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miércoles, 13 de enero de 2016

Club de lectura.15 de enero: comenzamos...

Club de lectura.15 de enero: comenzamos...

¿Habrá alguien en nuestro mundo occidental que no haya oído hablar de La bella durmiente del bosque? En este segundo trimestre, en el club de lectura os proponemos adentrarnos, disfrutar, aprender y, sobre todo, volver a mirar con ojos nuevos este cuento considerado "infantil". Aunque, ya avisamos desde aquí,  después del primer trimestre a todos nuestros seguidores les quedó claro que los cuentos infantiles tradicionales a menudo tienen poco de infantil, y tras una primera y sutil capa de pintura hay un sustrato de lo más interesante...
Así que, a lo largo de las próximas semanas, leeremos en nuestro club las distintas versiones del relato y trataremos de dilucidar qué pertenece a cada autor (Giambattista Basile, Charles Perrault, Jacob y Wilhelm Grimm), veremos cuáles son los orígenes grecolatinos, hebreos e hindúes de algunos de los motivos del cuento, analizaremos su organización ayudándonos de la crítica literaria (volveremos a Propp seguro), lo diseccionaremos desde el psicoanálisis y la crítica feminista (pues ahí hay mucho que decir), y revisaremos las distintas versiones (pictóricas, musicales y fílmicas) que nos ha dejado el cuento a lo largo del siglo XX.
Y seguro que, desde esta durmiente, visitaremos a otros durmientes y soñadores del universo literario.
Ya sabéis que para nosotros (Alejandro y Carolina) esto es un juego. Se trata de acercarnos a los textos literarios desde otra perspectiva, sin pensar en exámenes, clases, currículos. Queremos compartir con vosotros, los alumnos, ese maravilloso hecho que es el acto de leer. Por eso tampoco olvidamos que sois vosotros quienes hacéis posible esta curiosa aventura, y tenéis mucho que decir. Os invitamos a todos a acomparñarnos en el viaje.
El viernes 15, durante el recreo, en el Departamento de Lengua. Os esperamos. 

miércoles, 11 de abril de 2012

Un cuento marroquí: Las mellizas


Poco tardan los niños en darse cuenta de que los cuentos que les contamos, los de toda la vida (Perrault, Grimm, Afanasiev...), se repiten. Hay distancia, pero no tanta, de ahí a darse cuenta, como hizo Vladimir Propp, de que (casi) todos pueden leerse como versiones de un mismo y único cuento, formado por determinadas secuencias, prescindibles unas y necesarias otras, en las que elementos que parecen distintos son en realidad equivalentes desde el punto de vista funcional (así, la necesidad de que haya un héroe que actúe viene dada por una calamidad que cae sobre el reino: el papel está disponible para que lo ejerza una sequía, el robo de un tesoro o de una princesa o cualquier otra desgracia que se preste a ello).

Digo esto precisamente porque estos días estoy leyendo algunos cuentos maravillosos que me traen mis alumnas marroquíes, dentro de la campaña de recogida de leyendas urbanas que estamos haciendo, y estas, caballeros y damas, no son historias que uno haya leído antes, en las que puedas predecir qué va a pasar a continuación. Cuesta entrar en su lógica y asombra su crudeza; pero son, en su exotismo brutal, adictivas. Aquí va una de ellas, a ver qué les parece.

Las mellizas

Recopiladora: Fátima Zahra El Arabi, nacida en 1999.
Informante: su prima Habiba el Arabi.
Lugar: Taurirt (Marruecos).
Fecha: 3-4-2012.

Me contaron que había una vez un rey que tenía dos hijas mellizas y cuando se le murió su mujer, los habitantes del pueblo le dijeron que se casara con otra mujer para tener un hijo que fuera el rey después de él. El rey juró que nunca se iba a casar, y así fue. Pasaron los años y las mellizas vivían en riqueza y cuando ellas pedían algo nunca les decían no. Un día vino al castillo una anciana y le dijo al rey que para que sus hijas no fueran tan vagas, una de ellas tenía que comer la carne de la otra, es decir, que una de ellas tenía que morir. El rey se enfadó y la echó del castillo. Pasó un gran tiempo y el rey se murió y los habitantes dijeron que ellas no podían ser reinas y mandar y decidieron matarlas. Vino su prima que era del otro pueblo y las ayudó a escapar y las llevó por un camino lleno de pinchos y una de las mellizas se rajó y se hizo mucho daño y le salió mucha sangre. Cuando llegaron a una cueva, la chica no pudo soportarlo y se murió. Su prima la cogió y la enterró sola, porque la otra chica, como era tan vaga, no pudo hacer nada, solo estaba sentada y llorando. Cuando se iban a dormir en esa cueva su prima se acordó de lo que dijo la anciana y cogió un cuchillo y le quitó un trozo de carne y la volvió a enterrar. Cuando salió el sol, cogió la carne y la cocinó y se la dio a la otra muchacha para que se la comiera. La chica cuando la probó se levantó y empezó a correr y su prima detrás, hasta llegar a su pueblo y les dijo a los habitantes que iba a ser la reina y así fue desde entonces y no había otra palabra después de la suya. Y la gente dijo:

—¡La anciana tenía razón!

[Las dos mellizas se enfadaban mucho entre ellas, hasta que se iban a odiar por un joven del pueblo. Pero por fin descubrieron que el joven estaba casado y quería mucho a su mujer.]

jueves, 20 de octubre de 2011

Edipo soviético


Uno de los libros más notables de nuestra Biblioteca es el Edipo Rey de Sófocles, una obra a la que intentamos hacer justicia en la asignatura de Literatura Universal, que podéis cursar en 2º de Bachillerato. Su protagonista, Edipo, es un héroe que lucha por establecer la justicia y averiguar cuál es la verdadera naturaleza de las cosas. En esa investigación le aguarda, sin embargo, una pesada sorpresa: los dioses han decidido que Edipo cometa, sin saberlo, dos de las acciones más horrendas que puede llevar a cabo un ser humano...

La historia de Edipo se ha analizado desde muchos puntos de vista y ha inspirado muchísimas obras de arte, tanto literarias como musicales y pictóricas. Hoy vamos a recordar cómo la enfocó Vladimir Propp, un gran folklorista soviético, del que también puedes encontrar en la Biblioteca su gran obra Las raíces históricas del cuento popular.

*

Uno de los folkloristas más influyentes del siglo XX es el soviético Vladimir Propp (1895-1970). En su obra Morfología del cuento popular (1928) demostró que los narradores de cuentos maravillosos (cuentos de hadas, fairy tales) siguen siempre, inconscientemente, una pauta o patrón, el mismo para todos los cuentos. Por tanto, estos no son creaciones autónomas, sino variaciones de un único esquema: la historia comienza siempre con una pérdida o catástrofe (la princesa es raptada, llega una peste, el sol desaparece del cielo), que da pie a la intervención del héroe protagonista. Éste emprende su misión, en el curso de la cual entra en contacto con el Donante: un personaje (un animal, una bruja, un difunto…) que le somete a una prueba (lucha con él, le hace preguntas, le encarga una misión complicada) y que, una vez superada ésta, le da ayuda y/o un objeto mágico. Logra así llegar hasta el antagonista (un mago malvado, un dragón, el diablo), que es el culpable de la desgracia que ha caído sobre el reino. A veces, el Donante es un personaje femenino relacionado con el villano (su hermana, su hija…) que, aunque al principio se enfrenta al héroe, acaba enamorándose de él y le revela algún punto débil del villano. Durante el combate, hay un momento en que el héroe parece derrotado, pero finalmente se repone, de forma sorprendente, y logra derrotar a su enemigo. Después, se dirige al reino con el bien precioso que el villano había secuestrado (una princesa, un objeto mágico, un tesoro), pero en el camino tiene que afrontar nuevos problemas: alguien (el villano, sus servidores) le persigue; un traidor se lo roba y se presenta en la corte como si fuera el verdadero héroe. Cuando el protagonista llega lo hace de incógnito, sin revelar su verdadera identidad. Se encuentra al usurpador ocupando el lugar que le correspondería, y debe desenmascararlo. Para ello, pasa una prueba que demuestra sin lugar a dudas que es él quien ha vencido al villano (por ejemplo, saca de un zurrón su cabeza). Finalmente, es reconocido, se casa con la princesa y sube al trono.

Muchos de estos elementos (Propp los llama funciones) pueden faltar, hay secuencias que pueden repetirse dos o más veces, y algunas funciones pueden ser sustituidas por otras —pero el esquema esencial problema-héroe-solución siempre es el mismo, y también el orden de los factores. Propp resumió su análisis en una larga expresión algebraica, que podemos comparar con un programa informático, lleno de expresiones del tipo (if…., goto…). Inventarse un cuento de hadas nuevo es como jugar una nueva partida en un juego milenario. El narrador tiene que dar nombres a los personajes y elegir en cada encrucijada la opción que mejor le venga (por ejemplo: ¿con qué pérdida iniciar el cuento? ¿Un mago maligno llega a la corte, hechiza la princesa y se la lleva consigo? ¿Un dragón llega al reino y destruye con su aliento flamígero los campos, exigiendo víctimas humanas para no destrozarlo todo? ¿Una extraña maldición hace que la magia deje de funcionar en el reino?).

Aunque Propp limitó su análisis a los cuentos de hadas rusos, el esquema que descubrió está también presente en infinidad de novelas, películas, cómics, etc. No es nada nuevo: desde pequeños sabemos que todas las historias de buenos y malos se parecen mucho entre sí. Por ejemplo: un grupo de terroristas (el villano) secuestra un edificio lleno de personas (pérdida); un policía de incógnito (el héroe) se encuentra por casualidad entre los rehenes; roba un arma y se esconde en los conductos de ventilación del edificio, hasta lograr localizar al jefe de los terroristas; en más de una ocasión parece que va a quedar derrotado (le hieren, le acorralan…), pero finalmente logra desarmar al enemigo y liberar a los rehenes. Sin embargo, a última hora un jefe de policía ambicioso le arrebata la gloria, presentándose en los periódicos y en la televisión como el responsable de la victoria… hasta que el héroe lo desenmascara hábilmente y lo deja en ridículo.

Los creadores de los librojuegos y los juegos de rol han tenido también muy en cuenta la obra de Propp. Unos y otros pueden considerarse variantes en vivo del esquema que él describió. Incluso se han creado páginas web en las que se puede generar automáticamente todos los cuentos que uno quiera, con sólo determinar qué elementos (funciones) de los fijados por Propp se van a combinar (http://www.brown.edu/Courses/FR0133/Fairytale_Generator/home.html; http://www.stonedragonpress.com/wicca_201/vladimir_propp/oral_tradition_00_a.html).

Aunque se le recuerda sobre todo por haber fijado este arquetipo o esquema formal de lo que es un cuento de hadas, Propp también se ocupó del contenido, al que dedicó otro gran libro, Las raíces históricas del cuento popular (1946). Según él, las narraciones populares sólo pueden entenderse aplicando la doctrina marxista según la cual la infraestructura (la manera en que está organizado el trabajo y la vida diaria dentro de una sociedad) determina y produce la superestructura (la cultura, las creencias, el arte). Los cuentos populares (entre ellos, la historia de Edipo) nacen para describir aspectos importantes de la vida del pueblo. Sin embargo, la correspondencia entre las condiciones socioeconómicas y lo que pasa en las historias no es directa y transparente, sino dialéctica. Cuando las condiciones de vida de un pueblo cambian (por ejemplo, cuando pasa de ser nómada a ser sedentario, o de vivir en palafitos a vivir en cabañas, de vivir en las montañas a vivir en la llanura) no descarta sin más los cuentos que tenía, sino que los adapta. Por eso, los cuentos tiene que ver con las condiciones actuales de vida del pueblo, pero también con condiciones que se dieron en el pasado pero ya no son válidas. Este tipo de compromisos entre el presente y el pasado es el que genera, según Propp, muchos de los elementos maravillosos y sorprendentes de los cuentos.

Dentro de las narraciones populares, Propp se interesó especialmente por la leyenda que nos ocupa. En su libro Edipo a la luz del folklore (1944) propuso una interesante interpretación de la misma. Según él, la historia de Edipo surge de la mezcla de dos formas distintas de organizar la sucesión dentro de un sistema monárquico:

1. En la primera, más antigua, el trono va ligado a la hija mayor del rey (sistema matrilineal). Por eso, el trono queda en manos de alguien externo a la familia: el yerno del rey.
2. En la segunda, más reciente, hereda la corona el hijo mayor del rey (sistema patriarcal).

En el cuento de hadas típico, el sistema de sucesión es matrilineal: el héroe llega a un reino donde hay problemas, los soluciona y recibe a cambio la mano de la princesa, convirtiéndose en heredero del trono. A veces, la sucesión aparece suavizada: el rey se queda con la mitad del reino y da la otra al héroe, su yerno. Otras veces, es muy violenta: el rey, celoso, se opone al héroe con todas sus fuerzas, y al final el héroe tiene que matarlo.

El cuento de Edipo surge cuando se superponen en una sola las dos historias: Edipo gana el trono de Tebas porque es el héroe que mata al monstruo (esfinge) y se casa con la princesa (Yocasta) [sistema matrilineal]; pero al mismo tiempo era de todas formas el heredero, porque era el hijo del rey y estaba destinado a sucederlo a su muerte (que él mismo provoca).