sábado, 12 de octubre de 2019

Condiciones de Luna: Autobiografía Lunar





Este curso, la actividad de nuestro Club de Lectura / Taller Literario se cruza felizmente con el Proyecto Steam del centro: ambos tratan sobre la Luna.


En nuestra primera sesión, para abrir boca, este coordinador trató de hacer memoria de sus recuerdos infantiles sobre la Luna. Y salió algo como esto:

*


Ser niño y luego padre es estar dos veces en el mismo lugar. Allí conocí a la Luna. Jugábamos a atraparla entre los dedos, tan cercana en apariencia, hermana de las farolas y del mínimo sol del poniente. A veces, uno la buscaba y no aparecía. La luna no está, dijo el mayor. Se la habrán llevado los pájaros. 

En los largos viajes en coche, yo me sentaba en el asiento de atrás, la mirada viajera a través del cristal. Y no pude evitar observar que la Luna nos seguía, puntual, por largo que fuera el viaje. A veces, pensaba si un cambio de sentido o una curva podrían despistarla, o al menos hacer que apareciera en otro lugar del cielo. Pero no. O sí. La observación era variable, como la Luna misma, y abundaban los peros. Las carreteras subían y bajaban y los edificios, que habíamos dejado atrás al comienzo del viaje, volvían a aparecer de cuando en cuando, volviéndose lentos y sólidos en el tramo final. 

En la televisión, mi programa infantil favorito hablaba de ella. Un globo, dos globos, tres globos. / La luna es un globo que se me escapó. / Un globo, dos globos, tres globos. / La Tierra es el globo donde vivo yo. Eran versos (lo supe luego) de GloriaFuertes, aquella poeta extraordinaria que aparecía en la tele sin ser joven ni guapa; pero que al cabo de un rato de escucharla te conquistaba con su deliciosa retranca. Me llamo Gloria Fuertes y tengo ochenta años; que es algo que puede pasarle a cualquiera…

(Y, en verdad, la Luna se escapa. Cada año se aleja unos centímetros de la Tierra. Un cambio imperceptible para nosotros, pero significativo si uno piensa en miles o millones de años. En las Cosmicómicas de Italo Calvino, el narrador recuerda cuando la Luna estaba tan cerca de la Tierra que uno podía pasar en escalera de la una a la otra; o en barca, aprovechando el efecto ingrávido que producía la confluencia de ambos astros, cada uno tirando para sí con su campo gravitatorio, de modo que si uno era ducho, podía navegar por aquella zona anfibia y ambigua.)

En el colegio, los mayores nos inducían su fobia visceral, tan cutre y tan madrileña, contra todo lo catalán a través de una canción tradicional, convenientemente brutalizada: Quisiera ser tan alto / como la Luna / para poner los cuernos / a Cataluña. En la versión original, el cantante deseaba ser tan alto como la Luna (How high the moon!) para ver los soldados de Cataluña, soldados que se hacían presentes a continuación, en singular: De Cataluña vengo, / de servir al rey, / con licencia absoluta / de mi coronel. Viejas historias, siempre actuales por desgracia, sobre patrias y lealtades en conflicto, en las que la Luna actuaba de figurante; dominando a pesar de eso la canción con su charme.

Luna lunera, cascabelera…, se escuchaba también uno cantando. Tiempo después, una buena amiga nos revelaría el resto de la estrofa, tal como aparece en algún cuento popular: …debajo de la cama / tienes la cena. El héroe del cuento llega a la casa de la Luna desesperado por encontrar cierto Palacio, en el que vive la chica de sus sueños, pero que nadie parece haber visto. Alguien le dice que si el Palacio existe, la Luna ha tenido que verlo. Así que se planta en casa de la Luna. Por suerte para él, un pariente bondadoso de la Luna le advierte que esta tiene muy malas pulgas y que cuando vuelve de su ronda nocturna lo primero que hace es olfatear, por si se hubiera colado algún mortal en su casa; si lo encuentra, se lo come de inmediato. Así que entre los dos le preparan a la Luna una comida opípara (debajo de la mesa tienes la cena); solo cuando está ahíta, sale de su escondite el héroe y le pregunta a la Luna si ha visto el palacio de marras. (Y sí.)

martes, 4 de junio de 2019

Diez cosas que odia Óscar Albino


1. Odio el fútbol.
2. Odio física y química.
3. Odio no viajar.
4. Odio la monotonía.
5. Odio el calor.
6. Odio los libros con finales abiertos.
7. Odio la publicidad.
8. Odio el desorden.
9. Odio la comida empalagosa.
10. Odio que la gente toque mi ordenador.

Nueve cosas que odia Aziza




1. A mí no me gustan los animales salvajes.
2. Odio ser el centro de atención.
3. Odio suspender mis exámenes.
4. Odio la soledad.
5. No me gusta la sangre porque me da miedo.
6. No me gusta ir al cementerio.
7. No me gustan las películas de miedo.
8. Odio los sonidos desagradables.
9. No me gusta la gente que no me acepta por ser quien soy.

Diez cosas que odia Félix Bravo


1. Odio que me chillen.
2. Odio caerme delante de la gente.
3. Odio reírme por compromiso.
4. Odio saludar a las 8 a.m.
5. Odio cuando alguien me está hablando y me escupe.
6. Odio perder dinero.
7. Odio que un niño pequeño toque mi instrumento.
8. Odio tener clases.
9. Odio que me toquen el pelo.
10. Odio oler el aliento de otra persona.

Diez cosas que odia David Cañadas




1. Odio escuchar el camión de la basura a las 3 a.m.
2. No me gusta la contaminación atmosférica.
3. Odio el chirrido de las puertas.
4. Odio que se me rompan las cosas.
5. Odio que la piscina municipal no esté abierta.
6. Odio que se reinicie el wifi.
7. Odio que se me manche la ropa blanca.
8. Odio que me toquen la cara.
9. No me gusta cuando se rompen las zapatillas.
10. No me gusta que no haya rebajas en lo que quiero y en lo demás sí.

Diez cosas que odia Ziyad Gabli


1. Yo odio estudiar por la mañana.
2. Yo odio escuchar el sonido de los mosquitos.
3. Yo odio escribir mucho.
4. Yo odio a los criminales.
5. Yo odio la central nuclear.
6. Yo odio las guerras.
7. Yo odio ser un niño malo.
8. Yo odio que me insulten al lado de la gente.
9. Yo odio los accidentes.
10. Yo odio los pitos de los coches.

Diez cosas que odia Karim Menasra


1. Yo odio tener exámenes el día de entrenamiento.
2. Yo odio estudiar el sábado por la tarde.
3. No me gusta levantarme a las 7:30 de la mañana para ir al instituto.
4. Yo odio el sonido de una abeja.
5. Yo odio que mi móvil se oiga.
6. No me gusta caerme al lado de la gente.
7. Yo odio el sonido de la lluvia.
8. No me gusta el sonido de la tormenta.
9. Yo odio que se me quede la comida entre mis dientes.
10. Yo odio sonarme los mocos.

lunes, 3 de junio de 2019

Diez cosas que odia Nerea Orozco


1. La hipocresía. No es necesario hablar mal de las personas a sus espaldas. No genera ningún beneficio.
2. La desigualdad. Todos somos iguales, no hay ni personas que valen más ni personas que valen menos.
3. Que me corrijan sin haberlo intentado. Déjame intentarlo y si lo hago mal, me corriges.
4. La asignatura de música. Yo no quiero ser músico, no lo veo necesario.
5. Que por ser mujer se me trate diferente. Los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y deberes.
6. Los vestidos típicos de bisabuela. No es necesario vestir a los niños pequeños con ropas que parecen del 1800.
7. Que la gente sea maleducada.
8. Que las personas se crean mejores.
9. Si no saber cantar, no cantes. Me parece perfecto que te guste cantar, pero no tienes por qué romper los tímpanos a las personas que se encuentren a tu alrededor.
10. Las páginas en las que puedes escribir cosas en anónimo. Me parece algo muy cobarde y que solo sirve para intentar hacer daño a otras personas.

Diez cosas que odia Nazan


1. Que me griten.
2. El fútbol.
3. Que no haya clase de inglés por algún motivo.
4. Las actitudes necias.
5. Tener dificultades para dormir.
6. Tener malos días.
7. Tener que tirar la basura.
8. Que nada de lo que me gusta hacer me divierta.
9. Tener que madrugar.
10. Estar acostumbrado a escribir con la posición incorrecta.

Diez cosas que odia Javier Torés


1. Que me caiga al suelo y me pregunten ¿Te has caído?
2. Que me corten el wifi.
3. Que en el colegio / instituto nos expliquen cosas que jamás usaremos en nuestra vida.
4. Que los profesores manden callar cuando no habla nadie.
5. Los prejuicios.
6. Que los profesores crean que no tenemos otra cosa que hacer en todo el día que cosas de su asignatura.
7. Que la gente se enfade y/o peleen por gusto.
8. Ser el único o de los pocos que van a clase un día cualquiera teniendo un examen al día siguiente.
9. No tener una misma clase durante dos meses seguidos.
10. Que te molesten por nada.

Diez cosas que odio (Miguel Sanz)


1. Odio las judías.
2. Odio los exámenes.
3. Odio que me molesten.
4. Odio quedarme sin datos.
5. Odio que me roben la wifi.
6. Odio a las personas muy pesadas.
7. Odio hablar con respeto a la gente conocida.
8. Odio trabarme al hablar.
9. Odio ir a comprar con mis padres.
10. Odio no poder comer pizza todos los días.

Diez cosas que odia Alexis de la Calle


1. Que me pongan canciones antiguas.
2. Que perdamos un partido que vayamos ganando 2-0.
3. Que me corten el wifi en mitad de una partida.
4. Que se me rompan unas zapatillas nuevas.
5. Odio caerme y que todo el mundo me vea.
6. Odio suspender los exámenes.
7. Odio tener días malos en los que no te apetece hacer nada.
8. Odio la gente molesta.
9. Odio que la gente se burle de los defectos de las personas.
10. Odio las verduras.

Diez cosas que odia Roberto Yustino


1. Odio las legumbres.
2. Odio las arañas.
3. Odio que mi hermano me moleste.
4. Odio la pizza con piña.
5. Odio lesionarme.
6. Odio no entrenar.
7. Odio el trap y el reggetón.
8. Odio la contaminación.
9. Odio no encontrarme arma en Fortnite.
10. Odio morir en Fortnite.

Diez cosas que odia Daniel Acosta


1. Odio tener calor.
2. Odio que me piquen los mosquitos.
3. Odio tener la nariz taponada.
4. Odio que algo me impida moverme.
5. Odio las pastillas.
6. Odio tener dolores.
7. Odio tener mucha hambre.
8. Odio recordar que tengo cosas que hacer a las 2:00.
9. Odio sentirme estancado en algo.
10. Odio tener que repetir las cosas más de dos veces.

viernes, 31 de mayo de 2019

Diez cosas que odio (Oumaima El Arabi)


1. El racismo.
2. La violencia.
3. La gente falsa.
4. Madrugar.
5. Estudiar un fin de semana.
6. Aburrirme.
7. Suspender un examen.
8. La gente que no se dedica a su propia vida.
9. Las hormigas.
10. La coliflor

Diez cosas que odio (Nerea García)


1. Odio que me mientan sin motivos.
2. Odio que la gente sea falsa si yo estoy siendo sincera.
3. Odio las avispas.
4. Odio que me griten si estoy hablando sin gritar.
5. Odio las zanahorias.
6. Odio las judías.
7. Odio las injusticias.
8. Odio que me dejen en visto los mensajes.
9. Odio que no me dejen hablar, mientras está una misma persona hablando siempre.
10. Odio el plátano.

Diez cosas que odio (Erika Martín)


1. Que me castiguen.
2. El racismo.
3. El machismo.
4. Que me lleven la contraria.
5. Que me mientan.
6. Los deberes.
7. Que me griten.
8. La contaminación.
9. El maltrato (animal y a las personas)
10. Que me insulten.

Diez cosas que odio (Ainara León)


Si tuviera que decir todas las cosas que no soporto, o que odio, podría llenar muchos, muchos folios, las diez que más odio son las siguientes:

1. Odio que me griten, nadie tiene ningún derecho a gritarme.
2. Odio a la gente falsa, no tolero que la gente te hable muy bien a la cara y a tus espaldas te ponga muy verde.
3. Odio el maltrato animal, son seres vivos y no está bien que los torturen hasta la muerte.
4. Odio los bichos, son animales, lo sé, pero no les hace ningún bien a los humanos.
5. Odio que te discriminen por cómo eres o cómo piensas, y sobre todo que te critiquen por tu color de piel, por tu orientación sexual, etc.
6. Odio a la gente que me llama por sonidos o silbidos, vamos a ver, ¡que no soy un perro!
7. Odio el machismo, que me digan que tengo que ir de rosa por ser chica o de azul por ser chico está muy mal visto, pero aunque se intente erradicar, todavía hay gente que se atreve a decirlo.
8. Odio la violencia, hoy en día la violencia está muy vista y no se le da la importancia que merece.
9. Odio las dictaduras, las personas que viven o han vivido una sufren o han sufrido mucho sin haber hecho nada malo a causa de una persona.
10. Odio actuar en público, es una cosa que no se me da mal, pero me da bastante vergüenza.

Diez cosas que odio (Roberto Medina)


1. Odio el machismo.
2. Odio la misandria.
3. Odio el racismo.
4. Odio que me castiguen.
5. Odio sacar malas notas.
6. Odio levantarme temprano.
7. Odio que me griten.
8. Odio que me lleven la contraria.
9. Odio estudiar.
10. Odio los deberes


Diez cosas que odio (Alejandro Moreno)


1. Que me repitan las cosas varias veces cuando ya sé que tengo que hacerlas.
2. Pelar los langostinos, me gustaría que ya vinieran pelados.
3. Que se vaya la wifi cuando estoy jugando a la play.
4. Perder con mi equipo de fútbol en los úiltimos minutos cuando hemos jugado un buen partido.
5. Que me salpiquen de agua cuando estoy sentado en el borde de la piscina.
6. Hacer un trabajo y que no me reconozcan el esfuerzo.
7. Tener un partido de fútbol y que el equipo contrario no se presente sin previo aviso.
8. Que el avión que necesito coger lleve bastante retraso y tenga que esperar en el aeropuerto, es aburridísimo.
9. Despertarme temprano cuando estoy muy cansado.
10. Tener un examen el día de mi cumpleaños.


Diez cosas que odio (Lucía Miranda)


1. Que me castiguen.
2. La violencia de género.
3. Que me griten.
4. Que la gente huela mal.
5. La gente hipócrita.
6. Que me mientan.
7. Que ma traicionen.
8. Que me lleven la contraria.
9. El clasicismo.
9. El racismo.

Diez cosas que odio (Zahira Mansouri)


1. Odio el racismo.
2. Odio el odiar.
3. Odio la tristeza.
4. Odio la oscuridad.
5. Odio estar sola.
6. Odio el ruido.
7. Odio el miedo.
8. Odio a los 'chulos'.
9. Odio las arañas.
10. Odio los lugares cerrados y pequeños.

Diez cosas que odio (Yassin Souidi)


1. Odio que me echen el aliento.
2. Odio que hablen mal de la gente a sus espaldas.
3. Odio a la gente que critica.
4. Odio a la gente sin personalidad.
5. Odio que me manden a hacer la compra.
6. Odio que mis padres me quiten el móvil.
7. Quedarme sin datos mientras mis amigos están en las redes sociales.
8. Que la puerta haga ruidos.
9. Cuando estoy dormido y el mando está lejos y tengo que levantarme para apagar la tele.
10. Que la gente coma chicle con la boca abierta.

jueves, 16 de mayo de 2019

Sexto concurso de manifiestos. Diez cosas que odio




El manifiesto nace en el siglo XIX como arma de combate en la lucha revolucionaria: Marx y Engels publicaron en 1848 su celebérrimo Manifiesto comunista, verdadero evangelio de los desfavorecidos, cuyo fulgor no acaban de opacar los crímenes cometidos luego a su costa por Stalin, Pol Pot y otros dictadores. Treinta y ocho años después, Jean Moréas, un ambicioso poeta griego que escribe en francés, abre la veda en el campo artístico con su Manifiesto simbolista de 1886. Para cuando llegan las vanguardias de comienzos del siglo XX, el manifiesto se ofrece como la forma idónea para aquellos que conciben el arte nuevo como un combate contra el estancamiento y la opresión.

Los surrealistas, cuyos intereses hemos recordado aquí con la iniciativa Esto es surrealista, nos dejaron dos excelentes manifiestos y los prolegómenos a un tercero, que André Breton optó por no escribir. En la Biblioteca puedes consultar estos textos, tan magnéticos hoy como siempre. Hay algo en ellos que recuerda la legendaria canción de The Doors, Break on through (to the other side): una voluntad casi suicida de abrirse paso hacia lo desconocido, lo venidero.


En homenaje a este espíritu cañero, combativo (y a sus precedentes: la santa ira de Jesús expulsando a los mercaderes del templo, por ejemplo), planteamos como última actividad de este ciclo un concurso: Diez cosas que odio con toda mi alma.

Como el título indica, se trata de localizar diez elementos que tienen la virtud de sacarte de tus casillas, ofendiendo tu sentido de la justicia y la estética o poniendo a prueba tu paciencia. Aunque no está prohibido, pocas veces necesitarás razonar qué es lo que vuelve insoportable lo que denuncias: tu declaración apasionada bastará para que el lector te entienda perfectamente.

Puedes entregar tu trabajo a la persona que te dé clase de Lengua o dejarlo en conserjería, en un sobre. Los trabajos pueden ir firmados con nombre y apellidos o con algún pseudónimo.

El texto tendrá la longitud que necesite. Se ruega utilizar procesador de textos, pues los manifiestos se irán publicando a medida que lleguen en este blog, para que los lectores puedan comentarlos y valorar anónimamente los que deseen, concediéndoles entre tres y diez puntos.
 
La fecha de entrega concluirá el día 1 de junio. En la semana siguiente, se hará recuento de las valoraciones recibidas y se premiarán los dos trabajos más notables.

viernes, 12 de abril de 2019

Ganadoras del II Concurso de agudezas y brevedades

Hemos tardado un poco, pero ya están aquí los trabajos ganadores del II Concurso de Brevedades, con sus correspondientes ganadoras:  Celia Barrado, Daniela Luengo, Esther Almoharín y Lucía Redondo. En las fotos, las vemos con la directora del centro, Marta Víctor, que les hizo entrega de sus premios. Enhorabuena a las cuatro y a todos los participantes.





Aforismos
La vida es un árbol con ramas que no tienen límites. 
(Lucía Redondo) 


La corriente más fuerte no es siempre la correcta.
(Daniela Luengo) 

Microrrelatos

 Su sonrisa podía causar terror tanto como felicidad, 
pero lo que estaba claro era que no venía con buenas intenciones. 
(Daniela Luengo) 

*

Me desperté, vi la maldad del mundo, me di la vuelta y volví a dormir. 
(Esther Almoharín)

Haikus
 
Sí, el mundo te entiende, 
las personas no, 
la naturaleza no atiende a cuestiones. 
(Daniela Luengo)


Se respira amor, 
anillo duradero 
escucha su alma. 
(Celia Barrado) 

Diálogos mínimos

—Si mudamos la piel, ¿mudamos sentimientos? 
—Mudas las quemaduras ardientes de su roce. 

*

 —¿Qué te pasa? 
—Se me incendiaron las intenciones en el infierno. 
(Daniela Luengo)

lunes, 11 de marzo de 2019

Moratoria del concurso de brevedades


Vivimos días inciertos y, para alumnos y docentes, estresantes. Son los días de los últimos exámenes, de las recuperaciones y las repescas, de la lectura (o la corrección) maratoniana de lo que teníamos pendiente. Y así ¡cualquiera se centra en cosas como preparar un texto para el concurso de brevedades de la Biblioteca!

Así que desde la organización de este concurso tomamos nota, comprendemos y os decimos que os damos un par de semanas más (esta y la siguiente) para que presentéis vuestros trabajos. Para que podáis hacerlo después de esa vorágine de exámenes, y no en medio de ellas.

martes, 26 de febrero de 2019

Leyendas españolas (Erasmus)



Las leyendas, y en especial las urbanas o contemporáneas, han sido uno de los campos en que más hemos trabajado en nuestro instituto desde comienzos de siglo. Este curso, hemos aprovechado en parte este trabajo para incorporar parte de sus materiales al proyecto de Erasmus + On Roads to a Europe of Cultures, coordinado por nuestro compañero Enrique Caballero, en el que trabajan juntos alumnos de varios centros educativos europeos.

Hemos elegido para ello cuatro leyendas inolvidables. En lo que sigue, podéis leer en español el texto de las cuatro, y  disfrutar de su versión inglesa, en una presentación preparada por nuestros alumnos.

Leyendas españolas

1. La Serrana de la Vera.

La protagonista de esta historia es una mujer del pueblo que, traicionada por el hombre al que amaba, decide retirarse a las montañas para vivir allí en una cueva, cocinando lo que ella misma caza e integrando en su menú de caza a los hombres atractivos que encuentra en la sierra. A estos hombres cazados, los lleva a su cueva y les obliga a mantener relaciones sexuales con ella durante la noche; después, a la mañana siguiente, los mata, vengando así el agravio que sufrió al verse abandonada por su amante. Este círculo fatal se rompe cuando la Serrana captura a un soldadito que logra escapar y avisa a las autoridades, que apresan a la Serrana y la ajustician.

El atractivo de esta leyenda reside en el hecho de que nos presenta una mujer poderosa (empoderada, dirían hoy algunos) que reacciona contra los abusos de los hombres y vuelve contra ellos, exagerándola, su mala conducta: no solo usa a los hombres como pañuelos de usar y tirar, sino que una vez que ha obtenido de ellos lo que desea, los mata.

2. El palacio de Toledo.

El último rey godo, don Rodrigo, desafía la costumbre de los que le antecedieron en el trono, que habían ido cargando de cerrojos y cadenas cierto palacio de la ciudad, con la intención de que nadie penetrara nunca en el edificio. Rodrigo quiere saber qué se oculta en su interior, y por eso fuerza y rompe todas las medidas de protección. Finalmente, en vez de un tesoro oculto, encuentra un tapiz en el que aparecen representados varios guerreros musulmanes. Un texto que acompaña a la imagen avisa que cuando el tapiz se despliegue, los caballeros representados en el tapiz invadirán el reino. Y así sucede: poco después, los árabes invaden la Península, derrotan a Rodrigo y fundan Al-Andalus.

3. La Cueva de Salamanca.

Salamanca es la ciudad universitaria por excelencia de España: en ella parece posible aprender todo lo que el intelecto humano desea conocer sobre los secretos del Universo. Por desgracia, algunos, como el marqués de Villena, van demasiado lejos en su deseo de conocimiento y contratan como profesor particular al mismísimo Diablo, que da clases en una cueva, la famosa Cueva de Salamanca, a siete alumnos durante siete años. Cuando esta particular promoción finaliza sus estudios, el Diablo se cobra sus servicios apoderándose del cuerpo y el alma de uno de ellos. El Marqués resulta ser el agraciado de esta peculiar lotería, pero utilizando su habilidad consigue escapar del Diablo. Este, sin embargo, se queda con una parte del Marqués: su sombra. Por eso, el Marqués se ve obligado desde entonces a permanecer encerrado en su torre, pues el pueblo sospecha que es un mago entregado a las Artes Oscuras, un nigromante; y si se supiera que no tiene sombra, tendrían una prueba irrefutable para entregarlo a la Santa Inquisición o ajusticiarlo de forma violenta en la propia calle.

4. La Niña de la Comunión

La leyenda de la Niña de la Comunión de Peraleda de la Mata es una variante local de las leyendas sobre damas fantasmales que se aparecen en la carretera a los conductores o viajeros que recorren de noche los caminos. Aunque las versiones discrepan en los detalles, coinciden en que la Niña murió de forma trágica (por ejemplo, devorada por los lobos o violada y asesinada por un criminal) cuando se dirigía, vestida para la ocasión, a la Iglesia para celebrar su Primera Comunión. Desde entonces, su alma no reposa en paz y se aparece a los viandantes para pedirles que la lleven en coche a la Iglesia -a la que, sin embargo, nunca llega.







domingo, 24 de febrero de 2019

Elipsis (Andrea González)



¿Podrá el futuro divisar la elipsis que fue contemplada, no más tardío, no más anticipándose, en el presente?

¿Servirán las hazañas, pospuestas, de las que juré no hacer mención, ahora que no es un mismo día, no es un mismo yo?

Postrada ante un dilema hallo mi mente, descanso sin refugio entre pensamientos quebradizos, efimeros, que vuelan sin que yo pueda antes retenerlos.

Un sopor enorme me agota, la física se escapa a mi entendimiento, pero, ¿no lo hace, también, el tiempo? Dudo, me paralizo, mas el reloj sigue.

Aquella mirada que aterrorizada veía las agujas pasar, ¿será la misma que ahora se viste con calma? La percepción es inaudita, mas bien personal. Si a mí me castiga con su lentitud, y a otros les arrebata el mañana.

Aún se escurren los minutos y se deslizan entre mis dedos, resbaladizos, mas no reales, y aún así, tampoco imaginarios. Puedo adivinar que algo está pasando, a mi pesar, pero no sé cuándo. EI sonido me taladra en esta habitación vacía, y hace un momento yo hallaba mi cuerpo en una eternidad sin pulso.

El ritmo se me hacía más monótono, y a mi alrededor nada parecía cambiar, nada excepto yo.

¿Será que vivo en un recuerdo que ya no es, una esperanza que no será, pues, al final, lo único que me resisto a creer es el presente?

Y el reloj calló.

sábado, 16 de febrero de 2019

Daniela vuela


Hoy hablamos en el Club de Lectura de volar, a propósito de estos dos microrrelatos de Daniela Luengo, una de nuestras alumnas, que ganó con ellos el Primer Concurso de Agudezas y Brevedades del curso pasado.

A. Y le tiraron por el precipicio, pero olvidaron que tenía alas.
B. A cada uno le faltaba un ala, pero juntos podían volar.
(Daniela Luengo)

Ambos textos plantean la cuestión de qué es, metafóricamente hablando, volar. ¡Y es tantas cosas! (No la hemos recordado en el momento, pero sí me ha venido a la cabeza justo después, esta canción del Kanka, que lo explica muy bien: Volar, / lo que se dice volar, / no vuelo...)


(No queda muy lejano tampoco el cántico de aquellos otros cofrades, más bravucones ellos: Soy una avioneta, mira cómo vuelo...)

El vuelo expresa, ante todo, libertad e independencia (respecto a la gravedad, limitación por excelencia). El pájaro que echa su primer vuelo descubre su propia estatura. Como dice William Blake, ningún pájaro vuela demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

En el primer relato, las alas del protagonista expresan algo, una capacidad para dejarlos atrás (y abajo), que los que le juzgan y condenan no han sabido, afortunadamente, ver: tal como Minos no supo prever que Dédalo y su hijo escaparían volando del Laberinto. En vez de caer (una metáfora que vendría a confirmar el juicio de los que se creen por encima del protagonista), este se eleva sobre ellos.  Es una parábola muy poderosa.

El segundo relato podría parecer una variante del tema de la media naranja: a cada uno le falta un ala, que es la que tiene el otro, y ambos quedan completos al reunirlas. Pero, como era de esperar en una generación refractaria en gran medida al amor romántico y crítica con sus imágenes, una segunda lectura arroja dudas. Puede que no se trate de dos criaturas que vienen carentes de fábrica de lo que necesitan, sino de dos personas heridas que han perdido una parte importante de sí; y que al encontrar en quién apoyarse no la recuperan, en sentido estricto, pero sí son capaces de salir adelante y hacer lo que desean. No han de ser, necesariamente, amantes; aunque sí se trata de personas que valoran la magia del encuentro con el otro, sin formar por eso con ella una pareja definitiva e indisoluble.

Volar, en fin, es una experiencia habitual en los sueños. Freud, para no defraudarnos (o defreudarnos),  interpretaba los sueños de vuelo como experiencias sexuales, orgásmicas: el cuerpo volador del soñador vendría a ser una metáfora del pene (o el clítoris) que se alza guerrero, pleno de sangre y deseo.  Cercanos a los sueños, los mitos nos presentan figuras aladas que tienen la capacidad de moverse entre mundos diversos: es Hermes, con su casco alado y alas en los pies, circulando entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero también entre dioses y hombres; es el dragón, la serpiente alada, telúrica (o sea, terrenal) y celeste al mismo tiempo.

Te prometo, hermano que mis suelas no tocan el suelo, canta el Kanka. Con esta imagen negativa de libertad y una tercera canción, más viejuna pero acaso vigente, cerramos esta invitación al vuelo lector:

Not to touch the earth,
not to see the sun,
nothing left to do
but run, run, run.



miércoles, 6 de febrero de 2019

Segundo concurso de agudezas y brevedades

SI BREVE...

Segundo concurso de agudezas y brevedades


Lo bueno, si breve, dos veces bueno, dice Baltasar Gracián. Menos es más. Quien no entiende una corta mirada, tampoco entenderá una larga explicación. Sé, pues, breve; pero de manera imaginativa, de modo que tus pocas palabras valgan las demasiadas de otros. Te proponemos cuatro modalidades distintas para ejercer tu ingenio.

A. Concurso de microrrelatos

En esta modalidad, se podrán presentar cuantos relatos se deseen, siempre y cuando la extensión máxima sea de tres frases. Os animamos a hacer cuentos sugerentes: el cuento fantástico y el de terror son dos opciones a tener en cuenta, aunque podéis tirar por otro camino si la inspiración así os lo sugiere. He aquí un ejemplo: La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones (Juan José Arreola).

B. Concurso de haikus

En esta modalidad, se podrán presentar poemas breves, de tres versos. No es imprescindible que sigan la estructura de los haikus japoneses (un verso de 5 sílabas, uno de 7 y otro de 5), como en este precioso poema de Bashō:

Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido de agua.

No obstante, se valorará el conocimiento de las triquiñuelas formales y del contenido propio de este tipo de poemas (que os animamos a investigar).

C. Concurso de aforismos

El pueblo genera refranes; los autores cultos, aforismos, que son como los refranes pero de autor. Seguro que has escrito frases de este tipo en tus carpetas. Es el momento de repasarlas y crear una nueva con la que llevarte de calle el concurso. Un ejemplo de Nietzsche: Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar

D. Concurso de diálogos

Eres tal y como te había imaginado. —Gracias. —Gracias, dice. Como veis, en un diálogo breve cabe toda una historia. Inventa dos personajes y piensa qué se dirían el uno al otro. Puedes hacer hablar dos veces a cada uno; pero no más.

Los trabajos se podrán presentar hasta el día 11 de marzo (inclusive) y la entrega de premios se llevará a cabo el día 3 de abril durante los actos del Día del Centro. Los trabajos se entregarán al coordinador de la biblioteca, Alejandro González, o a cualquiera de los profesores del Departamento de Lengua. Podrán ir firmados o no. En este último caso, la identidad del autor será un secreto hasta la entrega de premios. Un jurado formado por miembros del grupo de trabajo de la Biblioteca elegirá los trabajos ganadores, que serán dos por modalidad, pudiendo los premios quedar desiertos.