domingo, 15 de marzo de 2026

Concurso de relatos Pero Alá es el más sabio: Omar y el anillo mágico de Samarcanda

Hace mucho tiempo, en una gran ciudad llamada Samarcanda, un joven y atrevido muchacho llamado Omar realizó uno de los mayores hallazgos hechos por el hombre sin ser consciente de ello. Omar era un muchacho de no más de 20 años con una vida bastante sencilla, por las mañanas madrugaba para ayudar a sus padres con el negocio que tenían montado en el gran mercado de la ciudad, mientras que por las tardes se dedicaba a leer y estudiar las leyendas y cuentos antiguos de Samarcanda. El día a día era bastante entretenido, los grandes mercados eran transitados por miles de personas pues eran lugares mágicos donde era posible encontrar cualquier cosa. Un día como otro cualquiera Omar se encontraba por la tarde en la biblioteca del lugar leyendo sus libros favoritos hasta que uno de sus amigos le contó que había llegado a la ciudad un mercader que viajaba de continente a continente portando objetos muy exóticos. Inmediatamente Omar se sintió interesado por la clase de objetos que aquella persona podría vender, por lo que a la mañana siguiente decidió ir a echar un vistazo. Aquella mañana quedó en el negocio de sus padres con su amigo Hassan, hijo de uno de los mayores comerciantes del mundo, por lo que Omar sabía que valdría la pena conocer a aquel mercader. Al llegar al lugar se encontró con un callejón escondido, no muy amigable, pero siguió las indicaciones de Hassan y entraron a su interior. Sorprendentemente la parte de dentro estaba cuidadosamente decorada con lámparas y papel con estrellas, además dentro se percibía un olor que resultaba agradable. Omar comenzó a examinar cada objeto del lugar, había desde trajes de seda hechos a mano con un hermoso diseño hasta mapas de lugares que no conocía y plumas de animales de los que nunca había oído hablar. Pero entre todo aquello había algo que le resultaba familiar, algo de lo que había leído en uno de sus libros, el anillo del príncipe Mohammed. Cuenta la leyenda que aquel que lo tuviese en su poder y pronunciase las palabras adecuadas gozaría del poder y la riqueza que quisiese sin límite alguno. Omar tenía dinero ahorrado que había ganado en el mercado con sus padres, así que no dudó en comprarlo y llevárselo a casa. Aquel día estuvo buscando todos los libros que hablasen sobre el príncipe Mohammed, recabando toda la información posible para tratar de averiguar las palabras correctas y revelar el misterio que escondía aquel anillo. Tras horas de búsqueda no encontró nada y decidió volver a casa a descansar. Al día siguiente acudió en la búsqueda de aquel extraño lugar donde había comprado el anillo, pero al llegar al lugar tan solo encontró un callejón sin salida. Era impresionante cómo había desaparecido la tienda sin dejar rastro alguno de un día para otro. Tras contarle lo ocurrido a su amigo Hassan concluyeron que simplemente había sido una estafa y que no volvería a ver en la vida aquel lugar de nuevo. Al llegar la noche Omar seguía pensando sobre lo ocurrido, era incapaz de creer que todo hubiese sido un engaño y que aquella leyenda hubiese sido una farsa, y en consecuencia decidió seguir con su investigación en otra biblioteca, la más antigua de todo el mundo.

Tras acabar de trabajar acudió de inmediato a la biblioteca con el anillo que había comprado a aquel mercader. Omar decidió que era mejor buscar en aquel lugar porque en caso de existir lo que buscaba debía ser en aquel lugar.

Cuando llegó a la sección de los cuentos del príncipe Mohammed algo entre aquellos libros comenzó a brillar hasta que apareció un libro que antes no estaba, todo a causa de aquel anillo mágico. Al abrir el libro descubrió que no existía ninguna combinación de palabras mágicas, sino que tan solo tras abrir el libro en presencia del anillo un genio mágico aparecía de entre sus páginas. El genio felicitó a Omar por su ingenio y destreza, y tras eso, le confirmó lo que decía la leyenda, ahora estaba en su derecho de pedir todo lo que desease. Lo primero que hizo fue pedir dinero para que su familia no tuviese que volver a trabajar nunca, y así pues, el deseo se cumplió y Omar recibió una gran cantidad de dinero. Tras ver que aquello era real se alegró y preocupó a la vez, pues en las manos equivocadas ese libro podría conllevar una catástrofe. Aquel día Omar se fue a dormir con más dudas que respuestas.

Al día siguiente Omar entregó parte del dinero a sus padres con la escusa de que lo ganó con otro trabajo pues no quería desvelar aquel secreto a nadie. Estuvo todo el día leyendo aquel libro donde aparecía el genio y descubrió que quien lo hubiese abierto y usado estaría condenado de por vida a acabar al igual que el genio, es decir, encerrado y privado de su libertad. Omar se sintió abrumado de golpe y no sabía qué hacer, así que decidió llamar al genio encerrado. Le pidió que su deseo era no acabar igual que él, pero el genio le respondió que ya era tarde pues ya había usado uno de los deseos y además con un fin material pues pidió dinero. Omar argumentó que él realmente no quería el dinero para él mismo sino que era todo para su familia y esto pareció convencer al genio. Sin embargo, era ya algo inevitable, y Omar fue atrapado por el libro. En su interior encontró al genio mágico en su forma humana, era una persona normal y corriente como Omar, pero envejecida y con signos de avanzada edad. El señor le contó a Omar que él sería el nuevo genio y que quedaría encerrado hasta que alguien hiciese lo mismo que hizo él, y tras eso, sin mediar ninguna palabra más, el hombre desapareció y Omar quedó solo.

El anillo del príncipe Mohammed fue devuelto al extraño mercader y el libro desapareció. De esta forma Omar pese a su ingenio y generosidad fue atrapado por una maldición que nunca acabará.

 Fin.

 

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