lo que he podido con tal de que no vuelvas a ser tú.

Soy una payasa 10 horas al día, un intento de chula y dura 5, una pasota 2 y en las 7 restantes duermo, pienso, lloro y sigo sangrando por ti, o a saber por qué.

Me rendí cuando noté que empezaste a escocer, me rendí por mí.

Porque lo que no te mata, te hace más fuerte, y yo ya soy de piedra y no quería caer por las consecuencias.

Y en verdad, no sé si decidí marcharme por valiente o por cobarde. Solo sé que tenerlo a medias dolía igual que no tenerlo.

Porque me ha dado por escribirte en prosa, aunque de igual forma no llegarás a leerme. Ni siquiera escucharás mi grito en un vacío pronunciado de tu nombre. Porque tú no eres de querer a la larga, te va más lo inestable, lo perfecto, y tengo asumido que yo no lo soy, y que nunca podré llegar a serlo.

No te van las historias de bailar bajo la lluvia mientras suena de fondo una canción, la nuestra, besarnos al compás de la melodía hasta quedarnos sin aire en los pulmones, hacer una pausa y reanudarlo todo de nuevo. lgnorar al resto del mundo y pasar de todo, estar solo nosotros.

He escuchado tantos lo prometo salir de tus labios, que ahora me pregunto cuántos de ellos fueron verdad. Si a ti esto también te parte el alma, dejarlo todo y desaparecer para siempre, o si solo soy yo la que pasará bastantes noches pensando en ti, y en cómo podrían haber sido las cosas si te hubieras quedado un poco más.

Aun recuerdo cuando decías te amo, cuando decías que no querías perderme nunca, que era lo más importante para ti, y que no sabías qué harías si yo no estuviese en tu vida. Cuando decías que yo era de ti y tú de mí. Pero a fin de cuentas solo fueron eso, palabras que se fueron borrando con el tiempo.

Recuerdo cómo dormías escuchando mi voz, cuando nos reíamos de todo y de todos, cuando inventábamos nuestro propio lenguaje raro y único. Recuerdo cada texto que leí y también cada canción que te canté, recuerdo incluso las peleas que se convirtieron en reconciliaciones perfectas, recuerdo todos nuestros desvelos nocturnos sin fin, recuerdo todo lo bueno que un día me brindaste.

Y ahora, aquí estamos, tú siguiendo tu vida y yo la mía, como dos completos extraños, como si nunca nos hubiéramos conocido, como si nunca hubiésemos sentido algo tan fuerte.

Olvidamos cómo seguir juntos, simplemente olvidamos cómo amarnos. Tú fuiste siempre más que un pronombre, tú fuiste todo para mí.

Pude haber estado con muchas personas más pero...  yo siempre esperé una llamada, un mensaje, lo que fuera... pero eso jamás pasó. Te rendiste, te marchaste cuando más te necesitaba... pero sé muy bien que esto terminó, que ya no volverás y que nunca leerás esto. Ya ha pasado tiempo y sé que es hora de seguir adelante, es por eso que hoy te dejo atrás. Hoy termino con mi tristeza, y dejo de vivir de recuerdos. Hoy guardo todos los momentos que me regalaste y te vuelves un recuerdo memorable. Hoy transformo mi dolor en esperanza, porque sé que voy a salir adelante. Hoy me doy por vencida, porque es lo mejor para ambas vidas. Hoy te digo adiós, aunque dejas un gran vacío en mi corazón.

Adiós, amor.

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