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jueves, 12 de febrero de 2015

Concurso de Sueños: La Invasión



Corría el año 2015 y nosotros, niños de 13 años, estábamos a nuestro rollo cuando a 23 días de los carnavales nos ocurrió algo que recordaríamos para siempre. Veníamos de una carrera solidaria en el parque municipal, íbamos unicamente mi clase, cuando llegamos al instituto no había nadie, solo vimos a unos extraños en él hablando en un idioma que no conocíamos, pero un niño de nuestra clase consiguió entenderlos. Decían algo así : Se han percatado de nuestra presencia y han evacuado a todo el pueblo, miremos a ver si queda alguien.

Nosotros, raudos como liebres, nos escondimos en un sitio donde nunca nos verían. No podíamos salir del pueblo, todas las salidas estaban vigiladas, así que tuvimos que buscar un refugio. Lo encontramos cerca de la Piedra Caballera, en el monte. Nuestro tutor iba con nosotros en este viaje, él fue el cabecilla, el primero en dar órdenes y el último en dejar de trabajar. Poco a poco construimos una cabaña en la que podíamos vivir, el problema era el miedo y la comida, así que todos nosotros a la mañana siguiente fuimos a por la comida. Cuando volvimos, la cabaña estaba destrozada, nos habían pillado otra vez. Yo les intentaba tranquilizar, pero era imposible, la única forma fue la charla del tutor:

—Vale, chicos, no podemos escondernos siempre, tenemos que luchar y pelear.
 
Entonces sacó de la nada un auténtico arsenal, nadie sabe cómo pero lo hizo.

—Tenemos que infiltrarnos. ¿Quién es el valiente ? —preguntó.

Nadie nos ofrecimos, así que él mismo fue. Todo parecía ir mejor, Jose, nuestro tutor, lo había conseguido y nos dijo que su único plan era acabar con todo el mundo. 

Pasaron dos semanas y no había señales del tutor. ¿Se habría hecho uno de ellos? Descubrimos que en realidad le habían capturado y el miedo se hizo más intenso. A partir de ese momento, el líder sería Mario, uno de los más astutos de la clase. Sabíamos dónde tenían a nuestro tutor y haríamos lo que fuese por salvarlo. Alejandro, Samir ,Sergio y Julián nos cubrirían las espaldas con los francotiradores. David, el mas fuerte, iría al combate cuerpo a cuerpo junto con Mario, Carlos, Héctor, Óliver, Izan y todos los demás. Entrenamos muy duro y repasamos el plan un montón de veces. 
 
Llegó el día de la verdad, nos lo jugábamos todo aquel día , pero nosotros no teníamos miedo y fuimos hacia ellos sigilosamente. Rápidamente nos pillaron y comenzó una autentica batalla campal. Todo iba a nuestro favor porque estábamos situados estratégicamente, íbamos ganando la batalla.

No me lo creía, todo nuestro plan había ido de maravilla, hasta que me dieron un disparo que había rozado la pierna, pero aun así me hizo mucho daño, no podía moverla. Todos mis compañeros habían venido a verme , yo les decía que se fueran, que les iban a capturar, pero no hacían caso, decían que nunca me dejarían atrás.

Por ese gesto de amistad tan bonito nos capturaron a todos, íbamos a morir pero me daba igual sabiendo que había muerto luchando y rodeado de verdaderos amigos . Todos pensábamos lo mismo hasta que actuó Zhin Lia, una niña muy flaca debido a sus circunstancias económicas, que era una niña digamos... marginada, nadie quería ser su amiga. Esa chica consiguió escapar. Zhin se fue corriendo, nos había dejado tirados la traidora, eso creíamos todos, pero pasadas una horas volvió con una pistola y su único amigo, su perro Zeus. 

No tengo ni idea de cómo lo hizo, pero ellos dos acabaron con todos los terroristas y consiguieron liberarnos; entonces todos fuimos corriendo a abrazarla y con nuestro grito de guerra, otra esperanza de vida se alzaba, todo cambiaría. ¡LUCHAREMOS, PELEAREMOS Y LO CONSEGUIREMOS!

Todos conseguimos superar nuestros traumas en unos años, algunos con el fútbol, otros con rap, otros cantando y bailando, incluso viviendo el día a día. Todos menos Zhin, ella tiene un trauma mucho mayor que el nuestro, cada vez que ve una pistola o un sonido de bala empieza a llorar y a gritar. A partir de ese día fue la mejor amiga de muchos. Bueno, y aquí me despido, espero que nunca tengáis que pasar lo que nosotros hemos pasado.


LUCHAREMOS,
PELEAREMOS
Y LO
CONSEGUIREMOS.

sábado, 7 de febrero de 2015

Concurso de Sueños: Lo Que Pasó Aquella Noche

Estaba sola. En un rincón oscuro de mi habitación. Las estrellas brillaban y mis padres no estaban en casa. Por una vez en la vida no estaba pensando en nada extraño. Solo en lo típico de una adolescente de doce años: chicos, estudios, exámenes... De pronto me entró hambre y bajé a la cocina a tomar un vaso de leche caliente. Cuando terminé, empecé a subir las escaleras muy lentamente. De pronto vi algo. Me paré, estuve en silencio unos segundos y... un vaso cayó y se rompió. La mente se me quedó en blanco. No supe reaccionar de otra manera, sólo corriendo hacia la puerta de entrada pero recordé que mi padre había cerrado la puerta con llave para que no me pasara nada. Pero en realidad estaba pasándome algo, pero algo dentro de mi propia casa.
Los ojos se me iluminaron, las manos me temblaban no sabía lo que hacer cuando entonces me acordé de que había una copia de la llave de la puerta en un cajón de la cocina. Rauda y con los ojos bien abiertos me dirigí a la cocina pero cuando fui a abrir el cajón escuché una voz:

—¿Dónde estará esa estúpida llave?

La voz provenía del salón, me aproxime por si había alguien y vi a un hombre alto con la cabeza grande, un pasamontañas y un cuchillo en el bolsillo trasero del pantalón. De repente me entró un escalofrío y me fui al único lugar de la casa que solo yo conocía. iEl túnel del jardín! Fui rápido pero con mucho cuidado hacia allí cuando llegué me puse una capa negra que solo tenía allí porque bajo el suelo del jardín hacía mucho frío. Construí ese túnel cuando mi abuelo murió para llorar sola y en paz. En realidad allí me sentía bien tranquila y sola.


Pensaba que este sitio no lo iba a encontrar nadie pero... la persona que estaba más arriba, en el salón tuvo más suerte que yo esa noche... de repente vi una sombra acercarse a mí muy lentamente y vi al mismo hombre que había visto en el salón. Empezó a hablar pausadamente:

—Así que tú eres esa niñita de la que tanto me habían hablado. No sé por qué pensé que eras una niña pequeña, porque eres casi una mujer.  Desde el primer día en que te vi siempre quise saber quién eras y estuve preguntando, pero ahora resulta que no te quiero más en el mundo. Quiero matarte o secuestrarte... —se le dibujó una sonrisa en la cara y siguió hablando—.  ¿Tú qué prefieres? —y soltó una enorme carcajada—. Jajajajajaja. Morirás, mi pequeña Ann. Morirás.

De repente, se puso serio y sacó de su bolsillo dos cuchillos muy bien afilados, me cogió del cuello y me apretó contra la pared.


De repente y por suerte para mí escuché una voz que decía:

—Ann, Ann. Venga, cariño despiértate, que llegarás tarde al instituto.

Por fin me di cuenta de que todo había sido un sueño, bueno, más bien una pesadilla. Lo bueno es que este sueño he aprendido algo... ¡NUNCA DEJES LA PUERTA CERRADA SI TU HIJA ESTÁ DENTRO DE CASA!

Concurso de Sueños: Jake y la Isla

Me encontraba en una habitación oscura y tenebrosa, pero entre tinieblas algo me iluminaba. Me acerqué sigilosamente, más por miedo que por curiosidad, hasta que estuve tan cerca como para identificar de dónde provenía esa luz: era una pequeña lamparilla.

Había un niño, de estatura media, cabellos cobrizos, ligeramente ondulados y largos, muy  largos. Estaba estudiando sobre unos libros antiguos de páginas amarillentas y llenas de apuntes en los márgenes. Sobre el escritorio donde estaba la lámpara había cientos de libros más amontonados, formando una especie de castillo a su alrededor.  Entonces el niño se levantó. Yo, asustada al darme cuenta de que notaba mi presencia, no pude ni siquiera parpadear, estaba paralizada. Entonces fue cuando se agachó y abrió una pequeña compuerta que se escondía debajo del siniestro escritorio, dejando salir un potente destello de luz y algo de arena fina que penetró en la habitación.

http://www.taringa.net/posts/imagenes/16622622/Jacek-Yerka-Pintura-Surrealista.html

Sin mirar hacia atrás entró directamente por la pequeña puerta, y yo le seguí. Era una hermosa playa lo que allí se escondía, y en su orilla una vieja barca. Fue en ese momento cuando intenté hablar con el niño por primera vez, porque vi que se montaba en la barca sin mí, y yo sin duda no quería perderme aquel lugar. Dejó que me montara, pero sin mediar palabra alguna. Durante el viaje "a ciegas", pues no sabía adónde me llevaba, me estuve planteando continuamente si era mudo o no.

Por fin llegamos a una isla paradisíaca, dotada de árboles frutales de todo tipo y de animales que nunca hubiese podido imaginar. Atravesamos la jungla tropical en busca de un refugio, pues estaba oscureciendo y parecía que iba a llover, al menos esos truenos no tenían buena pinta.  Decidimos hacerlo nosotros mismos y empezamos a recolectar ramas, troncos, hojas... todo lo que pensábamos que nos podía ayudar a construir el refugio. Una vez pasada la noche tormentosa, por la mañana, le dije al niño:

—¡Buenos días!  ¿Vamos a pescar algo para el desayuno?

Pero el niño no contestó. Le hice unas cuantas preguntas más, pero no contestó ninguna,  hasta que desesperada y segura de que no contestaría, le pregunté:

—¿Cómo te llamas?

EI niño comenzó a escribir en la arena hasta que, por fin, pude leer:

JAKE

Lo primero que pensé es que, al menos, su nombre era más sencillo que hablar con él. Empezó a caminar hacia adelante, completamente decidido, paso firme y mirada al frente; yo iba detrás, alucinada por el paisaje, tanto que no me di cuenta de lo mucho que nos habíamos alejado de la puertecilla. Lo cierto es que cuando me acordé de volver la mirada no supe realmente si la misteriosa puerta seguía allí o había desaparecido. No me preocupaba, tenía a ambos lados un paraíso de ensueño, pensé que sin duda era el lugar más bello que existía. Aún lo recuerdo casi con total claridad...


Allá por el segundo o tercer día, empecé a notar cosas extrañas en la isla. Cuando iba a pasear por la orilla, vi a una chica llorando.

—¿Qué te pasa, por qué lloras? —le pregunté con cierta empatía y amabilidad.

—Es que...  alguien...  no...  No quiere que yo... —contestó entre sollozos.

En ese momento un chico llegó corriendo. muy cansado, con montones de lágrimas recorriendo su rostro y le dijo a ella:

—¡Anna, no llores! Me da igual que a mi padre no le gustes como esposa, yo te quiero, Anna, ¿quieres casarte conmigo? —dijo el chico repleto de emoción, secándose las lágrimas.

—Pero John, ¡sabes que esto es un amor prohibido! —después de un silencio de mutua resignación,  continuó—. Si tu padre se entera, nos hechizará y moriremos, yo no puedo resistirme a lo que siento por ti. No quiero que te pase nada, John, tenemos que olvidar este amor para siempre —contestó Anna, triste también porque la seguridad que reflejaban sus palabras no era creíble ni siquiera por ella.

—No, por favor, yo te amo, sin ti moriré. Prefiero morir contigo que morir triste, sin que estés a mi lado —finalizó el chico, decidido a estar junto a ella.

Se abrazaron. Se abrazaron fuertemente y sin más discusión los dos sabían cuál era la decisión que habían tomado.

Cuando el padre del chico se enteró de que no sólo amaba a Anna sino que quería casarse con ella, les hechizó, para que su amor se destrozara. Desde su casa, reuniendo todos los objetos místicos necesarios fabricó el hechizo fatal. En su mano derecha una rosa negra, en la izquierda su libro de conjuros: si John y Anna llegaban a besarse, serían convertidos para siempre en mariposas, nunca más volverían a estar juntos.

John ya sabía el tipo de hechizos que su padre realizaba, sabía que aun tratándose de su hijo, la obsesión que le llevaba a impedir este amor haría que llegase a desear su muerte. Aun así, todo estaba ya decidido. Fueron a la playa esa misma tarde, estaba empezando a anochecer y la marea estaba bajando, pequeñas olas llegaban a la orilla en forma de espuma. Los enamorados, destinados a morir, se tumbaron en la arena, y allí entre besos y caricias pusieron fin a su historia.

http://www.fahrenheitmagazine.com/cultura/artesletras/todo-puede-suceder-en-el-mundo-de-christian-schloe/

Después de este manantial de emociones, regresé al refugio, extrañada, asustada, sorprendida mientras que Jake estaba tumbado en una cama colgante que se había fabricado esa misma mañana con unas cuantas hojas y ramas que había encontrado por el sendero.

Por la tarde, Jake me enseñó a contemplar la belleza del cielo y estuvimos jugando a pensar qué formas dibujaban las nubes. Yo adiviné una estrella, Jake adivinó un caballo saltando por encima de una valla hacia una preciosa pradera llena de pastos frescos, y me explicó cada detalle señalando con su dedo. Está claro que tenía más práctica que yo, por no hablar de su asombrosa imaginación.

Era hora de regresar al refugio, pero antes hicimos una pequeña parada en el mar, para pescar la cena. Hicimos una pequeña hoguera y asamos el pescado. Mmm... ¡estaba delicioso!

A la mañana siguiente fui a dar un paseo con Jake por la extensa jungla y nos encontramos en uno de sus rincones unas escaleras que se hundían en la tierra. Parecía haber luz debajo, así que bajamos para ver lo que había. Ni siquiera él parecía haber visto aquel lugar. De repente, la luces que iluminaban todo el recorrido se apagaron. Volvieron a encenderse, miré hacia atrás y. .. ¿Jake?
No sabía dónde se había metido aquel chico. Asustada, quise retroceder hacia la salida, pero no pude pues las escaleras habían desaparecido. Seguí bajando pues no tenía otra opción y pensé que tal vez encontraría otra forma de salir de allí. Tras descender largo tiempo, llegué a una sala luminosa, cuadrada, llena de mosaicos en sus paredes y un suelo de mármol azul. Sus techos eran muy muy altos, con una cúpula que marcaba un círculo rojo en su punto más alto. Miré hacia alrededor y había todo tipo de instrumentos de astronomía y medición. Catalejos extraños de color dorado, brújulas que marcaban decenas de puntos cardenales, mapas plegables que parecían no poder desdoblarse de tanto polvo como soportaban, telescopios de todos los tamaños... Ah, y un terrorífico payaso que, pintado en un cuadro, parecía seguirme con su mirada.
De repente me tropecé con algo, caí sobre una palanca, sonó un estruendo y, para mi asombro, la cúpula con el círculo rojo se partió a la mitad. Comenzó a separarse en dos partes y cayó justo a mi lado un enorme pedrusco y kilos de tierra y piedras pequeñas.

—¡Chsst, chsst! —escuché desde arriba una especie de llamada.

Era Jake, desde esa altura parecía una hormiguita pero lo reconocí, además no podía ser otro. Parecía querer ayudarme a salir de allí. Me tiró una bolsa transparente llena de agua, tardó unos 20 segundos en caer, y la cogí al vuelo antes de que explotara en el suelo.

Observé la bolsa por si escondía algo especial, y así era: un diminuto caballito de mar. Yo no entendía nada, pero Jake parecía mirarme desde arriba con cara de haber solucionado todo. No entendía cómo ese caballo iba a sacarme de allí, ni siquiera sabía si era por eso que Jake me lo lanzara.

Abrí la bolsa. No iba a preguntar nada a Jake, pues a estas alturas sabía que serviría de poco.
Tuve cuidado de no derramar el agua que daba vida al caballito de mar, pero cuando abrí la bolsa comenzó a brillar cada vez más y a crecer con una velocidad espantosa. Cuando me di cuenta de que ya ni siquiera cabía en la bolsa, lo solté. Solté la bolsa y antes de que ésta cayese al suelo el animal ya era casi tan grande como yo.

Estaba tan sorprendida que no me di cuenta de que el caballito no había caído al suelo, miré a Jake pero estaba tan sereno como siempre. Cuando volví la mirada hacia el caballito de mar, si es que lo era, vi sus alas agitándose para mantenerle a la altura de mi cabeza. Había visto caballos de tierra, también de mar, ¡pero no un caballo que volase, era un caballo de aire! Entonces como si algo me dijese lo que tenía que hacer, supe que ese caballito de mar o aire me sacaría volando de aquel extraño lugar.

http://culturacolectiva.com/el-fandango-surrealista-de-schloe/

Con todas mis fuerzas me agarré a él y esperé a que volase hacia la superficie para reencontrarme con Jake. Dudé unos segundos si el animal volaría para salvarme, y cuando menos lo esperaba lo hizo. Me llevó hasta arriba de una manera tan alegre que no sentí ni una pizca de miedo. Quise darle las gracias a Jake por haberme salvado, le di un abrazo y le dije:

—Gracias por todo Jake.

—De nada —dijo él.

No esperaba que contestase pues estaba segura de que era mudo. Tal impresión me causó que me desmayé. Entonces, al poco tiempo, abrí vagamente los ojos y vi a Jake intentando reanimarme:

—¡Chsst! ¡Chss! ¡Despierta!

En ese momento me desperté. Pero nada parecido fue lo que vi a una isla rodeada de altas palmeras, de árboles de suculentas frutas, animales exóticos y aguas cristalinas. Esta vez era madre llamándome para ir a la escuela.

lunes, 2 de febrero de 2015

Concurso de Sueños: Volar


Concurso de Sueños: El Dinero No Da La Felicidad


Concurso de Sueños: Pescando Sueños


Concurso de sueños: Un Sueño Geométrico


Un rato más de sueño

http://www.vam.ac.uk/users/node/2449

¿Quién no lo ha pedido cuando sonaba, implacable, el despertador o le acariciaba la mano, cariñosa pero firme, de una persona querida? Pues bien, esta vez es posible: a petición popular, se amplía el plazo de presentación de originales para el Tercer Concurso de Sueños hasta el lunes 9 de febrero, inclusive. Que Vds. lo sueñen bien.

sábado, 24 de enero de 2015

miércoles, 14 de enero de 2015

Tercer concurso de sueños



Yo he soñado sin dormir.
...Acaso sin despertarme.
(Manuel Machado)

Wot A Dream… Tercer concurso de sueños 

1. Podrán presentarse a este concurso de sueños cuantos soñadores así lo deseen, preferiblemente despiertos y residentes en el Campo Arañuelo. Habrá dos categorías: A. Soñadores que se presenten al concurso. B. Soñadores que no se presenten al concurso. Estos últimos parten, obviamente, con cierta desventaja.
2. Los sueños podrán presentarse en cualquier formato que resulte apropiado para trasmitir al lector, espectador u oyente la sensación de extrañeza y maravilla propia del género. Esto incluye, por ejemplo, sueños relatados en prosa o en verso (acompañados o no de ilustraciones), fotografías coloreadas o tratadas de algún otro modo, collages, composiciones musicales (con o sin letra), vídeos y eso otro que tú, noble lector, estás pensando, pero que a nosotros aún no se nos ha ocurrido.
3. Los sueños se depositarán, con o sin testigos, en el Cofre de los Sueños que se habilitará en la Biblioteca del IES Augustóbriga, sin indicación alguna de autoría, hasta el día 2 de febrero (incluido). Podrán también enviarse a la cuenta de correo bibaugustobriga@gmail.com con el ‘asunto’ Concurso de sueños.
4. A medida que se reciban, los trabajos se irán publicando en la página web de la Biblioteca (http://biblio-augustobriga.blogspot.com.es). Todas las personas que lo deseen podrán calificar de 1 a 10 cuantos sueños deseen, utilizando para ello el formulario que se pondrá a su disposición: constituirán así una asamblea anónima de soñadores que otorgará el premio del público al trabajo mejor valorado por ella. El club de lectura otorgará también un premio a los trabajos que considere más notables..
5. Los trabajos que, al obtener la mayor puntuación, resulten ganadores (y quizá también los que no) se harán inevitablemente famosos y harán felices a las buenas gentes, lo que constituye el mejor premio al que cualquier autor pueda aspirar. Pero, por si eso fuera poco, en la segunda semana de febrero los participantes encontrarán sobre la mesa central de la Biblioteca los regalos que los Grandes Transparentes tengan a bien preparar para ellos, con la fórmula Para el autor de… Cualquier persona que se haya sentido conmovida por algún sueño y desee dejarle a su autor un regalo a modo de réplica está invitada a hacerlo.