miércoles, 21 de mayo de 2014

La Rima del Viejo Marinero (Samuel T. Coleridge)


Samuel Taylor Coleridge escribe La rima del viejo marinero a finales del siglo XVIII, en un momento de colaboración creativa con otro poeta inglés William Wordsworth. Ambos introducen el romanticismo en la literatura inglesa.

Coleridge, a diferencia de Wordsword, que se inspira en las cosas sencillas de la vida cotidiana, acude al misterio, a lo sobrenatural; pero lo hace humanizándolo, acercándolo al lector de manera que resulte creíble.

El poema relata la historia de un marinero en un largo viaje por el mar. Lo que hubiera sido una travesía normal, con las vicisitudes propias de una navegación prolongada, se torna en una experiencia trágica. Un marinero, sin motivo aparente, mata a un albatros que aparece. Sus compañeros lo culpan porque el ave es símbolo de buenos augurios.

Cuando el viento se calma y escasea el agua, la tripulación condena al marinero a colgar de su cuello al albatros, para expiar su error.

El barco tiene un encuentro fantasmal con la muerte y la muerte-en-vida que se juegan a los dados el destino de los navegantes. La segunda consigue solamente al marinero, que tiene que convivir con los cuerpos de sus compañeros fallecidos.

Aparece en él el sentimiento de culpa y bendice a las criaturas naturales. A partir de ahí cae el albatros de su cuello y un ermitaño le absuelve. Su penitencia consistirá en contar su historia, que es precisamente lo que hace en el poema con un invitado de una boda.

El simbolismo está presente en todo el poema. Es un viaje iniciático donde el protagonista se reencuentra con la naturaleza, con las criaturas creadas, descubre su valor y aprende a respetarlas. Todo envuelto en culpabilidad, castigo y redención, con imágenes evocadoras y una atmósfera sobrenatural, pero enormemente realista.

Tanto en literatura como en música se pueden encontrar obras inspiradas en La rima del viejo marinero. Así Charles Baudelaire, el poeta más representativo del simbolismo francés, compone el poema Albatros, mucho menos extenso que el de Coleridge (consta solo de cuatro cuartetos en  alejandrinos) apoyándose en él.

El albatros de Baudelaire encarna al poeta romántico y los marineros a la sociedad. Cuando esos pájaros están volando son grandiosos, son reyes del cielo, al igual que el poeta cuando compone libre. Pero los marineros se aburren y cazan albatros por divertimento, sin que ellos les hayan dado ninguna razón, son simples compañeros de viaje; del mismo modo, la sociedad ataca, se burla, critica al poeta, al que no comprende.

El mundo en el que se desenvuelve el poeta nada tiene que ver con el mundo de los demás, y si bien en ese su mundo él es el príncipe y se mueve con soltura y grandeza, cuando se ve obligado a descender al mundo material se vuelve torpe, inseguro, débil y hasta grotesco. Sus grandes alas, es decir, la imaginación, lo que le hace libre en el cielo, de nada le sirve en la tierra; el poeta solo es un estorbo en una sociedad materialista con la que no se identifica. Se siente perdido y no conoce otras armas que la inspiración, los sentimientos, las emociones, inútiles para enfrentarse a la incomprensión de los que no comparten su cielo y están dispuestos a acabar con él por simple placer, menospreciando el valor de los diferentes.

Iron Maiden en su quinto álbum Powerslave de 1984, considerado por muchos el mejor de la historia del heavy metal, hace un homenaje al poema de Coleridge en la canción The Rime of the Ancient Mariner. Es el tema más largo del grupo, y en él se encuentran dos aparentes opuestos: el metal y la poesía, fusionados con acierto para lograr una potente canción. Todo un referente a la hora de mezclar heavy y lírica.

Steve Harris se plantea recuperar la estética romántica, recontextualizándola en una pieza musical que recrea la atmósfera del romanticismo, y que evoca la ambientación fantástica y sobrenatural que caracterizó a aquel.

El poema de Harris resume la trama del original, pero conserva su estructura. Incluso incluye dos estrofas extraídas literalmente del de Coleridge.

Utiliza recursos musicales para transcribir lo más fielmente posible la intención del poeta. Así en los versos 75 y 76 incorpora varias voces, que sugieren el papel del tercer narrador del poema original. Destaca la percusión cuando la muerte se acerca, a modo de los latidos de los corazones de los marineros que se aceleran; mientras permanece en silencio en el momento de la muerte. Pone los distintos elementos de expresión musical, al servicio de una interpretación fidedigna de la obra original.


Otro ejemplo de canción con inspiración en este poema lo representa el tema Echoes de Pink Floyd. Es una composición de más de veintitrés minutos de su álbum Meddle (1971), en la que participaron los cuatro componentes que en ese momento formaban el grupo.

Comienza nombrando al albatros y trata sobre la soledad que puede sentir el hombre en cualquier medio.

Terminaré evocando el poema pensando que quizás mañana nos despertaremos más tristes, pero más sabios.

Irene Camacho García

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