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miércoles, 21 de mayo de 2014

La Rima del Viejo Marinero (Samuel T. Coleridge)


Samuel Taylor Coleridge escribe La rima del viejo marinero a finales del siglo XVIII, en un momento de colaboración creativa con otro poeta inglés William Wordsworth. Ambos introducen el romanticismo en la literatura inglesa.

Coleridge, a diferencia de Wordsword, que se inspira en las cosas sencillas de la vida cotidiana, acude al misterio, a lo sobrenatural; pero lo hace humanizándolo, acercándolo al lector de manera que resulte creíble.

El poema relata la historia de un marinero en un largo viaje por el mar. Lo que hubiera sido una travesía normal, con las vicisitudes propias de una navegación prolongada, se torna en una experiencia trágica. Un marinero, sin motivo aparente, mata a un albatros que aparece. Sus compañeros lo culpan porque el ave es símbolo de buenos augurios.

Cuando el viento se calma y escasea el agua, la tripulación condena al marinero a colgar de su cuello al albatros, para expiar su error.

El barco tiene un encuentro fantasmal con la muerte y la muerte-en-vida que se juegan a los dados el destino de los navegantes. La segunda consigue solamente al marinero, que tiene que convivir con los cuerpos de sus compañeros fallecidos.

Aparece en él el sentimiento de culpa y bendice a las criaturas naturales. A partir de ahí cae el albatros de su cuello y un ermitaño le absuelve. Su penitencia consistirá en contar su historia, que es precisamente lo que hace en el poema con un invitado de una boda.

El simbolismo está presente en todo el poema. Es un viaje iniciático donde el protagonista se reencuentra con la naturaleza, con las criaturas creadas, descubre su valor y aprende a respetarlas. Todo envuelto en culpabilidad, castigo y redención, con imágenes evocadoras y una atmósfera sobrenatural, pero enormemente realista.

Tanto en literatura como en música se pueden encontrar obras inspiradas en La rima del viejo marinero. Así Charles Baudelaire, el poeta más representativo del simbolismo francés, compone el poema Albatros, mucho menos extenso que el de Coleridge (consta solo de cuatro cuartetos en  alejandrinos) apoyándose en él.

El albatros de Baudelaire encarna al poeta romántico y los marineros a la sociedad. Cuando esos pájaros están volando son grandiosos, son reyes del cielo, al igual que el poeta cuando compone libre. Pero los marineros se aburren y cazan albatros por divertimento, sin que ellos les hayan dado ninguna razón, son simples compañeros de viaje; del mismo modo, la sociedad ataca, se burla, critica al poeta, al que no comprende.

El mundo en el que se desenvuelve el poeta nada tiene que ver con el mundo de los demás, y si bien en ese su mundo él es el príncipe y se mueve con soltura y grandeza, cuando se ve obligado a descender al mundo material se vuelve torpe, inseguro, débil y hasta grotesco. Sus grandes alas, es decir, la imaginación, lo que le hace libre en el cielo, de nada le sirve en la tierra; el poeta solo es un estorbo en una sociedad materialista con la que no se identifica. Se siente perdido y no conoce otras armas que la inspiración, los sentimientos, las emociones, inútiles para enfrentarse a la incomprensión de los que no comparten su cielo y están dispuestos a acabar con él por simple placer, menospreciando el valor de los diferentes.

Iron Maiden en su quinto álbum Powerslave de 1984, considerado por muchos el mejor de la historia del heavy metal, hace un homenaje al poema de Coleridge en la canción The Rime of the Ancient Mariner. Es el tema más largo del grupo, y en él se encuentran dos aparentes opuestos: el metal y la poesía, fusionados con acierto para lograr una potente canción. Todo un referente a la hora de mezclar heavy y lírica.

Steve Harris se plantea recuperar la estética romántica, recontextualizándola en una pieza musical que recrea la atmósfera del romanticismo, y que evoca la ambientación fantástica y sobrenatural que caracterizó a aquel.

El poema de Harris resume la trama del original, pero conserva su estructura. Incluso incluye dos estrofas extraídas literalmente del de Coleridge.

Utiliza recursos musicales para transcribir lo más fielmente posible la intención del poeta. Así en los versos 75 y 76 incorpora varias voces, que sugieren el papel del tercer narrador del poema original. Destaca la percusión cuando la muerte se acerca, a modo de los latidos de los corazones de los marineros que se aceleran; mientras permanece en silencio en el momento de la muerte. Pone los distintos elementos de expresión musical, al servicio de una interpretación fidedigna de la obra original.


Otro ejemplo de canción con inspiración en este poema lo representa el tema Echoes de Pink Floyd. Es una composición de más de veintitrés minutos de su álbum Meddle (1971), en la que participaron los cuatro componentes que en ese momento formaban el grupo.

Comienza nombrando al albatros y trata sobre la soledad que puede sentir el hombre en cualquier medio.

Terminaré evocando el poema pensando que quizás mañana nos despertaremos más tristes, pero más sabios.

Irene Camacho García

viernes, 4 de abril de 2014

Imágenes de mujer: Woman (John Lennon)



Irene Rocío Camacho García. 2ºCB

La otra mitad del cielo de John Lennon




For the other half of the sky. 

Woman, I can hardly express,
My mixed emotion at my thoughtlessness,
After all I'm forever in your debt,
And, woman, I will try to express,
My inner feelings and thankfulness,
For showing me the meaning of success.

Woman, I know you understand
The little child inside the man,
Please, remember my life is in your hands,
And, woman, hold me close to your heart,
However distant, don't keep us apart,
After all it is written in the stars.

Woman please let me explain,
I never meant to cause you sorrow or pain,
So let me tell you again and again and again,

I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah) now and forever,
I love you (yeah, yeah)....

Para la otra mitad del cielo.

Mujer, apenas puedo expresar,
Mis sentimientos encontrados en mi inconsciencia.

 Después de todo, te estaré por siempre en deuda,
Y, mujer, intentaré expresar
Lo que siento por dentro y mi agradecimiento
Por mostrarme el significado del éxito.

Mujer, sé que entiendes
Al niño pequeño dentro del hombre.

Por favor, recuerda que mi vida está en tus manos,
Y, mujer, tenme cerca de tu corazón,
Por muy distantes que estemos, jamás te apartes de mí.
Después de todo, está escrito en las estrellas.

Mujer, por favor, déjame explicarte,
Nunca quise causarte pena o dolor,
Así que déjame una y otra y una y otra vez decirte,


Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí) ahora y por siempre,
Te amo (sí, sí)...

Woman es una canción compuesta e interpretada por  John Lennon en el mismo año de su muerte, 1980.

Estamos ante uno de los músicos más influyentes del siglo XX. Triunfó como fundador y componente del grupo The Beatles desde finales de la década de 1950 hasta finales de los 60. La huella musical de la banda aún persiste, ya que su música no sólo era agradable para el oído, hacía pensar sobre temas olvidados e inspiraba nuevas formas de ver el mundo.  Disfrutaban de la vida, de la libertad, pero luchaban contra el puritanismo de la sociedad y se convirtieron en iconos de una generación trasgresora, sensibilizada con los problemas de su tiempo y que se quería hacer oír.

La vida de John cambia desde que conoce a Yoko Ono, una aristócrata japonesa que forma parte del grupo vanguardista Fluxus, cuyo objetivo es crear por puro entretenimiento, sin buscar la perfección técnica, ni aspirar al  talento.

Rompe con su mujer Cynthia y  su primer hijo Julian  y centra cada vez más su vida en torno a Yoko, sobre todo tras la separación del grupo The Beatles, de la que se hace responsable a la japonesa.

Yoko sabe calmar sus ansiedades, sus angustias y sus depresiones. Ella es una convencida feminista y una activa pacifista, y Lennon la sigue. Se enfrentan a gobiernos, como el estadounidense o el británico, se manifiestan pacíficamente contra guerras e injusticias, defienden los derechos de las minorías. En el mundo que crean entre ambos,  John es el soldado que sigue a su capitán, convencido de que va por el camino correcto.

Su vida como pareja no fue fácil, tuvieron que asistir a terapia y llegaron a separarse un tiempo. Pero ella era la única mujer a la que él había amado y respetado, y cuando lo asesinaron seguía a su lado.

Desde que está con Yoko, cambia su actitud ante la vida y su carrera deja de ser su prioridad, pero su proceso creativo no se detiene. De esta época son discos como Imagine o el tema Whatever gets you through the night, que interpreta con Elton John. En 1975 nace Sean, el único hijo de la pareja.  John desaparece del panorama musical y se centra en su vida familiar. Quiere disfrutar de este hijo más de lo que lo hizo del primero, y se queda en  casa cuidándolo. Mientras Yoko se ocupa de las finanzas y negocios familiares.

Un viaje en velero a las Bermudas cinco años después despierta otra vez sus ansias creadoras. En las tres semanas que está allí con su hijo  surge el álbum  Double Fantasy, en el que está incluida Woman.  Es feliz, confiesa que la experiencia de la paternidad le ha devuelto el espíritu, y surgen canciones sin pretensiones políticas, sin experimentos  musicales. Disfruta otra vez creando,  sus letras siguen cargadas de mensajes, pero ahora son sobre las cosas que lo rodean, sobre su hijo, sobre el paso del tiempo, sobre los recuerdos de las mujeres que le habían marcado, sobre el miedo de perder a su mujer.

Las letras eran de máxima importancia para Lennon. Dejan entrever tanto su sentido del humor como su formación literaria. Entre sus libros favoritos estaba  Alicia en el país de las maravillas y en su madurez se siente atraído por el surrealismo y las vanguardias, influido también por Yoko. Le gustan los juegos de palabras, encontrar nuevos sentidos para ellas y las imágenes que sugieren. Esto influye en  su manera de componer, pues inicia el proceso partiendo de versos o frases con musicalidad propia.

Continuaba hasta donde podía llevarle el verso inicial, según él cada canción que escribía era casi una tortura, intentando encontrar acordes que siguieran el hilo de la canción. Su esfuerzo en el proceso creador era muy grande, pero el resultado, como se aprecia en Woman, son temas “circulares”, con una lógica propia,  que configuran una estructura en la que todo encaja.

El álbum  Double Fantasy  fue publicado con canciones de Lennon y Yoko Ono, decían que  cantaban el uno para el otro. Fue recibido con mucho interés y la muerte del cantante un mesdespués de su lanzamiento disparó las ventas. Los siguientes singles extraídos del álbum, Woman y Watching The Wheels, se convertirían también en éxitos.

 fue la última gran canción de John Lennon. Como curiosidad, cabe decir que en las sesiones de grabación la nombraban como “la de los Beatles”. Fue concebida como una oda a su mujer, y por extensión a la mujer en general; un canto de alabanza y de reconocimiento por lo que supone en su vida. Decía que era una versión más madura de Girl, la canción que había hecho  para su  grupo en 1965 junto con Paul McCartney.

La canción comienza con un susurro de John que podemos traducir como “para la otra mitad del cielo”.  Continúa con frases en las que le sigue expresando su amor: “por siempre te viviré agradecido, por enseñarme el significado del éxito. Yo sé que tú comprendes que hay un niño dentro de de cada hombre. Por favor, recuerda que mi vida está en tus manos, tenme cerca de tu corazón, y por muy distantes que estemos, jamás te apartes de mí”.

Otra de las canciones del álbum en la que también aparecen versos inspirados y dedicados a su mujer es Just Like (Starting over): “te amo ahora y siempre, siempre que te veo, es como enamorarme de ti otra vez, como comenzar de nuevo. Hemos hecho el amor todos los días, pero comencemos de nuevo, volemos hacia otro lugar nosotros solos. Vámonos lejos donde estemos solos, como al principio”.

Analizando la canción, esta está compuesta por cuatro estrofas y un estribillo que se repite. Hay anáfora al principio de todas las estrofas, de la palabra “mujer”, para poner de relieve su importancia.

En la primera estrofa manifiesta dudas sobre si va a ser capaz de expresar todos los sentimientos que tenía hacia su mujer. Con el pleonasmo “sentimientos internos” refuerza la idea de la profundidad de lo que siente.

Con la segunda deja patente que es lo más importante de su vida. Aparece la palabra “niño”, evocando quizás la añoranza que tuvo de una madre en la infancia que se ocupara de él. Termina con una referencia a que es el destino (“está escrito en las estrellas”), una fuerza superior quien los mantiene unidos y contra la que  las adversidades terrenales nada pueden. En el verso anterior con la paradoja “la distancia no nos mantiene separados” parece también expresar la idea de que no hay  nada que lo pueda separar de ella.

Pide disculpas en la breve tercera estrofa por los errores que haya podido cometer y en la cuarta repite el argumento básico del texto: el amor eterno que le profesa, repitiendo tres veces los mismos versos, para darte fuerza al sentimiento.

Él no dudaba en reconocer siempre lo importante que era ella en todos los ámbitos de su vida. Preguntado por Imagine, su canción más premiada y conocida, respondió que se tendría que acreditar como de Lennon / Ono, porque gran parte de ella la había compuesto su mujer.

Queda patente que la vida del músico no fue la mismo desde que conoció a Yoko. Ella cambió su pensamiento, le ayudó a controlar las drogas y condujo su carrera. Tras su muerte, siguió controlando su legado y su memoria.

Es una balada que ha quedado entre las más importantes del siglo XX. Un hombre que empezó maltratando a las mujeres terminó siendo y viviendo como feminista. No quería que hubiera dudas sobre quién había sido la causante de todo: su mujer, la mujer.

La había seguido en sus cruzadas y la hizo indispensable en su vida. Afirmó: “Yoko inspira toda esta creación en mí. No es que ella me inspire las canciones. Ella me inspira”.

Si como dijo Lennon la mujer es la mitad del cielo,  como mujeres tomemos la frase como himno y reivindiquemos la parte del cielo que nos toca. No cedamos ni un trocito a los que no quieran reconocer el derecho que tenemos todas a estar ahí.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Jim Morrison y Edipo Rey (Irene Camacho)


Como en otras ocasiones, tenemos la suerte de que Irene nos lleve por algunos de los vericuetos más interesantes de la literatura universal. Esta vez, nos cuenta la historia de una conexión imprevista: la que une el Edipo Rey de Sófocles, vía Freud, con una de las canciones más notables de la década de los sesenta.

*  

The End es uno de los grandes éxitos del grupo estadounidense The Doors. Estos, en sus primeros años de carrera, cuando ya empezaban a ser reconocidos, tocaron en un bar de California, el Whiskey a Go Go. Al no aparecer por allí el vocalista del grupo, Jim Morrison, Ray Manzarek, el teclista, fue a buscarlo. Lo encontró en un motel, bajo los efectos del LSD y decidido a no actuar aquella noche. Sin embargo, su compañero logró convencerle diciéndole "vamos a darle a Tanzini" (el propietario del Whiskey a Go Go) "algo para recordar".

Ray no se equivocaba. Cerrando el concierto, Jim, influido por Freud,  añadió su propia versión del Edipo Rey a The End:

Father?
Yes, son?
I want to kill you…
Mother?
I want to fuck you!

Esto fue una sorpresa para todos  los asistentes al concierto y causó un tremendo enfado en el dueño del local, que lo expulsó y despidió. Sin embargo, una de las personas que se encontraban esa noche allí era el dueño de la discográfica Elektra, Jac Holzman, que les propuso grabar un disco.

Esta misma represión que The Doors sufrió por parte de Tanzini también la sufre cada individuo cuando reconoce esos sentimientos y como Edipo quisiéramos “arrancarnos los ojos” (sacar de nosotros ese sentimiento) que la sociedad nos ha enseñado a reprimir.

Más tarde, The Doors incluye The End en su álbum debut, incorporando el pasaje edípico, esta vez censurado:

The killer awoke before dawn, 
he put his boots on.
He took a face from the ancient gallery 
And he walked on down the hall.
He went into the room where his sister lived, 

and then he paid a visit to his brother, and then he 
he walked on down the hall, and 
and he came to a door...and he looked inside 
—Father? —Yes, son? —I want to kill you!
Mother...I want to...fuck you!


Así, cuando llega a las últimas frases, Jim grita a modo de censura, ya que la referencia explícita a querer tener relaciones sexuales con su madre podría no ser muy bien aceptada socialmente.

El propio Morrison hablando de The End declaró "veo que podría ser un adiós a la infancia", haciendo una clara referencia al complejo de Edipo, del que nos "despedimos" según Freud al ir creciendo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Si vas a Ítaca (Irene Camacho)


En la entrada anterior recogíamos el poema de Constantinos Cavafis Ítaca, en la traducción de Anna Pothitou y Rafael Herrera. Hoy Irene, alumna de Literatura Universal, nos invita a leerlo con detenimiento: 


Constantino Cavafis nació en 1863 en Alejandría (Egipto), lugar donde también murió. El temprano fallecimiento de su padre, un rico comerciante de Constantinopla, provoca que la familia emigre a Gran Bretaña. Allí Cavafis aprende inglés y toma contacto con la literatura clásica inglesa.

Tras varios cambios más de residencia, ya adulto, se instala definitivamente en Alejandría; donde trabaja como funcionario, periodista y corredor de bolsa. Junto a esta vida organizada, coexisten en él la turbación que le produce su homosexualidad y una inquietud constante por la creación literaria.

Empieza a escribir poemas muy joven; aunque nunca quiso publicarlos de forma comercial, porque pensaba que ello le restaría independencia intelectual. Los editaba y regalaba a familiares y amigos.

Su afán por la perfección le hacía corregir incesantemente sus versos. Sólo consideró acabados 154 poemas, que se recogen como Poemas canónicos, y que se publicaron por primera vez en 1935, dos años después de su muerte. Los que el autor juzgaba inacabados se publicaron más tarde.

En el resto de Europa fue E. M. Foster quien divulgó su poesía, traduciéndola al inglés. A pesar de no tener una obra extensa, es considerado el poeta griego más importante del siglo XX, y uno de los más influyentes de la poesía moderna.

Ítaca es un poema, publicado en 1911. Estamos analizando una traducción de Anna Pothitou y Rafael Herrera, de 2003, que sigue el esquema métrico del original. Se compone de cinco estrofas, con número de versos variables (12-11-7-3-3).

La sencillez del tema elegido (el regreso tras un largo viaje a la tierra deseada) y el hecho de que estén escritos con un lenguaje coloquial huyendo de la retórica ayudan al autor a trasmitir el mensaje con facilidad: la importancia de disfrutar y aprovechar cada momento de nuestra vida (Carpe Diem).

Llama la atención que el narrador, el mismo poeta, se dirija a los lectores en la forma verbal de imperativo de segunda persona, como si impusiera cómo se han de hacer las cosas. El título del poema, Ítaca, y su evocación a la mítica Odisea denotan el deseo del autor de mostrar que el mensaje es atemporal.

Todo él es una alegoría donde Ítaca es la meta a conseguir y el viaje trasciende lo meramente físico, representando el camino interior que recorremos en la vida.

Encuentro tres partes diferenciadas en el texto. La primera coincide con la primera estrofa y presenta el tema: el viaje hacia Ítaca, como la meta que queremos lograr. Recomienda con qué actitud hay que afrontarlo: sin temor a las vicisitudes, metafóricamente representadas por Lestrigones, Cíclopes y Poseidón, monstruos mitológicos enemigos de Ulises en el libro de Homero. Otra metáfora que se repite en la estrofa es camino, como símbolo de nuestro recorrido en la vida Otros recursos destacables en estos primeros versos son el asíndeton (sea largo, lleno de peripecias, lleno de saberes), hipérbaton (si selecta es la emoción) y el paralelismo entre los versos 4-5 y los 9-10. Nos anuncia también que las dificultades no aparecerán ante nosotros si nuestro pensamiento y emociones son elevados y si no es que ya los llevas en tu alma; es decir, que los conflictos externos vienen provocados por otros internos y que desde nuestro interior los podemos hacer desaparecer.

Con la segunda estrofa nos encontramos la parte segunda del poema. Versa sobre cómo ha de ser el camino. Pide que sea largo, metáfora de vida prolongada en el tiempo y en acontecimientos. Otras metáforas a destacar serían mañanas de verano como momentos buenos, puertos vistos por primera vez que representan las experiencias nuevas. Éstos tienen que ser momentos de gozo para el lector y los ha de saber aprovechar. Las siguientes metáforas inducen al lector a detenerse en los comercios fenicios, como lugares de lujo y a comprar lujosas mercancías y aromas, símbolos de placeres, lujo y belleza, de los que haya que disfrutar. Encabalgamientos hay varios en el poema. Un ejemplo es el que se encuentra entre los versos 14 y 15 (mañanas de verano / en las que…). Igualmente exhorta a visitar ciudades egipcias, metáfora de lugares de sabiduría, para enriquecer el espíritu con el conocimiento.

Las tres últimas estrofas representan la tercera parte del poema: el final del viaje. Es la más profunda y recoge la esencia del texto. Hay que llegar a Ítaca, pero sin prisas, disfrutando y enriqueciéndonos con cada momento. Ítaca fue el comienzo y será el fin, es lo que ha movido nuestra vida, es nuestro objetivo; pero lo realmente importantes es lo que hemos vivido, lo que hemos disfrutado en el camino. Por eso hay que alcanzarla ricos de las cosas que la vida nos ha ido dando; de experiencias, deleites y aprendizajes. No necesitamos que Ítaca nos aporte nada más; ha sido el motor de todo y lo que originó la partida.

En estas estrofas abundan las personificaciones atribuidas a Ítaca (las riquezas te las traiga, te ha dado y no te ha engañado). Siguen también apareciendo metáforas (echar el ancla = alcanzar el objetivo, riquezas = gozos y viaje hermoso = buenos momentos). Aparece igualmente hipérbaton en llegar allí es tu objetivo.

Resumo estas ideas finales del poema diciendo que el pensamiento de alcanzar la meta es el que nos mueve; pero no hay que aplazar la dicha hasta alcanzarla. Tenemos que saber aprovechar el momento, las Ítacas que se nos cruzan en el camino. Así todo habrá tenido sentido, y en el puerto deseado miraremos hacia atrás y el viaje habrá merecido la pena; nuestra vida habrá sido dichosa.

Cavafis ha tenido una influencia determinante en otros escritores. Destacaremos al novelista británico Lawrence Durrell y los poetas novísimos españoles, especialmente José María Álvarez.

Sin duda es Luis Cernuda en su poema Peregrino del libro Desolación de la Quimera (1962) el que con mayor claridad hace referencia a esta Ítaca de Cavafis.

La adaptación más destacada de este poema la encontramos en la música. Lluis Llach en su álbum Viaje a Ítaca (1975) presenta una canción compuesta sobre la versión catalana del poema de Carles Riba, que ocupa toda la cara A del disco y logró un éxito considerable. Llach estructura su canción en tres estrofas, de las cuales la primera copia los versos de Cavafis. En la mayoría de sus actuaciones se limita a cantar sólo la primera parte; precisamente la síntesis del texto del poeta griego. Su versión proporciona una visión más política y social que la original, considerando el trayecto como una lucha hacia la libertad.

Joan Manuel Serrat ha recitado en numerosas ocasiones en sus conciertos este poema, en muestra de su reconocimiento.

Más recientemente un autor menos conocido llamado Rand Cardona ha publicado un CD llamado Triple Personalidad en el que incluye una canción, Ítaca, basada en el poema de Cavafis. Así vemos que sigue manteniéndose el propósito original del poeta: la atemporalidad de la idea de su concepción de la vida. Seguramente sus versos seguirán inspirando a otros autores y podremos seguir encontrando otras bellas Ítacas.

Irene Rocío Camacho García



a

lunes, 29 de octubre de 2012

Dos églogas psicodélicas


I. ACTO PRIMERO: TEÓCRITO PASEA POR ALEJANDRÍA




Cuando Teócrito paseaba por las calles de Alejandría allá en el siglo III a. C., quizás evocando paisajes de su Siracusa natal, mientras componía en un género lírico al que hasta entonces nadie había dado forma, ¿supondría que a ese género acudirían poetas en todos los momentos literarios posteriores para estructurar sus obras? ¿Pudo pensar tal vez que su sombra se alargaría hasta la música que ha marcado el siglo XX?


Tomando como inspiración la sencillez de la vida rural y con la base folclórica de los cantos de pastores, Teócrito escribió Idilios, un libro donde agrupa poemas de carácter bucólico, extensión variable y temática amorosa. Sus protagonistas son pastores que se desenvuelven en una naturaleza idealizada, donde viven con sencillez y cantan al amor. Había compuesto las primeras églogas con las características que las conocemos hasta hoy.

La temática principal de este género es el amor, ambientado en paisajes que el poeta describe exaltando los elementos naturales. También el canto, la música y el deleite que proporcionan tienen un hueco entre los contenidos de las églogas.

La palabra égloga viene del griego ἐκλογή (eklogē. «pieza escogida»), queriendo expresar que se trata de una composición notable. Surge en un contexto histórico de expansión urbana. Como contraposición a los inconvenientes de la vida en la urbe, la égloga muestra como idílico el entorno rural.

II. ACTO SEGUNDO: CAMPOS DE FRESA



El anhelo de volver a una época mejor, al momento de su infancia en Liverpool, compartiendo juegos con sus amigos en el patio de un viejo orfanato cercano a su casa llamado Strawberry Field, condujo a John Lennon a componer una canción, originalmente en do mayor, casi con el mismo nombre: Strawberry Fields Forever; con rasgos de égloga, intimista y, como él definía, tal vez psicoanalítica.

Lennon estaba pasando un mal momento personal y profesional cuando empezó a esbozar los primeros versos de la canción. Tuvo que pasar por numerosas versiones hasta llegar a la definitiva. Nosotros la conocemos así:

Déjame llevarte porque voy a los campos de fresa. 
Nada es real y no hay nada por lo que preocuparse. 
 Campos de fresa para siempre. 

Es fácil vivir con los ojos cerrados 
sin comprender nada de lo que ves. 
Resulta difícil ser alguien, 
pero todo sale bien, 
a mí no me importa demasiado. 

Déjame llevarte porque voy a los campos de fresa. 
Nada es real y no hay nada por lo que preocuparse. 
Campos de fresa para siempre. 

Creo que no hay nadie en mi árbol, 
o sea que debe de ser alto o bajo 
para que no puedas sintonizar. 
Pero está bien, es decir, creo que no está del todo mal. 

Déjame llevarte porque voy a los campos de fresa. 
 Nada es real y no hay nada por lo que preocuparse . 
Campos de fresa para siempre. 

Siempre, no a veces, creo que soy yo, 
pero sé cuando es un sueño. 
Creo que sé cuando quiero decir “sí”, 
pero es totalmente falso es decir, 
no creo estar de acuerdo. 

Déjame llevarte porque voy a los campos de fresa. 
Nada es real y no hay nada por lo que preocuparse. 
Campos de fresa para siempre. 

Que la estructura formal de la letra de la canción sea un monólogo ya recuerda uno de los principales rasgos literarios de la poesía bucólica: frente a la narración, el poeta prefiere el diálogo o monólogo para contar en primera persona sus pensamientos y vivencias. También se aprecia la significación alegórica propia del género: el título de la canción representa un lugar real de su infancia, pero lo que era una vieja casa usada como orfanato en un suburbio de Liverpool se muestra como un sitio idílico, el locus amoenus al que el autor siempre quiere regresar: Déjame llevarte porque voy a los campos de fresa. Campos de fresa para siempre.

En los primeros versos expresa cómo cerrando los ojos a la realidad todo sale bien, quizás como él vivía cuando era niño o como hacían los pastores, trascendiendo el paraje hostil que les rodea y buscando con la imaginación sitios irreales: Nada es real allí, donde todo sale bien y no hay nada por lo que preocuparse.

Hacia la mitad de la composición utiliza un motivo recurrente en la poesía bucólica: el arbore sub quadam («bajo un árbol cualquiera»), estampa en la que el pastor descansa a la sombra de un árbol mientras se inspira y canta. Para Lennon su árbol es inaccesible: Creo que no hay nadie en mi árbol, o sea que debe de ser alto o bajo, para que no puedas sintonizar. Con esto expresa lo diferente a los demás que se siente, él mismo dijo que debía de estar loco o ser un genio porque nadie lograba estar en su onda.

Intenta el Beatle expresarse a sí mismo, comunicar su propia filosofía, pero en los versos del final surgen dudas. Quiere describir lo que siente, cómo se siente, cómo se lleva sintiendo desde siempre, pero a veces no está muy seguro: Creo que sé cuando quiero decir sí, pero es totalmente falso. La canción se torna surrealista, contradictoria como sus pensamientos; aunque acaba encontrando la meta en los campos de fresa como lugar dorado, lugar de juventud, irreal, pero auténtico y, quizás, el mejor y único destino.

III. ACTO TERCERO: GRANTCHESTER MEADOWS 



Con abundantes connotaciones bucólicas encontramos en el doble álbum de Pink Floyd Ummagumma una tranquila canción, Grantchester Meadows, de inspiración folk y compuesta por Roger Waters.

Cantos de pájaros suenan de fondo en toda la composición y, junto al sonido de la guitarra acústica, ayudan a visualizar el paisaje onírico que describe, típico de la poesía bucólica. La traducción al castellano de la letra sería:

Viento helado de la noche, vete, este no es tu dominio.
En el cielo se oía llorar a un pájaro.
Murmullos de mañana nublada y suaves sonidos de agitación
desmienten el silencio sepulcral que había a su alrededor.

Escucha la alondra y escucha el ladrido
del zorro oscuro metido en la madriguera.
Mira el chapoteo del martín pescador centelleando al agua.
Y un río verde se desliza invisible bajo los árboles,
riendo a su paso a través del verano interminable de camino al mar.

En la pradera de agua perezosa me acuesto.
A mi alrededor, copos dorados de sol caen sobre el suelo.
Disfrutando a la luz del sol de una tarde que se va
trayendo sonidos del ayer a este lugar de la ciudad.

Escucha la alondra y escucha el ladrido
del zorro oscuro metido en la madriguera.
Mira el chapoteo del martín pescador centelleando al agua.
Y un río verde se desliza invisible bajo los árboles,
riendo a su paso a través del verano interminable de camino al mar.

En la pradera de agua perezosa me acuesto.
A mi alrededor, copos dorados de sol caen sobre el suelo.
Disfrutando a la luz del sol de una tarde que se va
trayendo sonidos del ayer a mi habitación en la ciudad.

Escucha la alondra y escucha el ladrido
del zorro oscuro metido en la madriguera.
Mira el chapoteo del martín pescador centelleando al agua.
Y un río verde se desliza invisible bajo los árboles,
riendo a su paso a través del verano interminable de camino al mar.

Aparece nuevamente el lugar real, Grantchester, como punto de partida al lugar idílico. Su autor pasa la infancia con su madre en Cambridge, al haber fallecido su padre en la guerra. Cerca de allí se encuentra esta pequeña aldea a la que acuden los lugareños y visitantes a hacer picnic en sus prados. Resulta un lugar familiar para otros miembros del grupo, que han compartido experiencias en esas praderas.

El escenario campestre propio de la égloga aparece reflejado en los términos de animales (alondra, zorro, martín pescador) y en la exaltación de elementos de la naturaleza (río, pradera, árboles…) que localizamos en casi cada verso, apoyándose en numerosos adjetivos y en verbos como chapotear o ladrar, que ayudan a imaginarse nuevamente el locus amoenus o lugar propicio para el gozo y el amor.

Roger Waters atribuye cualidades humanas a seres inanimados: Agua perezosa, río… riendo a su paso, para engrandecer esos accidentes naturales ante el oyente.

El primer verso en tono imperativo aleja al viento para que no perturbe lo ideal del paisaje y del momento. Solo sonidos como cantos o chapoteos de aves, además de ríos deslizándose baja tranquilos árboles pueden adornar las praderas de Grantchester. Queriendo huir de las preocupaciones de la ciudad, como aquellos primeros poetas bucólicos, Waters alude a este lugar de la ciudad, como antítesis a todo lo que ella representa; donde el placer se consigue con los mismos elementos que hay en la naturaleza y que embargan los sentidos, como sonidos de agua y atardeceres dorados; al contrario de los vicios que dominan la vida urbana.

No olvidemos que en el momento de componer la canción Syd Barrett, uno de los fundadores del grupo, sufre un gran deterioro por su abuso de las drogas. Llama la atención, oyendo detenidamente la canción, que si la primera vez dice:  en este lugar de la ciudad, cuando repite el verso lo cambia por: en mi lugar (habitación) de la ciudad, por ser su sitio, con el que se va identificando cada vez más mientras lo describe.

IV. CODA


Con la ayuda de estas canciones hemos podido comprobar cómo las églogas siguen presentes en el arte. Como medio de expresión son válidas para cualquier hombre, en cualquier momento de la historia y de su historia, atemporal como los sentimientos, atemporal como la belleza.

V. BIBLIOGRAFÍA 

  1. http://www.mcnarte.com/app-arte/do/show?key=literatura-bucolica 
  2. Manuel Mañas, «Sanctius Brocensis, 'El Brocense'», en la revista Alcántara, nº 61-62, 2005.
  3. http://www.telecable.es/personales/garcilaso/genero.htm
  4. http://unpaseoconlosbeatles.blogspot.com.es/2010/11/strawberry-fields-forever-analisis.html 
  5. http://www.azlyrics.com/lyrics/pinkfloyd/grantchestermeadows.html 
  6. http://www.wikipedia.org entradas: 

Irene Rocío Camacho García 1ºC de Bachillerato 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Canciones que son libros: tres rostros de Penélope


CANCIONES INSPIRADAS EN EL MUNDO CLÁSICO

Cara A: Penélope

Los personajes clásicos siguen teniendo en la actualidad vigencia, además de por la huella que han dejado en la historia, porque siguen siendo inspiración en otras ramas del arte. Así, letras de canciones de hoy en día se basan en estos personajes; y un buen ejemplo lo tenemos con Penélope, esposa de Ulises, que se encuentra visible en tres canciones en castellano relativamente recientes: Penélope, de Joan Manuel Serrat; Ana y el mar (Naturaleza muerta), de Mecano; y El Muelle de San Blas, de Maná.

Penélope es uno de los principales personajes de la Odisea, y también aparece en la Iliada, consideradas como las obras más importantes de la literatura clásica griega. Era prima de Helena y sus padres, Icario y Tindáreo, eran hermanos, príncipes de Esparta. Ulises, rey de Ítaca, acude a Esparta atraído por la belleza de Helena, para pedirla como esposa; pero las cualidades de la joven han convocado a tantos pretendientes, que se podría originar una guerra. Es entonces cuando Ulises urde un plan para evitar la contienda: el elegido por Helena deberá ser respetado por los demás, quienes le prometerán ayuda para conservarla a su lado. Helena elige a Menelao como marido y, cuando Ulises se dispone a dejar la corte, conoce a Penélope, que ha venido a aconsejar a su prima en su decisión, y se enamoran a primera vista. Parten para Ítaca, pero pronto tendrán que separarse. El príncipe troyano Paris rapta a Helena y su marido convoca a todos los príncipes griegos para que acudan en su ayuda. Ulises se ve obligado a cumplir su promesa y alejarse de su esposa y su hijo Telémaco.

En este momento, el mito de Penélope empieza a tomar fuerza, y el personaje se convierte en símbolo de la fidelidad por excelencia. Ulises participa en la guerra de Troya que dura diez años, y acaba tras el episodio del caballo de Troya, urdido por él mismo. Es el único de los héroes griegos que sobrevive, pero una ofensa hecha a Poseidón, dios de los océanos, hace que este le condene a un eterno viaje de regreso, que durará otros diez años. Mientras su marido vive toda clase de avatares en sus viajes, Penélope permanece fiel. Acosada por pretendientes, idea un plan: elegirá marido cuando termine de tejer un sudario que está haciendo para su suegro. Para tardar el mayor tiempo posible, lo que teje por el día, lo deshace por la noche. Al ser descubierta, tuvo que poner fecha para celebrar unos juegos donde los contendientes se disputarían su mano. Ulises regresa y demuestra ser el único capaz de tensar su propio arco, mata al resto de los pretendientes y se queda con ella.

Cara B: Las canciones


De las tres canciones que he mencionado la que más se asemeja al relato de Homero es Penélope, de Joan Manuel Serrat; además de por el paralelismo en el título, por las múltiples coincidencias entre las dos historias. Tratan sobre el amor eterno, que perdura aún en la ausencia; la separación se produce por un viaje del amado, cuando todavía son jóvenes, y con la promesa de volver: Adiós, amor mío, no me llores, volveré. Cuando regresa no es reconocido, la imagen que guarda Penélope es la de la juventud: Tú no eres quien yo espero. En la versión de Homero, Ulises tiene que demostrar que es él; mientras en la canción, la protagonista se queda sola al no aceptar el paso del tiempo en su amado. Las dos “Penélopes” son incomprendidas por los que la rodean, no entiende que aguarden tras tanto tiempo, pues no confían en el regreso: Dicen en el pueblo que un caminante paró su reloj, Pobre infeliz, se paró tu reloj infantil. Pero ella mantiene, a pesar de los contratiempos, su ilusión y no se deja influir por la desconfianza de los demás. Tampoco le convence ninguno de los que encuentra: Uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar, para ella son muñecos, igual que a la heroína griega le sucede con los que intentan ganar su favor.


En la canción Naturaleza muerta (Ana y el mar), de Mecano, también aparece el mito de la mujer fiel que espera al hombre. En esta, es el mar quien lo retiene, igual que Poseidón, dios del mar, retiene a Ulises, en el primer caso por celos y en el segundo por venganza. También aquí los demás no creen en el regreso: No esperes más, niña de piedra, Miguel no va a volver. La Penélope mitológica se vuelve dura, tanto que Telémaco le reprocha: Tu corazón es siempre más duro que la piedra; en la canción, Ana se convierte en piedra: Dicen en la aldea que esa roca blanca es Ana.


Por último la historia se repite en la canción El Muelle de San Blas, de Maná. Él parte en un barco jurando que volverá: Ella despidió a su amor, él partió en un barco, Él juró que volvería. Con el paso del tiempo (Muchas tardes se anidaron en sus pelos y en sus labios, Su cabello se blanqueó), los demás no entienden su actitud: Y en el pueblo le decían loca, la loca del muelle de San Blas, pero ella sigue eternamente esperando: Se quedó ahí, se quedó hasta el fin.

El final de las tres canciones coincide: en ninguna de ellas se produce el reencuentro, mientras Penélope y Ulises sí tienen un final feliz; pero la espera, la soledad agravada por la incomprensión, manteniéndose fiel a su ilusión, sin perder la esperanza, es la misma en las cuatro historias.

Irene Camacho García, 4ºB