jueves, 8 de noviembre de 2012

Azares del cazador (II): Romance de la Infantina




Continuamos esta serie con otra historia de cazadores que se pierden en lo inesperado. Esta vez se trata de un romance tradicional, compuesto de manera harto curiosa: se han combinado secuencias de tres historias distintas, formando con ellas una trama coherente. La versión que ofrecemos la recogimos en el año 2003 de boca de Guadalupe Alegre, gran amiga y pozo inagotable de sabiduría popular, y está recogida en el CD Cancionero y romancero del Campo Arañuelo: una obra única en su especie que se publicó en el año 2006 en edición no venal, y de la que no es ya sencillo encontrar copias. Podéis consultarla en nuestra Biblioteca, o sacarla en préstamo.  

 Cazador que vas cazando
(Cancionero y romancero del Campo Arañuelo, CD-ROM, Navalmoral: Arjabor, 2006)

(La Infantina + Caballero burlado + Hermana cautiva: IGR 0164 + 0100 + 0169)    

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.
Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955.
Lugar: Navalmoral de la Mata.
Fecha: 31-3-2003. 
Recopilador: Alejandro González.

         Cazador que vas cazando,
        cazando de noche y día.
        Los perros iban cansados,    
        la caza no parecía.
5      Se ha parado a descansar
        al tronco de una hermosa encina.
        El tronco era de oro,
        las ramas de plata fina
        y en la cogolla más alta
10    y había una hermosa niña
        con una mata de pelo
        que toa la encina cubría.
        —No te asustes, cazador,
        que soy una hermosa niña
15    que en el vientre de mi madre
        me maldijo una tia mía
        que tenía que estar penando
        siete año(h) en esta encina
        y hoy los cumplo, cazador,
20    al punto de mediodía.
        Si me quieres esperar,
        iremos en compañía.
        —¿Dónde montaré a mi bella,
        dónde montaré a mi blanca?
25    —Y en las jancas del caballo
        para mayor honra mía.
        Y a la mitad del camino,
        la niña se sonreía.
        —¿Por qué sonríes, mi bella?
30    ¿Por qué sonríes, mi blanca?
        —Me río de ti, cazador,
        que las espuelas se te olvidan.
        Mi padre fabrica el oro,
        mi madre la plata fina
35    y un hermanito que tengo
        se dedica a cacería.
        Abrir puertas y ventanas,
        balcones y galerías.
        Creí que traía una novia
40    y traigo a una hermana mía.

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