lunes, 11 de marzo de 2019
Moratoria del concurso de brevedades
Vivimos días inciertos y, para alumnos y docentes, estresantes. Son los días de los últimos exámenes, de las recuperaciones y las repescas, de la lectura (o la corrección) maratoniana de lo que teníamos pendiente. Y así ¡cualquiera se centra en cosas como preparar un texto para el concurso de brevedades de la Biblioteca!
Así que desde la organización de este concurso tomamos nota, comprendemos y os decimos que os damos un par de semanas más (esta y la siguiente) para que presentéis vuestros trabajos. Para que podáis hacerlo después de esa vorágine de exámenes, y no en medio de ellas.
martes, 26 de febrero de 2019
Leyendas españolas (Erasmus)
Las leyendas, y en especial las urbanas o contemporáneas, han sido uno de los campos en que más hemos trabajado en nuestro instituto desde comienzos de siglo. Este curso, hemos aprovechado en parte este trabajo para incorporar parte de sus materiales al proyecto de Erasmus + On Roads to a Europe of Cultures, coordinado por nuestro compañero Enrique Caballero, en el que trabajan juntos alumnos de varios centros educativos europeos.
Hemos elegido para ello cuatro leyendas inolvidables. En lo que sigue, podéis leer en español el texto de las cuatro, y disfrutar de su versión inglesa, en una presentación preparada por nuestros alumnos.
Leyendas
españolas
1. La Serrana de
la Vera.
La protagonista de esta historia es una mujer del pueblo que,
traicionada por el hombre al que amaba, decide retirarse a las
montañas para vivir allí en una cueva, cocinando lo que ella misma
caza e integrando en su menú de caza a los hombres atractivos que
encuentra en la sierra. A estos hombres cazados,
los lleva a su cueva y les obliga a mantener relaciones sexuales con
ella durante la noche; después, a la mañana siguiente, los mata,
vengando así el agravio que sufrió al verse abandonada por su
amante. Este círculo fatal se rompe cuando la Serrana captura a un
soldadito que logra escapar y avisa a las autoridades, que apresan a
la Serrana y la ajustician.
El atractivo de esta leyenda reside
en el hecho de que nos presenta una mujer poderosa (empoderada,
dirían hoy algunos) que reacciona contra los abusos de los hombres y
vuelve contra ellos, exagerándola, su mala conducta: no solo usa a
los hombres como pañuelos de usar y tirar, sino que una vez que ha
obtenido de ellos lo que desea, los mata.
2.
El palacio de Toledo.
El último rey godo, don Rodrigo, desafía la costumbre de los que le
antecedieron en el trono, que habían ido cargando de cerrojos y
cadenas cierto palacio de la ciudad, con la intención de que nadie
penetrara nunca en el edificio. Rodrigo quiere saber qué se oculta
en su interior, y por eso fuerza y rompe todas las medidas de
protección. Finalmente, en vez de un tesoro oculto, encuentra un
tapiz en el que aparecen representados varios guerreros musulmanes.
Un texto que acompaña a la imagen avisa que cuando el tapiz se
despliegue, los caballeros representados en el tapiz invadirán el
reino. Y así sucede: poco después, los árabes invaden la
Península, derrotan a Rodrigo y fundan Al-Andalus.
3.
La Cueva de Salamanca.
Salamanca es la ciudad universitaria por excelencia de España: en
ella parece posible aprender todo lo que el intelecto humano desea
conocer sobre los secretos del Universo. Por desgracia, algunos, como
el marqués de Villena, van demasiado lejos en su deseo de
conocimiento y contratan como profesor particular al mismísimo
Diablo, que da clases en una cueva, la famosa Cueva de Salamanca, a
siete alumnos durante siete años. Cuando esta particular promoción
finaliza sus estudios, el Diablo se cobra sus servicios apoderándose
del cuerpo y el alma de uno de ellos. El Marqués resulta ser el
agraciado de esta peculiar lotería, pero utilizando su habilidad
consigue escapar del Diablo. Este, sin embargo, se queda con una
parte del Marqués: su sombra. Por eso, el Marqués se ve obligado
desde entonces a permanecer encerrado en su torre, pues el pueblo
sospecha que es un mago entregado a las Artes Oscuras, un nigromante;
y si se supiera que no tiene sombra, tendrían una prueba irrefutable
para entregarlo a la Santa Inquisición o ajusticiarlo de forma
violenta en la propia calle.
4.
La Niña de la Comunión
La leyenda de la Niña de la
Comunión de Peraleda de la Mata es una variante local de las
leyendas sobre damas fantasmales que se aparecen en la carretera a
los conductores o viajeros que recorren de noche los caminos. Aunque
las versiones discrepan en los detalles, coinciden en que la Niña
murió de forma trágica (por ejemplo, devorada por los lobos o
violada y asesinada por un criminal) cuando se dirigía, vestida para
la ocasión, a la Iglesia para celebrar su Primera Comunión. Desde
entonces, su alma no reposa en paz y se aparece a los viandantes para
pedirles que la lleven en coche a la Iglesia -a la que, sin embargo,
nunca llega.
domingo, 24 de febrero de 2019
Elipsis (Andrea González)
¿Podrá el futuro divisar la elipsis que fue contemplada, no más tardío, no más anticipándose, en el presente?
¿Servirán las hazañas, pospuestas, de las que juré no hacer mención, ahora que no es un mismo día, no es un mismo yo?
Postrada ante un dilema hallo mi mente, descanso sin refugio entre pensamientos quebradizos, efimeros, que vuelan sin que yo pueda antes retenerlos.
Un sopor enorme me agota, la física se escapa a mi entendimiento, pero, ¿no lo hace, también, el tiempo? Dudo, me paralizo, mas el reloj sigue.
Aquella mirada que aterrorizada veía las agujas pasar, ¿será la misma que ahora se viste con calma? La percepción es inaudita, mas bien personal. Si a mí me castiga con su lentitud, y a otros les arrebata el mañana.
Aún se escurren los minutos y se deslizan entre mis dedos, resbaladizos, mas no reales, y aún así, tampoco imaginarios. Puedo adivinar que algo está pasando, a mi pesar, pero no sé cuándo. EI sonido me taladra en esta habitación vacía, y hace un momento yo hallaba mi cuerpo en una eternidad sin pulso.
El ritmo se me hacía más monótono, y a mi alrededor nada parecía cambiar, nada excepto yo.
¿Será que vivo en un recuerdo que ya no es, una esperanza que no será, pues, al final, lo único que me resisto a creer es el presente?
Y el reloj calló.
sábado, 16 de febrero de 2019
Daniela vuela
Hoy hablamos en el Club de Lectura de volar, a propósito de estos dos microrrelatos de Daniela Luengo, una de nuestras alumnas, que ganó con ellos el Primer Concurso de Agudezas y Brevedades del curso pasado.
A. Y le tiraron por el precipicio, pero olvidaron que tenía alas.
B. A cada uno le faltaba un ala, pero juntos podían volar.
(Daniela Luengo)
Ambos textos plantean la cuestión de qué es, metafóricamente hablando, volar. ¡Y es tantas cosas! (No la hemos recordado en el momento, pero sí me ha venido a la cabeza justo después, esta canción del Kanka, que lo explica muy bien: Volar, / lo que se dice volar, / no vuelo...)
El vuelo expresa, ante todo, libertad e independencia (respecto a la gravedad, limitación por excelencia). El pájaro que echa su primer vuelo descubre su propia estatura. Como dice William Blake, ningún pájaro vuela demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
En el primer relato, las alas del protagonista expresan algo, una capacidad para dejarlos atrás (y abajo), que los que le juzgan y condenan no han sabido, afortunadamente, ver: tal como Minos no supo prever que Dédalo y su hijo escaparían volando del Laberinto. En vez de caer (una metáfora que vendría a confirmar el juicio de los que se creen por encima del protagonista), este se eleva sobre ellos. Es una parábola muy poderosa.
El segundo relato podría parecer una variante del tema de la media naranja: a cada uno le falta un ala, que es la que tiene el otro, y ambos quedan completos al reunirlas. Pero, como era de esperar en una generación refractaria en gran medida al amor romántico y crítica con sus imágenes, una segunda lectura arroja dudas. Puede que no se trate de dos criaturas que vienen carentes de fábrica de lo que necesitan, sino de dos personas heridas que han perdido una parte importante de sí; y que al encontrar en quién apoyarse no la recuperan, en sentido estricto, pero sí son capaces de salir adelante y hacer lo que desean. No han de ser, necesariamente, amantes; aunque sí se trata de personas que valoran la magia del encuentro con el otro, sin formar por eso con ella una pareja definitiva e indisoluble.
Volar, en fin, es una experiencia habitual en los sueños. Freud, para no defraudarnos (o defreudarnos), interpretaba los sueños de vuelo como experiencias sexuales, orgásmicas: el cuerpo volador del soñador vendría a ser una metáfora del pene (o el clítoris) que se alza guerrero, pleno de sangre y deseo. Cercanos a los sueños, los mitos nos presentan figuras aladas que tienen la capacidad de moverse entre mundos diversos: es Hermes, con su casco alado y alas en los pies, circulando entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero también entre dioses y hombres; es el dragón, la serpiente alada, telúrica (o sea, terrenal) y celeste al mismo tiempo.
Te prometo, hermano que mis suelas no tocan el suelo, canta el Kanka. Con esta imagen negativa de libertad y una tercera canción, más viejuna pero acaso vigente, cerramos esta invitación al vuelo lector:
Not to touch the earth,
not to see the sun,
nothing left to do
but run, run, run.
miércoles, 6 de febrero de 2019
Segundo concurso de agudezas y brevedades
SI
BREVE...
Segundo concurso de agudezas y brevedades
Lo bueno, si breve, dos veces bueno,
dice Baltasar Gracián. Menos es más.
Quien no entiende una corta mirada, tampoco entenderá una
larga explicación. Sé, pues,
breve; pero de manera imaginativa, de modo que tus pocas palabras
valgan las demasiadas de otros. Te proponemos cuatro modalidades
distintas para ejercer tu ingenio.
A.
Concurso de microrrelatos
En
esta modalidad, se podrán presentar cuantos relatos se deseen,
siempre y cuando la extensión máxima sea de tres
frases.
Os animamos a hacer cuentos sugerentes: el cuento fantástico y el de
terror son dos opciones a tener en cuenta, aunque podéis tirar por
otro camino si la inspiración así os lo sugiere. He
aquí un ejemplo: La mujer que amé se ha convertido
en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones (Juan José
Arreola).
B.
Concurso de haikus
En
esta modalidad, se podrán presentar poemas breves, de tres versos.
No es imprescindible que sigan la estructura de los haikus
japoneses
(un verso de 5 sílabas, uno de 7 y otro de 5), como en este
precioso poema de Bashō:
Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido de agua.
No obstante, se valorará el conocimiento de las triquiñuelas
formales y del contenido propio de este tipo de poemas (que os
animamos a investigar).
C. Concurso de aforismos
El
pueblo genera refranes; los autores cultos, aforismos, que son como
los refranes pero de
autor.
Seguro que has escrito frases de este tipo en tus carpetas. Es el
momento de repasarlas y crear una nueva con la que llevarte de calle
el concurso. Un
ejemplo de Nietzsche: Cuanto más nos elevamos, más
pequeños parecemos a quienes no saben volar
D. Concurso de diálogos
—Eres tal y como te había imaginado. —Gracias. —Gracias, dice.
Como veis, en un diálogo breve cabe toda una historia. Inventa dos
personajes y piensa qué se dirían el uno al otro. Puedes hacer
hablar dos veces a cada uno; pero no más.
Los trabajos se podrán presentar hasta el día 11 de marzo (inclusive) y la entrega de premios se llevará a cabo el día 3 de
abril durante los actos del Día del Centro. Los trabajos se
entregarán al coordinador de la biblioteca, Alejandro González, o a
cualquiera de los profesores del Departamento de Lengua. Podrán ir
firmados o no. En este último caso, la identidad del autor será un
secreto hasta la entrega de premios. Un jurado formado por miembros
del grupo de trabajo de la Biblioteca elegirá los trabajos
ganadores, que serán dos por modalidad, pudiendo los premios quedar
desiertos.
viernes, 11 de enero de 2019
miércoles, 9 de enero de 2019
VII Concurso de sueños: Cristales incrustados
Tres espacios, significados diferentes. Un solo lugar.
La mente.
Cada espacio se puede representar como una habitación,una habitación interminable; un Iugar
demasiado largo para terminar de ver.
Cada una es demasiado estrecha,te hace sentir agobiado. Esa sensación es la que te hace no dejar de ir hacia delante.
Aunque quieras avanzar, los cristales que cuelgan del techo mediante hilos te hacen detenerte. Cada cristal cuenta una historia diferente, un relato que nunca se pasará a papel.
Cada vez que entras en una habitación que no es tuya, todos los cristales caen sobre ti con la fuerza de todo un universo. Por tanto no creo que sea muy recomendable entrar.
—CRÉER PINGE ZU COGITARE— es la habitación que sabemos que aunque nosotros no estemos, siempre habrá otra persona que tendrá está habitación .
Una habitación que sí sabes de idiomas entenderás su nombre.
—SUEÑOS LÚCIDOS— esto lo llamaría sala en vez de habitación, ya que en los sueños lúcidos puedes hacer lo que quieras.
Son sueños que de vez en cuando es bueno tener, pero sería bastante aburrido si los tuvieras
siempre.
—FORTID MECONNAISSABLE— la última habitación, pero no por eso la menos importante.
La habitación donde lo que ya ha ocurrido vuelve a nuestra cabeza. A veces se mezcla con lo que nos está pasando.
Estos sueños en un primer momento cuando los sueñas normalmente acaban mal, pero cuando los vuelves a soñar estás listo para solucionarlo.
Como en la primera habitación, si sabes de idiomas entenderás su nombre.
VI Concurso de sueños: La realidad de un sueño
Pensé que estaba soñando cuando me dijiste que me amabas. El color de tus palabras pintó mi
vida.
Me encuentro en el suelo del cuarto de nuestros recuerdos, con una botella de Jägger en la
mano, mirando al techo. La botelta está seca pero mis ojos intentan no ahogarse. Morfeo toma
mi alma y me lleva lejos de allí, a un lugar que conocía muy bien: tu mirada.
lnvierno de 1985, Somebody to love sonaba de fondo en aquella habitación llena de
universitarios alocados, pero en mi mente solo estabas tú. Me miras y siento que el corazón se
me va a salir delpecho. Camino hacia ti y te susurro al oído la letra de la canción. Te ríes muy
bajito, pero lo oigo. Clavas tus ojos azules en mí y siento cómo la sangre brota de mi pecho por
lo afiladas que están tus pestañas. Tenías una botella de Jägger en la derecha y con la izquierda
te agarrabas a mi cuello. Aquella noche conocí un yo que ni siquiera sabía que existía, y, la
verdad, me aterrorizaba a la vez gue me encantaba.
Pasaban los días y no te veía, estaba desesperado por volver a verte y lo único que podía hacer
era preguntarle a la gente por ti, pero nadie sabía dónde estabas. Cada vez se me hacía más
difícil recordar el azul de tus ojos, y cuando este iba a desaparecer en el olvido, apareciste de
repente. Estabas al final del pasillo de la universidad y me disponía a ir detrás de ti cuando el
timbre sonó y una oleada de gente hizo que te perdieras en la bahía. Creyendo que toda mi
suerte se había acabado, te volví a ver en la salida, y esa vez pude hablar contigo. Conversamos
por largo rato y finalmente te pregunté dónde habías estado todo este tiempo. Tu respuesta,
por algún motivo que desconocía, no me sorprendió. Me dijiste que habías estado soñando. El
sonido de tu voz era cálido como una tarde de primavera y no solo me enamoré de él, sino también de ti. Pasaban las tardes de invierno y cada vez pasábamos más tiempo juntos. Ese
invierno me enseñaste a soñar. No me había dado cuenta de que vivía en una vida en blanco y
negro hasta que me enseñaste los colores del amor.
Llegó la primavera y una noche de mayo me dijiste que me amabas. Aquella noche las estrellas
y los planetas se giraron hacia nosotros, el universo entero nos miraba.
Poco a poco, se me hacía más difícil distinguir lo que era un sueño de lo que no cuando estaba
contigo. Ese sentimiento me daba miedo, pero tu sonrisa lo ahuyentaba; no obstante, ese temor
me perseguía las noches de verano. Era como una carga sobre mi espalda y apenas podía
levantarlo. Tú eras una soñadora nata y yo no era más que un novato. Sentía que tú eras la que
creaba mis sueños. Un día me contaste todos tus sueños mientras cantabas Love of my life y el
miedo me devoró, quitándome tu hechizo, y empecé a hablarte de realidades, sintiendo que
todo lo que había vivido contigo era mentira. Tú me miraste confundida e incluso noté
desconfianza en tus ojos, pero yo ya no aguantaba más. Te alejaste de mí y la pena invadió mi
corazón. Desapareciste como desaparecen los sueños al despertarnos por la mañana.
Después de un tiempo soñé contigo. Soñé que te veía a lo lejos, y caminé hacia donde estabas,
pero tú seguías muy lejos. Corrí detrás de ti, pero nunca te alcanzaba. Derrotado, te miré y vi las
alas que tanto amabas, las alas de tus sueños, de tu libertad. Comenzaste a volar y yo,
consternado, me fabriqué unas con nuestras promesas. Volé hacia ti y cuando estuve lo
suficientemente cerca como para sentir tu olor, mis alas se rompieron y caí. Caí en tu corazón,
pero estaba vacío, así que seguí cayendo hasta que noté el impacto con la realidad. El golpe fue
terriblemente doloroso, porque descubrí la verdad: tu libertad era más fuerte que todas
nuestras promesas, que estaban rotas. De repente, me encontré en el fondo del mar, en tus ojos. Rápidamente aguanté la respiración mientras nadaba hacia la superficie, pero cuando
llegué y saqué la cabeza, ansioso de tomar aire, mis pulmones se llenaron de agua y me empecé
a ahogar. Mi cuerpo se sumergió de nuevo en tu mirada y descubrí que podla respirar. No
entendía nada, el cielo me ahogaba, pero podía respirar en el mar... ¿acaso estaba nadando en
el cielo y respirando en el agua? Recordé que así me sentía cuando estuve cont¡go, y escuché de
nuevo lo que me dijiste la noche en la que confundf la realidad con un sueño:
"No digas que nuestro amor fue un sueño".
Me despierto sobrecogido y llevo la botella de Jägger hacia mis labios. Tomo una decisión. Me
levanto sin mirar atrás, salgo de la habitación, la cierro con llave y la meto en la botella. Con
todas mis fuerzas, la lanzo al horizonte para que se pierda en él.
Voy a buscar mis sueños sin que dependan de ti.
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