miércoles, 28 de mayo de 2014

Diez cosas que Sara detesta

                 DIEZ COSAS QUE SARA DETESTA

1. Que se bloquee la pantalla de mi móvil: algo que me molesta mucho de los smartphones es que parece que se enfadan contigo cuando les mandas hacer varias tareas a la vez. Entonces empieza a vibrar y ya no puedes hacer nada; todo lo que estabas haciendo se pierde y tienes que reiniciarlo.
2. Las personas inmaduras que, con su edad, van por los pasillos del instituto empujando a todo el mundo para abrirse paso; y no solo eso: además, van chillando y, al pasar cerca de tu clase, tenemos que cerrar la puerta porque no podemos continuar explicando la lección, y aún peor si ocurre esto mientras hacemos un examen.
3. La gente que va caminando por la calle, y, cuando pasas a su lado, se interpone delante de ti haciendo que no puedas pasar por tu lado; y todo porque esa persona iba distraída, principalmente, con su móvil.
4. La gente que no sabe respetar a las personas: por ejemplo, cuando un coche lleva la música altísima y para debajo de tu bloque para permanecer allí un buen rato hasta que se va, haciendo que tengas que ponerte unos tapones para no escuchar esa ruidosa música que no te ha dejado estudiar durante ese rato.
5. Las personas que van por la calle o están en el patio del instituto y tiran los envases o envoltorios de su merienda al suelo o entre un matojo de hierba, mientras estamos rodeados de papeleras “vacías”, ya que solo las usan las personas con una mínima pizca de conciencia. Y lo que es peor, cuando un profesor les ve y les pregunta, esa gente nunca reconoce que ha tirado su “basura” al suelo. Lo mismo ocurre cuando vas tranquilamente por la calle sin ninguna preocupación, y de pronto ves a una persona tirar su cigarrillo al suelo, o a otra tirar una bolsa vacía de pipas cuando acaba de pasar delante de una papelera. Eso sí es preocupante, porque no sabes qué pensar, si es simple vaguería o si lo hacen para ver el suelo de la ciudad como un auténtico vertedero lleno de porquerías, por el que no se puede ni pasear sin tener que pisar chicles o ir viendo cómo un envoltorio es arrastrado por el aire unos pasos delante de ti. Y no hablemos de los excrementos de perro. Esa es, sin duda alguna, la cosa más repugnante que puedes observar tú mismo cada día.
6. Y, dejando de lado la sociedad actual, otra cosa que me da un poco de rabia, es llegar un día a tu casa, estando feliz por la nota de un examen, y que te “amargues” la tarde con una buena tanda de deberes de casi todas las materias y que no tengas nada más que un ratito para tus hobbies, como escuchar música o ver la tele, cuando tenías pensado salir a dar una vuelta con un amigo o pasarte toda la tarde viendo series o vídeos graciosos en el ordenador; y entonces te das cuenta de que por culpa de esos deberes, vas a tener que dejarlo para el fin de semana.
7. No soporto la gente que está comiendo cerca de ti y habla mientras come, dejando ver toda su boca llena de comida masticada, y que además ensucia el alrededor al caerse trozos de su bocadillo o lo que contuviese su bolsa de snacks (que posteriormente serán pisados).
8. Odio salir al balcón de mi casa a tomar un poco de aire, y que el vecino de al lado esté también en su terraza y de repente nos crucemos las miradas. Es algo que me incomoda mucho y que hace que tenga que volver a entrar en casa.
9. Detesto que al entrar en un sitio público para ver un acto de cualquier tipo (una peli, una representación teatral, un pequeño concierto, etc) casi siempre tenga que sentarme en el peor sitio (o no sentarme) y ver cómo aquella gente que entra a base de empujones se ha sentado en un buen sitio. Para mí es un fastidio y sobre todo una falta de educación muy considerable por parte de esas personas. Algún día llegaremos a que un responsable de seguridad haga entrar a todas las personas asistentes al acto público en fila y por orden, de uno en uno, como hacen los niños de tres años en la guardería. Sería una falta de dignidad por culpa de personas inmaduras.

10. Me da mucho coraje estar en mi habitación durmiendo o estudiando, y escuchar cada una de las palabras que dice la televisión, como si esta estuviese dentro de mi cuarto, haciendo que tenga que ir a bajar el volumen.   

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