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martes, 4 de junio de 2019

Nueve cosas que odia Aziza




1. A mí no me gustan los animales salvajes.
2. Odio ser el centro de atención.
3. Odio suspender mis exámenes.
4. Odio la soledad.
5. No me gusta la sangre porque me da miedo.
6. No me gusta ir al cementerio.
7. No me gustan las películas de miedo.
8. Odio los sonidos desagradables.
9. No me gusta la gente que no me acepta por ser quien soy.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Concurso de Sueños: El Barco de los Animales


Una vez soñé que estaba en un barco cuyos ocupantes eran todos animales que hablaban. Su capitán era un gran león blanco con ojos azules, que siempre iba acompañado por su ayudante, un gran hipopótamo rosa que llevaba un traje azul oscuro y que andaba con mucha elegancia.

Cuando me desperté en aquel barco, estaba rodeada de todos aquellos seres, que me miraban con cara de misterio. Cuando conseguí levantarme, el capitán me preguntó cómo estaba, y me extrañó que hablara mi idioma. Pasados unos segundos, conseguí responderle con un «estoy bien, gracias». Después me llevaron a un camarote de color rosa con muchos cuadros colgados, y con una enorme cama rosa llena de cojines blancos.

Durante unos cuantos días permanecí en aquel barco con aquellos animales, que resultaron ser muy simpáticos y agradables. Hice amistad con un pelícano azul de ojos rosas llamado Martín.

Un día mientras estaba en mi camarote me pareció escuchar gritos que provenían de la cubierta. Subí corriendo y cuando llegué, me encontré con que numerosos animales estaban mirando hacia un lugar y lloraban de felicidad. De repente, Martín vino hacia mí y me dijo: «¡Mira, hemos encontrado una isla!». Después de que me lo dijera, giré la cabeza hacia un lado y me pareció ver lo que era una isla.

Pasados unos minutos, atracamos en aquella isla. Conseguimos montar un campamento antes de que anocheciera, y allí pasamos la noche. Al día siguiente, nos levantamos pronto y fuimos a inspeccionar el terreno.

La isla estaba repleta de exóticas plantas y de hermosas flores de diversos colores.

Un día, mientras los demás estaban durmiendo la siesta, el capitán y yo salimos a dar una vuelta. De repente, nos asaltaron unas bestias enormes, con grandes colmillos, de los que goteaba sangre.  Después de ver a aquellos monstruos, salí corriendo. Cuando ya estaba a unos cuantos metros de aquel lugar, vi que los monstruos se habían abalanzado sobre el capitán y se lo estaban comiendo.

Aterrada, corrí lo más que pude hasta llegar al campamento y allí avisé a todos los animales. Seguido de esto, recogimos todo y salimos corriendo hacia el barco. Pero de repente, noté que alguien me agarraba con fuerza del brazo. Me di la vuelta y me aterré al ver a un monstruo enorme abalanzarse sobre mí con la intención de comerme. Cuando estaba a punto de comerme, me desperté.

Concurso de sueños: La Isla


El otro día, mientras me relajaba en mi jardín contemplando el intenso color azul del cielo, pude observar que sus tonalidades iban variando ligeramente hacia el rosa y el dorado, de pronto todo mi jardín creció a una velocidad de vértigo, las plantas alcanzaron alturas inverosímiles y las flores que decoraban sus gruesos tallos adquirieron unos colores muy intensos, y toda la estancia se impregnó de un olor muy dulce, quizás demasiado dulce para unas plantas normales. Mientras intentaba salir de aquella selva en la cual se había convertido mi modesto jardín, tuve la impresión de que alguien me observaba y me giré muy bruscamente para sorprender a mi supuesto acosador, con tan mala suerte que caí en un pequeño charco que se fue agrandando más y más hasta convertirse en un gigantesco mar.

Aunque seguía teniendo la sensación de que me observaban, esto ya no me preocupaba tanto, pues si era verdad mi suposición, me vendrían a recoger pronto. Mientras nadaba para intentar llegar a una pequeñísima isla que se podía ver a lo lejos, algo salió bajo el mar elevándome y creándome un estado de nervios muy elevado. Cuando por fin me creía a salvo, me di cuenta de que extraños seres se reunían a mi alrededor, y no solo eso, sino que hablaban en un idioma bastante raro, aunque curiosamente yo era capaz de entenderles. De repente, uno de los extraños seres se dirigió directamente a mí y me preguntó quién era yo y como había encontrado su isla.

Lógicamente, les conté mi relato, pues los seres, fuertes y aparentemente inteligentes, me imponían mucho respeto. Cuando terminé de contarles mi increíble historia, ellos empezaron a cantar lo que parecía una serie de rezos algo enrevesados. Entonces, el más alto y apuesto de esos seres se dirigió hacia mí con un cuchillo y me cortó en el dorso de mi mano. Otro individuo, más bajo que el primero, aunque al parecer mas ágil, pudo recoger todas y cada una de las gotas de sangre que caían. De repente, los dos individuos se reunieron con sus compañeros y fueron a por unos extraños productos y un enorme libro con una preciosa encuadernación de cuero, el cual se cerraba con una enorme hebilla dorada, que se abría con una combinación de signos que al parecer solo tres individuos conocían.

Cuando abrieron el libro, se pusieron rápidamente a buscar algo en su interior, pues no guardaban apuntes ni recetas en él sino un montón de extraños productos que no había visto en mi vida. Comenzaron a mezclar algunos de los productos que habían traído con los del libro y los echaron todos en el cuenco donde estaba mi sangre. Cuando terminaron, el más anciano de todos me atrajo hacia ellos y comenzó a pintar extraños símbolos por mis brazos con el ungüento obtenido, mientras el ser apuesto me explicaba todo lo que estaba pasando: al parecer. querían que regresase a mi tierra y por eso estaban realizando esa especie de conjuro, pues no era la primera vez que alguien acudía a ellos con ese relato.

Cuando el anciano terminó con el ritual, sin previo aviso me desplomé hacia atrás y cuando abrí los ojos todo estaba como siempre, al cabo de unos minutos comprendí que había sido un sueño, muy realista, pero al fin y al cabo un sueño, aunque curiosamente me escocía allí donde el ser ágil y más bajo que el resto me había cortado.