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jueves, 14 de noviembre de 2013

Jim Morrison y Edipo Rey (Irene Camacho)


Como en otras ocasiones, tenemos la suerte de que Irene nos lleve por algunos de los vericuetos más interesantes de la literatura universal. Esta vez, nos cuenta la historia de una conexión imprevista: la que une el Edipo Rey de Sófocles, vía Freud, con una de las canciones más notables de la década de los sesenta.

*  

The End es uno de los grandes éxitos del grupo estadounidense The Doors. Estos, en sus primeros años de carrera, cuando ya empezaban a ser reconocidos, tocaron en un bar de California, el Whiskey a Go Go. Al no aparecer por allí el vocalista del grupo, Jim Morrison, Ray Manzarek, el teclista, fue a buscarlo. Lo encontró en un motel, bajo los efectos del LSD y decidido a no actuar aquella noche. Sin embargo, su compañero logró convencerle diciéndole "vamos a darle a Tanzini" (el propietario del Whiskey a Go Go) "algo para recordar".

Ray no se equivocaba. Cerrando el concierto, Jim, influido por Freud,  añadió su propia versión del Edipo Rey a The End:

—Father?
—Yes, son?
—I want to kill you…
—Mother?
—I want to fuck you!

Esto fue una sorpresa para todos  los asistentes al concierto y causó un tremendo enfado en el dueño del local, que lo expulsó y despidió. Sin embargo, una de las personas que se encontraban esa noche allí era el dueño de la discográfica Elektra, Jac Holzman, que les propuso grabar un disco.

Esta misma represión que The Doors sufrió por parte de Tanzini también la sufre cada individuo cuando reconoce esos sentimientos y como Edipo quisiéramos “arrancarnos los ojos” (sacar de nosotros ese sentimiento) que la sociedad nos ha enseñado a reprimir.

Más tarde, The Doors incluye The End en su álbum debut, incorporando el pasaje edípico, esta vez censurado:

The killer awoke before dawn, 
he put his boots on.
He took a face from the ancient gallery 
And he walked on down the hall.
He went into the room where his sister lived, 

and then he paid a visit to his brother, and then he 
he walked on down the hall, and 
and he came to a door...and he looked inside 
—Father? —Yes, son? —I want to kill you!
Mother...I want to...fuck you!


Así, cuando llega a las últimas frases, Jim grita a modo de censura, ya que la referencia explícita a querer tener relaciones sexuales con su madre podría no ser muy bien aceptada socialmente.

El propio Morrison hablando de The End declaró "veo que podría ser un adiós a la infancia", haciendo una clara referencia al complejo de Edipo, del que nos "despedimos" según Freud al ir creciendo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Edipo Rey

Uno de los libros que leemos en Literatura Universal es Edipo Rey, de Sófocles. Se trata de una tragedia griega —o, más bien, de la tragedia griega por antonomasia, pues así la declaró Aristóteles en su Poética, y desde entonces su prestigio no ha hecho sino crecer y multiplicarse. Freud encontró en ella la clave con la que intentó descifrar el alma humana, Pasolini la llevó al cine a su manera, y apenas hay lector que se asome al texto que no quede atrapado por sus múltiples sugerencias.

El texto que sigue va dirigido a los que ya habéis leído la obra (los otros, ¿a qué esperáis?).  Recoge de forma esquemática algunas claves de lectura que pueden ser útiles para sacarle jugo al drama. Aunque se examinan bastantes aspectos, seguro que faltan otros. Siéntete libre, lector, para dejarnos un comentario con tu opinión sobre la obra y sus conexiones con todo lo demás. Si te apetece, aquí tienes una exposición redactada de las mismas ideas.

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Edipo razonado 

1. Motivos propios de cuentos populares y leyendas 

1.1. Reyes que no tienen hijos buscan ayuda sobrenatural.
1.2. Hijo abandonado para que muera sobrevive.
1.3. Niño adoptado crece sin saber su verdadera identidad.
1.4. Héroe parte en busca de aventuras / de su propia identidad.
1.5. Héroe se enfrenta con monstruo, lo vence, recibe a cambio la mano de la princesa y hereda el reino.
1.6. Héroe resuelve enigma.
1.7. Personaje que cree huir del Destino acude en realidad a su encuentro.

2. Elementos rituales 

2.1. Chivo expiatorio (pharmakós) que concentra todos los males de la comunidad es expulsado de esta o aniquilado. Por medio de un sorteo o investigación se determina a quién le toca la china.

2.2. La representación teatral es un rito en sí. Lo representado vuelve a suceder, y con ello sus consecuencias. El final trágico purifica a la comunidad y a cada espectador: katharsis, catarsis.

3. Juego con los elementos narrativos

3.1. Personajes: no están definidos de una manera absoluta. No son lo que creen ser (Edipo, Yocasta). Se les toma por lo que no son (Tiresias, Creonte, Edipo). Son varias cosas a la vez (mensajero, criado). En un momento determinado, se revela su verdadera identidad: anagnórisis.

3.2. Acción: no está claro qué ha sucedido, hay versiones divergentes. ¿Murió el niño o sobrevivió? ¿Quién mató a Layo? ¿Es el hombre al que mató Edipo Layo? ¿Fueron uno o muchos los asesinos? ¿Miente Tiresias? ¿Vino a callar o a 'decir lo que tenía que decir'? ¿Conspiran el adivino y Creonte contra Edipo?

4. Metateatralidad 

4.1. Los personajes son conscientes de estar cumpliendo papeles, roles: Edipo se porta como supone que debe hacerlo un rey, Tiresias hace de adivino, Yocasta como esposa (¿o madre?) amantísima. Al final de la obra, Creonte asume el papel que tenía Edipo (rey) y Edipo el de Tiresias (mendigo ciego).

4.2. Además, son conscientes de que sus papeles están escritos de antemano, por mano ajena: Tiresias le dice a Edipo que si calla cada uno de ellos soportará mejor su parte: tú lo tuyo y yo lo mío. El mensajero le reprocha a Edipo que no sabe su propio cuento.

5. Género literario

5.1. La obra es una tragedia. De hecho, según Aristóteles, es la tragedia por excelencia, el modelo perfecto, porque en ella la anagnórisis del personaje va unida a la peripecia: la caída del personaje desde su condición elevada a la de mendigo maldito.

5.2. Pero, al mismo tiempo, la obra es también un prototipo del género policíaco, lo que los ingleses llaman whodunit: “una variedad de trama compleja dentro de la novela policíaca, en la que una especie de rompecabezas es su principal característica de interés. En este subgénero se proveen al lector los indicios acerca de la identidad del autor del delito, para que pueda deducirlo antes de la solución que se revela en las últimas páginas del libro. Por lo general la investigación suele ser realizada por un detective aficionado o profesional, frecuentemente excéntrico y erudito.” (Wikipedia s.v. Whodunit)

5.3. La obra es también un prototipo de la investigación psicoanalítica, en la que se trabaja por sacar a la luz lo que permanecía oculto, inconsciente. Este componente resulta ser una acción vergonzosa contra los propios padres: matar al padre y hacer el amor con la madre. Freud señalará que todos padecemos el complejo de Edipo, por lo que la terapia psicoanalítica es siempre paralela al desarrollo de Edipo rey.

6. Cuestiones políticas

6.1. En la obra no se cuestiona la monarquía, pero se ponen límites a su ejercicio, para que no degenere en tiranía (la arrogancia engendra al rey tirano).

6.2. Se defiende el derecho a la réplica de los que son acusados por el Poder (Creonte) y la independencia del poder religioso (Tiresias) respecto al profano.

 6.3. Se expone la brutalidad de la tortura, que fuerza a hablar al que desea guardar silencio.

7. Cuestiones éticas.

7.1. Se plantea la dificultad de juzgar a quienes hacen el mal creyendo hacer el bien. ¿Es malo quien hace el mal o solo quien lo comete a sabiendas?

7.2. ¿Es aceptable la pia fraus, la mentira piadosa, como parece creer Yocasta?

7.3. ¿Puede considerarse buena la búsqueda a cualquier precio de la Verdad, aunque produzca sufrimiento?

7.4. ¿Dónde acaba la providencia divina y empieza la libertad humana, y con ella la responsabilidad?

8. Certezas antropológicas ancestrales

8.1. La Tierra es el Rey, el Rey es la Tierra. La salud de la una depende de la del otro. Si la Tierra enferma, el rey está enfermo: hay que curarlo o amputarlo.

8.2. Hay que aplacar a las almas en pena. La muerte violenta de un hombre genera un fantasma vengativo. Si además es Rey, la Tierra toda queda herida.

8.3. Por tanto, quien la hace la paga. Quien mata a su padre y siembra en su propia madre debe ser castigado. No importa en qué condiciones haya tenido lugar la acción. No hay atenuantes.

8.4. La culpa se hereda. Los hijos deben pagar los pecados de sus padres. Un crimen grave (así, el rapto del niño Crisipo por Layo) supone una maldición que no se detendrá hasta la destrucción de toda la estirpe del criminal.

9. Cuestiones metafísicas

9.1. Natura ama esconderse (Heráclito). Las cosas pueden y suelen ser más complejas de lo que parecen: tienen su cara y su cruz. Cada objeto y personaje tienen su sombra, mayor cuanto más elevado sea quien la proyecta. El benefactor de la Patria puede ser al mismo tiempo el enemigo público número uno. El ciego es vidente. El criminal puede ser un santo.

9.2. La pérdida de todas las posesiones es también la pérdida de todas las ataduras, de todos los compromisos: la libertad. Freedom is just another name for nothing left to lose.

9.3. La vida humana es a menudo una ilusión, un sueño. Despertar de él es un trauma terrible. Pero es peor aún olvidar que vivimos en la apariencia y creer que hemos alcanzado una verdad definitiva, estable, absoluta.

9.4. Los mitos son modelos de la conducta humana: señalan patrones que tendemos a repetir de forma inconsciente. Conocerlos nos permite ser conscientes de la inercia que guía nuestro comportamiento: nos da una posibilidad (grande o pequeña) de cambiarlo, un punto de distancia – y nos permite comprendernos mejor, poniendo nuestra experiencia en relación con la experiencia ajena, con la tradición de la Humanidad.

9.5. Sentirse extraño, descubrirse distinto a lo que uno creía sobre sí mismo, es lo más común y normal del mundo. Los que no se asombran, tanto del mundo como de sí mismos, es porque no han abierto los ojos. Living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see.

jueves, 20 de octubre de 2011

Edipo soviético


Uno de los libros más notables de nuestra Biblioteca es el Edipo Rey de Sófocles, una obra a la que intentamos hacer justicia en la asignatura de Literatura Universal, que podéis cursar en 2º de Bachillerato. Su protagonista, Edipo, es un héroe que lucha por establecer la justicia y averiguar cuál es la verdadera naturaleza de las cosas. En esa investigación le aguarda, sin embargo, una pesada sorpresa: los dioses han decidido que Edipo cometa, sin saberlo, dos de las acciones más horrendas que puede llevar a cabo un ser humano...

La historia de Edipo se ha analizado desde muchos puntos de vista y ha inspirado muchísimas obras de arte, tanto literarias como musicales y pictóricas. Hoy vamos a recordar cómo la enfocó Vladimir Propp, un gran folklorista soviético, del que también puedes encontrar en la Biblioteca su gran obra Las raíces históricas del cuento popular.

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Uno de los folkloristas más influyentes del siglo XX es el soviético Vladimir Propp (1895-1970). En su obra Morfología del cuento popular (1928) demostró que los narradores de cuentos maravillosos (cuentos de hadas, fairy tales) siguen siempre, inconscientemente, una pauta o patrón, el mismo para todos los cuentos. Por tanto, estos no son creaciones autónomas, sino variaciones de un único esquema: la historia comienza siempre con una pérdida o catástrofe (la princesa es raptada, llega una peste, el sol desaparece del cielo), que da pie a la intervención del héroe protagonista. Éste emprende su misión, en el curso de la cual entra en contacto con el Donante: un personaje (un animal, una bruja, un difunto…) que le somete a una prueba (lucha con él, le hace preguntas, le encarga una misión complicada) y que, una vez superada ésta, le da ayuda y/o un objeto mágico. Logra así llegar hasta el antagonista (un mago malvado, un dragón, el diablo), que es el culpable de la desgracia que ha caído sobre el reino. A veces, el Donante es un personaje femenino relacionado con el villano (su hermana, su hija…) que, aunque al principio se enfrenta al héroe, acaba enamorándose de él y le revela algún punto débil del villano. Durante el combate, hay un momento en que el héroe parece derrotado, pero finalmente se repone, de forma sorprendente, y logra derrotar a su enemigo. Después, se dirige al reino con el bien precioso que el villano había secuestrado (una princesa, un objeto mágico, un tesoro), pero en el camino tiene que afrontar nuevos problemas: alguien (el villano, sus servidores) le persigue; un traidor se lo roba y se presenta en la corte como si fuera el verdadero héroe. Cuando el protagonista llega lo hace de incógnito, sin revelar su verdadera identidad. Se encuentra al usurpador ocupando el lugar que le correspondería, y debe desenmascararlo. Para ello, pasa una prueba que demuestra sin lugar a dudas que es él quien ha vencido al villano (por ejemplo, saca de un zurrón su cabeza). Finalmente, es reconocido, se casa con la princesa y sube al trono.

Muchos de estos elementos (Propp los llama funciones) pueden faltar, hay secuencias que pueden repetirse dos o más veces, y algunas funciones pueden ser sustituidas por otras —pero el esquema esencial problema-héroe-solución siempre es el mismo, y también el orden de los factores. Propp resumió su análisis en una larga expresión algebraica, que podemos comparar con un programa informático, lleno de expresiones del tipo (if…., goto…). Inventarse un cuento de hadas nuevo es como jugar una nueva partida en un juego milenario. El narrador tiene que dar nombres a los personajes y elegir en cada encrucijada la opción que mejor le venga (por ejemplo: ¿con qué pérdida iniciar el cuento? ¿Un mago maligno llega a la corte, hechiza la princesa y se la lleva consigo? ¿Un dragón llega al reino y destruye con su aliento flamígero los campos, exigiendo víctimas humanas para no destrozarlo todo? ¿Una extraña maldición hace que la magia deje de funcionar en el reino?).

Aunque Propp limitó su análisis a los cuentos de hadas rusos, el esquema que descubrió está también presente en infinidad de novelas, películas, cómics, etc. No es nada nuevo: desde pequeños sabemos que todas las historias de buenos y malos se parecen mucho entre sí. Por ejemplo: un grupo de terroristas (el villano) secuestra un edificio lleno de personas (pérdida); un policía de incógnito (el héroe) se encuentra por casualidad entre los rehenes; roba un arma y se esconde en los conductos de ventilación del edificio, hasta lograr localizar al jefe de los terroristas; en más de una ocasión parece que va a quedar derrotado (le hieren, le acorralan…), pero finalmente logra desarmar al enemigo y liberar a los rehenes. Sin embargo, a última hora un jefe de policía ambicioso le arrebata la gloria, presentándose en los periódicos y en la televisión como el responsable de la victoria… hasta que el héroe lo desenmascara hábilmente y lo deja en ridículo.

Los creadores de los librojuegos y los juegos de rol han tenido también muy en cuenta la obra de Propp. Unos y otros pueden considerarse variantes en vivo del esquema que él describió. Incluso se han creado páginas web en las que se puede generar automáticamente todos los cuentos que uno quiera, con sólo determinar qué elementos (funciones) de los fijados por Propp se van a combinar (http://www.brown.edu/Courses/FR0133/Fairytale_Generator/home.html; http://www.stonedragonpress.com/wicca_201/vladimir_propp/oral_tradition_00_a.html).

Aunque se le recuerda sobre todo por haber fijado este arquetipo o esquema formal de lo que es un cuento de hadas, Propp también se ocupó del contenido, al que dedicó otro gran libro, Las raíces históricas del cuento popular (1946). Según él, las narraciones populares sólo pueden entenderse aplicando la doctrina marxista según la cual la infraestructura (la manera en que está organizado el trabajo y la vida diaria dentro de una sociedad) determina y produce la superestructura (la cultura, las creencias, el arte). Los cuentos populares (entre ellos, la historia de Edipo) nacen para describir aspectos importantes de la vida del pueblo. Sin embargo, la correspondencia entre las condiciones socioeconómicas y lo que pasa en las historias no es directa y transparente, sino dialéctica. Cuando las condiciones de vida de un pueblo cambian (por ejemplo, cuando pasa de ser nómada a ser sedentario, o de vivir en palafitos a vivir en cabañas, de vivir en las montañas a vivir en la llanura) no descarta sin más los cuentos que tenía, sino que los adapta. Por eso, los cuentos tiene que ver con las condiciones actuales de vida del pueblo, pero también con condiciones que se dieron en el pasado pero ya no son válidas. Este tipo de compromisos entre el presente y el pasado es el que genera, según Propp, muchos de los elementos maravillosos y sorprendentes de los cuentos.

Dentro de las narraciones populares, Propp se interesó especialmente por la leyenda que nos ocupa. En su libro Edipo a la luz del folklore (1944) propuso una interesante interpretación de la misma. Según él, la historia de Edipo surge de la mezcla de dos formas distintas de organizar la sucesión dentro de un sistema monárquico:

1. En la primera, más antigua, el trono va ligado a la hija mayor del rey (sistema matrilineal). Por eso, el trono queda en manos de alguien externo a la familia: el yerno del rey.
2. En la segunda, más reciente, hereda la corona el hijo mayor del rey (sistema patriarcal).

En el cuento de hadas típico, el sistema de sucesión es matrilineal: el héroe llega a un reino donde hay problemas, los soluciona y recibe a cambio la mano de la princesa, convirtiéndose en heredero del trono. A veces, la sucesión aparece suavizada: el rey se queda con la mitad del reino y da la otra al héroe, su yerno. Otras veces, es muy violenta: el rey, celoso, se opone al héroe con todas sus fuerzas, y al final el héroe tiene que matarlo.

El cuento de Edipo surge cuando se superponen en una sola las dos historias: Edipo gana el trono de Tebas porque es el héroe que mata al monstruo (esfinge) y se casa con la princesa (Yocasta) [sistema matrilineal]; pero al mismo tiempo era de todas formas el heredero, porque era el hijo del rey y estaba destinado a sucederlo a su muerte (que él mismo provoca).