domingo, 15 de marzo de 2026

Concurso de relatos Pero Alá es el más sabio: La pequeña detective

 

No podía imaginarme que la casa de mis abuelos pudiera parecerse a la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Pero allí estaba yo, plantada frente a la puerta del dormitorio de los abuelos viendo cómo unos policías registraban o recogían pruebas de un robo que acababa de suceder.

Porque yo estaba convencida que lo que los ladrones se habían llevado de mis abuelos eran tesoros que habían ido guardando a lo largo de muchos años. Y según los cuentos que me narraba mi abuela antes de dormir, en la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones se almacenaban tesoros como los que custodiaban mis abuelos.

Además los policías habían dicho que el robo había sido cometido por un grupo numeroso de ladrones que actuaban por la zona. Intenté por todos los medios que la policía me escuchara porque yo sabía, o mejor dicho estaba segura, que los delincuentes eran Alí Babá y los cuarenta ladrones.

—¡Quita de en medio niña, no estorbes y ve a jugar! -esa fue la contestación que recibí por parte de los policías.

No me iba a dar por vencida así que acudí a mi abuela y le dije:

—Abuela, yo sé quiénes han robado.

Mi abuela pensó que podría dar alguna pista y me miró fijamente.

—Dime mi niña ¿acaso has visto algo?

—No, abuela —le contesté—, pero estoy segura que se trata de Alí Babá y los cuarenta ladrones.

Mi abuela entonces atribuyó a mi imaginación infantil la deducción a la que había llegado, y por ese motivo no me hizo caso.

A los dos días una noticia aparecía destacada en la portada de todos los periódicos: habían detenido a una banda que se dedicaba a robar y se llamaba así mismos “Alí Babá y los cuarenta  ladrones”.

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