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jueves, 25 de abril de 2013
Unas palabras de nada: When Nobody Needs Me (Tony Bennett)
Seguimos con nuestro pequeño ciclo de naderías, esta vez con Marcos Carrasco, que nos trae una canción clásica de los años 60, Who Can I Turn To? (When Nobody Needs Me), en versión del gran Tony Bennett y Queen Latifah (incluida en el disco de Bennett Duets II, del año 2013). En el vídeo que nos ha preparado Marcos, podemos seguir la letra y disfrutar de imágenes selectas del gran cine clásico americano.
viernes, 15 de febrero de 2013
Concurso de sueños: Sueño (Marcos Carrasco)
Sueño
Todo es extraño. Allá en el horizonte se vislumbran dos soles, uno cayendo y otro elevándose. El paisaje, desértico, árido, llega hasta donde mi vista alcanza. Solo hay dos o tres árboles visibles en el vasto terreno. Pero lo más inexplicable es que el fin de este mundo está cercano a mí. Comienzo a caminar y al pisar parece que la arena son planchas de metal. Tras un minuto aproximado de un lento paseo me topo con algo que me impide pasar. Tras caer al suelo con un intenso dolor de cara, producido por el fuerte impacto contra aquel obstáculo, comienzo a seguir esa pared, que parece cristal, hasta el mismo punto donde comencé la trayectoria. Extrañado y angustiado al ver que me encuentro encerrado, pierdo los nervios y comienzo a golpear esa fortaleza que me produce ansiedad. Mis esfuerzos no sirven de nada pero tras una fuerte patada todo cambia. Un fuerte estruendo me ensordece y la imagen del desierto desaparece. Ahora todo es blanco. Es entonces cuando en el centro de esa jaula de unos cuantos metros cuadrados veo cómo un fragmento de esa pared de cristal irrompible comienza a abrirse. De la más profunda oscuridad, un ser aparece y se dirige hacia mí. El terror se apodera de mi ser. A paso lento avanza hacia mí un hombre vestido de blanco cubierto de sangre y babas. Pero lo que más me aterroriza es que esa persona ha sido decapitada. No se ve en él cabeza, y en el cuello se distinguen las marcas que al parecer han producido cuchillas desafiladas oxidadas. Ya está cerca de mí. No puedo escapar. Sus viejas y sucias manos hacen contacto con mi piel y con la fuerza propia de un gigante de acero me lleva hacia la puerta que se había abierto y por la que me llevaba al final de mi vida. Un grito de espanto, largo y potente, sale de mi garganta y la caja de cristal comienza a quebrarse. A unos centímetros de salir de ese lugar, pero adentrándome en la oscuridad, todo cae. Y a al vez que caen esos cristales afilados el sueño se derrumba y aparece la realidad.
sábado, 26 de enero de 2013
Que no desemboca
Tal que ayer nos recitaba en clase Marcos, tan bien como suele, este poema de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, «Niña ahogada en el pozo».
Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad de los ataúdes,
pero sufren mucho más por el agua que no desemboca.
Que no desemboca.
El pueblo corría por las almenas rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡Deprisa! Y croaban las estrellas tiernas.
...que no desemboca.
Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
lloras por las orillas de un ojo de caballo.
...que no desemboca.
Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
sin afilado límite, porvenir de diamante.
...que no desemboca.
Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo.
...que no desemboca.
Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combate de raíces y soledad prevista.
...que no desemboca.
¡Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
¡Cada punto de luz te dará una cadena!
...que no desemboca.
Pero el pozo te alarga manecitas de musgo.
insospechada ondina de su casta ignorancia.
...que no desemboca.
No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.
pero sufren mucho más por el agua que no desemboca.
Que no desemboca.
El pueblo corría por las almenas rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡Deprisa! Y croaban las estrellas tiernas.
...que no desemboca.
Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
lloras por las orillas de un ojo de caballo.
...que no desemboca.
Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
sin afilado límite, porvenir de diamante.
...que no desemboca.
Mientras la gente busca silencios de almohada
tú lates para siempre definida en tu anillo.
...que no desemboca.
Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combate de raíces y soledad prevista.
...que no desemboca.
¡Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
¡Cada punto de luz te dará una cadena!
...que no desemboca.
Pero el pozo te alarga manecitas de musgo.
insospechada ondina de su casta ignorancia.
...que no desemboca.
No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.
Así suena en la voz de Enrique Morente, con la ayuda del grupo de rock Lagartija Nick:
viernes, 26 de octubre de 2012
Marcos nos lee a Baroja
La lectura en voz alta es, además de un placer, un ejercicio utilísimo para desarrollar la competencia lingüística. Solo se puede leer bien lo que bien se comprende, lo que supone que el alumno ha trabajado y asumido el vocabulario del texto que aborda y sabe delimitar correctamente cada oración, dándole a cada modalidad (preguntas, órdenes, afirmaciones o negaciones, deseos, exclamaciones) la entonación única que le corresponde.
Superado ese nivel propiamente lingüístico, entran en juego las habilidades propiamente artísticas del lector, cercanas a las de un actor o un cuentacuentos: su capacidad para cambiar de registro, subiendo y bajando el tono y la velocidad, esquivando siempre la monotonía.
Las nuevas tecnologías nos permiten darle una dimensión nueva al acto de leer en voz alta, trascendiendo las circunstancias inmediatas en que se produce la lectura para compartirla a través de la Red con un receptor abierto, potencialmente infinito.
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